
Fotografía: Lucio Russo — Miraggio di Lux / Semplicità del Caos
Teresa Sánchez Laguna en Italia fue parte del II Encuentro Internacional de Poetas del Mundo, llevando consigo una poesía nacida del silencio, la memoria, el amor, el dolor y una profunda mirada hacia el ser humano.
Nacida en Valdepeñas, Ciudad Real, Teresa Sánchez Laguna ha construido a lo largo de los años una trayectoria literaria vinculada no solo a la creación poética, sino también a la difusión de la cultura y al encuentro entre escritores.
Su primer libro, Búscame en el silencio, apareció en 2002 y posteriormente fue adaptado al formato de audio por la ONCE en 2014. En 2021 publicó Desde este silencio que habito y, en 2024, Pinzón y Azulita. Cuentos para Alba.
También es autora de textos de especial significado para su tierra, como el Himno a Valdepeñas y la Marcha Procesional de Nuestro Padre Jesús Nazareno Rescatado, además de la cantata In Memoria a Gregorio Prieto. Su obra forma parte de numerosas antologías y ha participado activamente en encuentros literarios y hermanamientos poéticos entre Castilla-La Mancha y el País Vasco.
Pero quizás una de las claves para acercarse a su obra se encuentra en una frase que resume su concepción de la poesía: la palabra como un acto vital y profundo, nacido del alma y del silencio.
Mira a Teresa Sánchez Laguna compartiendo su poesía durante el II Encuentro Internacional de Poetas del Mundo en Italia. Su voz se suma a este encuentro poético, donde diferentes culturas, lenguas y experiencias se unen a través de la poesía.
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ToggleTeresa Sánchez Laguna en Italia
En junio de 2026, Teresa Sánchez Laguna llegó a Italia junto a la poeta Cristina Galán Rubio para representar a España en el II Encuentro Internacional de Poetas del Mundo.
La presencia de Teresa Sánchez Laguna en Italia fue también una oportunidad para compartir su experiencia literaria y su visión de la poesía.
El encuentro se desarrolló entre el 12 y el 20 de junio y recorrió distintas ciudades italianas: Roma, Florencia, Bolonia, Ferrara, Rovigo, Mestre y Venecia. La delegación internacional reunió voces procedentes de América, Europa y África alrededor de la poesía, la cultura, la paz y la fraternidad entre los pueblos.
Para Teresa, esta experiencia significó llevar su palabra a un espacio internacional en el que diferentes lenguas, culturas y sensibilidades pudieron encontrarse.
Teresa Sánchez Laguna en Italia representa, de este modo, el espíritu de un encuentro donde diferentes voces y tradiciones pueden encontrarse.
La poesía, una vez más, se convirtió en un puente.
1. Una poesía nacida del silencio
El silencio ocupa un lugar esencial en la obra de Teresa Sánchez Laguna.
Ya desde el título de su primer libro, Búscame en el silencio, aparece una búsqueda que no parece orientarse hacia el exterior, sino hacia las profundidades de la experiencia humana.
El silencio puede ser ausencia, pero también puede ser refugio.
Puede ser el lugar donde se guardan los recuerdos, donde permanecen las heridas y donde comienzan a tomar forma las palabras.
En la poesía de Teresa, el silencio no significa necesariamente callar. A veces significa escuchar aquello que solamente puede ser percibido cuando desaparece el ruido.
2. “Corazón de luna”: memoria y admiración poética
Uno de los poemas que forman parte de su obra es “Corazón de luna”, dedicado a Federico.
Desde sus primeros versos, la memoria hace aparecer el rostro del poeta y lo transforma en una sucesión de imágenes de gran fuerza:
juncos, bálsamos, glaciares, mares, corales, hogueras y brasas.
La poeta busca la paz de sus versos como quien busca agua para calmar la sed de una tierra árida.
La figura de Federico se convierte así en luz, inspiración y fuerza creadora.
El poema avanza mediante imágenes naturales y simbólicas hasta llegar a ese “corazón de luna” que aparece cargado de soledades.
Es una poesía que nace de la admiración, pero también del recuerdo y de la necesidad de mantener viva una presencia a través de la palabra.
3. “Lapidación”: cuando el cielo permanece mudo
En “Lapidación”, Teresa entra en un territorio mucho más doloroso.
El poema comienza con el sol rompiendo su silencio sobre la vida y la tierra. Pero pronto ese paisaje se transforma en una escena de violencia.
Una sábana como sudario.
Hombres que vociferan.
Una oración que apenas se escucha.
Y unas manos con piedras.
La violencia aparece de forma progresiva hasta convertir el cuerpo herido en una imagen de sufrimiento humano.
Y entonces surge uno de los momentos más fuertes del poema: el cielo escucha la agonía y la pureza, pero permanece mudo, cerrando todas sus puertas.
La poeta no necesita explicar la injusticia.
La imagen habla por sí misma.
La poesía se convierte en testimonio frente al dolor.
4. “Los zapatos del otro”: la difícil tarea de la empatía
Quizás uno de los poemas que mejor revela la dimensión humana de Teresa Sánchez Laguna sea “Los zapatos del otro”.
La metáfora es sencilla: caminar con los zapatos de otra persona.
Pero inmediatamente comprendemos que hacerlo significa mucho más que cambiar de calzado.
Significa sentir sus rozaduras, cargar con su amargura, su desilusión, su soledad y su dolor.
La voz poética se pregunta qué significa realmente ponerse en el lugar del otro: mirar con sus ojos, sentir con su corazón, abrazar sus problemas, caminar a su paso.
Y finalmente aparece una petición:
ser bálsamo para sus heridas, paño para sus lágrimas, fuerza para su cansancio y agua para su sed.
Aquí la poesía adquiere una dimensión profundamente ética.
No basta con mirar al otro.
Hay que intentar comprenderlo.
Hay que acompañarlo.
Hay que aliviar, cuando sea posible, las piedras que encuentra en su camino.
5. “Que se calle el viento”: memoria y libertad
En “Que se calle el viento”, Teresa convierte al viento en una presencia que trae consigo recuerdos.
La voz poética le pide que calle, que no grite un nombre, que no dibuje una figura ni roce la piel.
¿Por qué?
Porque cada contacto despierta aquello que todavía duele.
El viento, normalmente asociado a la libertad y al movimiento, aparece aquí como portador de una memoria que la poeta quisiera dejar atrás.
El deseo de olvidar se mezcla con el deseo de recuperar la libertad.
Pero los recuerdos permanecen.
Están adheridos a la piel.
Y hasta el alma puede doblarse ante su contacto.
El poema muestra así una de las características de la poesía de Teresa: su capacidad para convertir elementos cotidianos —el viento, la piel, el aroma— en símbolos de experiencias interiores.
6. “Será tan corto el momento”: el amor frente al tiempo
La poesía de Teresa también se adentra en el territorio del amor.
En “Será tan corto el momento”, la voz poética expresa el deseo de alcanzar la cima del encuentro amoroso y permanecer allí, aunque solamente sea durante un instante.
Aparecen los sueños, una canción, un poema, el mar, los atardeceres y los jazmines.
Todo está marcado por la belleza.
Pero también por la conciencia de que el momento será breve.
La expresión que da título al poema se repite como una advertencia sobre la fugacidad de aquello que amamos.
Por eso la voz poética quiere llenarse del otro, fundir su alma con la del ser amado y guardar entre sus manos aquello que el paso de los años no podrá borrar completamente.
Es un poema sobre el amor, pero también sobre el tiempo y sobre la necesidad de vivir intensamente aquello que la vida nos concede.
7. Una voz española en un encuentro internacional
Teresa Sánchez Laguna en Italia dejó así una presencia que va más allá de las palabras y se prolonga en el encuentro con otros poetas y otras culturas. La presencia de Teresa Sánchez Laguna en Italia adquiere un significado especial porque su participación formó parte de la representación española junto a Cristina Galán Rubio.
Ambas llevaron hasta el encuentro la voz de Castilla-La Mancha y del Grupo Oretania de Poetas, proyectando su trabajo literario en un escenario internacional. La prensa española destacó precisamente esta participación como una oportunidad para situar la lírica manchega en un contexto internacional.
Durante nueve días, los poetas participantes recorrieron distintas ciudades italianas, encontrándose con escritores, artistas y representantes culturales.
La experiencia de Teresa Sánchez Laguna en Italia confirma que la poesía puede convertirse en un espacio de encuentro, diálogo y fraternidad entre personas y culturas diferentes.
Su poesía, que habla de memoria, amor, dolor, empatía y libertad, encontró en Italia un nuevo espacio de diálogo.
Y eso es precisamente lo que hace posible un encuentro internacional de poesía: que una voz nacida en un lugar pueda ser escuchada en otro y que, por un momento, las fronteras geográficas dejen de tener importancia.
La palabra que nace del silencio
La trayectoria de Teresa Sánchez Laguna demuestra que la poesía puede surgir de lugares muy diferentes.
Puede nacer de la memoria.
Puede surgir del amor.
Puede enfrentarse al dolor.
Puede pedir libertad.
Puede intentar comprender al otro.
Pero detrás de todas esas expresiones parece existir una misma búsqueda: comprender y expresar la condición humana.
Su participación en el II Encuentro Internacional de Poetas del Mundo en Italia fue, por eso, mucho más que una presencia dentro de un programa cultural. Fue la oportunidad de llevar esa palabra nacida del silencio a un encuentro de voces diferentes, de compartirla con otros poetas y de formar parte de una experiencia en la que la poesía volvió a demostrar su capacidad para crear vínculos.
La experiencia de Teresa Sánchez Laguna en Italia dejó una huella que continúa más allá del encuentro, porque la poesía sigue viajando de una persona a otra. Más allá de las ciudades y los escenarios, Teresa Sánchez Laguna en Italia dejó el testimonio de una poesía que busca encontrarse con otras culturas y otras sensibilidades.
De Valdepeñas a Italia, la palabra de Teresa Sánchez Laguna continúa su camino.
Y mientras exista alguien dispuesto a escucharla, el poema seguirá viviendo.
Porque la palabra sembrada permanece.
Porque la poesía no conoce fronteras.