Fotografía: Lucio Russo — Miraggio di Lux / Semplicità del Caos

Poeta, escritor y creador colombiano, Edgar Enrique Páramo Blanquicett lleva en su nombre poético una declaración de amor a su ciudad: Cartagena. Su poesía transita por el amor, la amistad, la memoria, la familia, el dolor y la búsqueda de una verdad que se esconde entre las metáforas.

Poeta Cartagena: una voz nacida frente al mar

Hay poetas que necesitan explicar de dónde vienen.

Edgar Enrique Páramo Blanquicett no necesita hacerlo demasiado.

Su propio nombre literario lo dice: Poeta Cartagena.

Nacido en la ciudad de Cartagena, Colombia, adoptó este seudónimo como homenaje al amor que siente por su tierra. Su poesía lleva consigo ese vínculo con el Caribe colombiano, pero no permanece encerrada en una geografía.

Desde Cartagena, sus versos han viajado hacia otros lugares, formando parte de antologías y encuentros internacionales.

Su trayectoria literaria incluye seis libros independientes y dos participaciones en antologías, mientras un séptimo libro espera su momento para salir al encuentro de nuevos lectores.

En 2026, esa voz llegó a Italia para participar en el II Encuentro Internacional de Poetas del Mundo, llevando consigo una poesía construida desde las raíces colombianas y abierta al encuentro con otras culturas.

Pero, ¿qué hace particular a la poesía de Poeta Cartagena?

En este vídeo, Poeta Cartagena, Edgar Páramo Blanquicett, comparte parte de su universo poético y de la sensibilidad que llevó desde Colombia hasta Italia durante el II Encuentro Internacional de Poetas del Mundo. Su poesía habla de identidad, amor, amistad, memoria y paz, convirtiendo la palabra en un puente entre culturas y seres humanos.

Una muestra de una voz colombiana que, desde Cartagena, continúa viajando por el mundo.

1. Cartagena no es solamente un lugar: es una identidad

El primer secreto de su poesía está precisamente en su nombre.

Poeta Cartagena no es solamente un seudónimo. Es una forma de afirmar una pertenencia.

Cartagena aparece como origen, memoria y territorio emocional. Es la ciudad desde la cual el poeta observa el mundo y desde la cual comienza su viaje hacia otras culturas.

En las imágenes preparadas para su participación en Italia, Cartagena aparece nuevamente como parte de su identidad visual y poética: la ciudad amurallada, sus construcciones, el mar y su paisaje caribeño acompañan la presentación de su obra.

De esta manera, el viaje a Italia no significa abandonar sus raíces.

Significa llevarlas consigo.

De Colombia a Italia, la poesía se convierte así en un puente entre territorios.

2. “Soy yo, poesía”: cuando el poeta se convierte en su propia obra

Uno de los poemas que mejor define su identidad es “Soy yo poesía”.

Desde el primer verso, Edgar no describe la poesía como algo externo.

Se identifica con ella:

“Soy el canto matutino que viste la aurora”.

Después aparecen la miel, el viento, la flor, el amor, la pena, la palabra, el verso, el teatro, el arte y la lira.

La poesía está en todas partes.

Pero también está dentro del propio poeta.

Cuando escribe:

“Soy verso, soy teatro, soy arte y soy lira”,

está construyendo una verdadera declaración de identidad artística.

El poeta no solamente escribe poesía.

Es poesía.

Y esa afirmación ayuda a comprender por qué su presencia en Italia estuvo acompañada por el título “Soy yo, poesía” y por la idea de que la poesía puede unir culturas.

3. El amor aparece como una forma de entrega

El amor ocupa un lugar central en la poesía de Poeta Cartagena.

Pero no se presenta de una sola manera.

Puede ser pasión, deseo, amistad, entrega, recuerdo o incluso una forma de proteger al otro del sufrimiento.

En “Hasta que me permita tu intención”, el poeta habla de un amor que nace del encuentro inesperado.

No esperaba encontrar a esa persona.

No pensaba necesitarla.

Pero el encuentro transforma sus certezas.

El amor aparece entonces como una fuerza que sorprende incluso a quien ama.

En “No intentes olvidarme”, la perspectiva cambia.

Aquí el poeta habla desde la necesidad de conservar el vínculo:

“dime amiga lo que hay en ti”.

La amistad y el amor se acercan hasta confundirse en una misma necesidad de compañía, confianza y memoria.

Es una poesía sentimental, sí, pero no ingenua.

Detrás del sentimiento aparece siempre una conciencia de la fragilidad humana.

4. La amistad como un acto de generosidad

Uno de los poemas más representativos de esta dimensión es “Amistad te ofrezco”.

El título ya contiene una propuesta.

No dice simplemente “amistad”.

Dice:

“Amistad te ofrezco”.

El verbo ofrecer transforma el sentimiento en acción.

El poeta quiere entregar al otro una amistad “profunda y sencilla”, acompañada de gentileza, pureza y nobleza.

Pero hay algo especialmente significativo al final del poema.

Edgar no pide solamente felicidad para la persona a quien se dirige.

También expresa el deseo de que el sufrimiento no llegue a sus ojos.

La amistad, entonces, aparece como una forma de cuidado.

No consiste solamente en compartir alegrías.

También significa querer proteger al otro del dolor.

Y esa sensibilidad atraviesa buena parte de su obra.

5. La madre como origen de la vida y de la memoria

Entre todos los temas que aparecen en sus poemas, el dedicado a la madre ocupa un lugar especialmente emotivo.

En “Madre”, Edgar vuelve al origen.

El poema comienza en el vientre materno:

“En tu vientre hinchado / alimentaste mis venas / y me regalaste la vida”.

A partir de ahí, la voz poética reconstruye la infancia, la educación, los sacrificios y la entrega de una madre que permanece como presencia fundamental en la vida del hijo.

Pero lo más interesante es que el poema también habla de la dificultad de agradecer.

Hay sacrificios que no pueden pagarse.

Hay dolores que no pueden repararse.

Y hay amores para los cuales las palabras parecen insuficientes.

Por eso el poema termina regresando a la expresión esencial:

“¡Oh Madre querida!”

La poesía se convierte aquí en memoria y gratitud.

6. El dolor no desaparece: se transforma en poesía

La obra de Poeta Cartagena también está atravesada por una preocupación más profunda: la capacidad del ser humano para transformar sus heridas en creación.

Su presentación biográfica lo describe precisamente como un poeta que convierte sueños, temores y esperanzas en materia poética, como un alquimista que transforma el dolor en poesía.

Esa imagen resulta especialmente apropiada.

Porque en sus versos conviven la felicidad y la tristeza, el amor y la ausencia, la esperanza y la decepción.

En “Soy yo poesía”, incluso la mentira encuentra un lugar dentro de ese universo poético:

“el aroma ingrato e intangible de la mentira”.

La poesía no elimina aquello que duele.

Lo observa.

Lo nombra.

Lo convierte en imagen.

Y al convertirlo en palabra, el dolor adquiere otra posibilidad de existencia.

7. La poesía como puente entre Colombia e Italia

Quizás el secreto más importante de Poeta Cartagena sea que su poesía, aunque profundamente vinculada a Colombia, no necesita quedarse en Colombia.

Su participación en el II Encuentro Internacional de Poetas del Mundo en Italia representa precisamente ese movimiento.

El poeta llegó desde Cartagena con sus raíces, sus recuerdos, sus sentimientos y sus palabras.

Y encontró en Italia otras voces. En el encuentro de Italia, la poesía de Poeta Cartagena dialogó también con dos importantes voces españolas: Teresa Sánchez Laguna y Cristina Galán Rubio, representantes de España en esta edición. Sus trayectorias y estilos son diferentes, pero las une una misma convicción: la poesía como espacio de encuentro, memoria y humanidad. Desde Colombia hasta España, y desde Italia hacia el mundo, estas voces demostraron que la poesía no conoce fronteras cuando busca acercar a las personas.

Las imágenes preparadas para el encuentro expresan claramente esa idea: “Desde Colombia hasta Italia, la poesía une culturas”.

Ese concepto resume buena parte de lo que significa un encuentro internacional de poesía.

No se trata solamente de viajar.

Se trata de llevar una identidad a otro lugar y permitir que esa identidad dialogue con otras.

Cartagena puede encontrarse con Roma.

Colombia puede conversar con Italia.

Una experiencia personal puede transformarse en una emoción compartida.

Y un poema escrito en español puede ser escuchado por personas que hablan otra lengua.

Poeta Cartagena: una voz que sigue viajando

Edgar Enrique Páramo Blanquicett ha construido su trayectoria alrededor de una relación muy particular entre identidad y poesía.

Es Poeta Cartagena, pero su poesía no termina en Cartagena.

Es colombiano, pero sus versos buscan cruzar fronteras.

Es un poeta del amor, pero también escribe sobre el dolor, la amistad, la familia, la esperanza y la propia condición humana.

Y quizás esa sea la razón por la cual su obra puede encontrar lectores en lugares muy diferentes.

Su poesía nace de las raíces, pero busca el horizonte.

Nace de la experiencia personal, pero aspira a tocar sentimientos universales.

Nace en Colombia y puede continuar su viaje en Italia y más allá.

En el fondo, su poema “Soy yo poesía” contiene una declaración que resume toda esta trayectoria:

“Soy verso, soy teatro, soy arte y soy lira”.

Porque para Poeta Cartagena, la poesía no parece ser solamente una actividad literaria.

Es una manera de mirar.

Una manera de sentir.

Una manera de relacionarse con los demás.

Y una manera de permanecer unido a la tierra de donde viene mientras continúa viajando hacia otros horizontes.

De Cartagena al mundo, la palabra sigue navegando.

La palabra sembrada permanece.