Arrullada por el difuso aliento nocturno,
la ciudad hiberna. Aspirando el viento en la cara,
bordeas el arroyo. Sigue el reguero de magulladuras
que la luz deja a su paso. Tomas el camino que baja hacia
el puente, el no-sol envuelto en la niebla.
Aquí, maleza enredadera, retama amarilla, higuera chumbera,
la cala, la hierba doncella desbordan las vallas del jardín.
Ráfagas de viento a través de velos
de esparraguera plumosa y hiedra venenosa.
Los eucaliptos crujen. Los juncos rumorean. Estorninos, mirlos y palomas
crestadas patrullan el humedal. Bajo el puente, una gallina acuática
sacudiendo la cabeza, hace cuac, cuac, cuac. Dos bocas de rana leonadas
se acurrucan en un eucalipto. Las alondras urracas se lanzan en picado, chac, chac, chac.
Cojeas en el puente desvencijado. Gira a la derecha. Una campana
suena. Saltas a la izquierda para evitar al ciclista de licra.
En el patio del recreo, un loro Rosella pelirrojo de mejillas blancas,
con las piernas cubiertas de ceniza,
Con la parte superior del pecho carmesí, al inferior
pecho limón que se desvanece en el verde pastel. Las plumas
de su espalda y de los hombros son negras con flecos amarillentos
que se extienden en curvas hacia una cola de arco iris. Su pico
es nacarado. Contienes la respiración.
Translated to Spanish by Juan Garrido Salgado