A lo largo de mi perennidad Me has vivido, te he vivido, algo divino se ha rompidoDisecaba tus pertenencias para recoger venenoUna escalera de telaraña recogía mis pasos desperdiciadosDentro de la casa plumosa. Tengo tantas cabezas de hieloQue no sé dónde ponerlas: en la almohada, sobre lasButacas hambrientas, en el marco de la cocina,Debajo de la cama, sin agua y luz, para obedecerÓrdenes in ...
A lo largo de mi perennidad Me has vivido, te he vivido, algo divino se ha rompido Disecaba tus pertenencias para recoger veneno Una escalera de telaraña recogía mis pasos desperdiciados Dentro de la casa plumosa. Tengo tantas cabezas de hielo Que no sé dónde ponerlas: en la almohada, sobre las Butacas hambrientas, en el marco de la cocina, Debajo de la cama, sin agua y luz, para obedecer Órdenes inmorales, para comerse el polvo radioactivo De la soledad... Y guardar uno, el más hermoso, para fundirlo En te de hierbabuena esta noche, en frente de ti. Un sendero vacilante me sale de la boca y, por cualquier parte Caminas en ello llegas al mar-vidrioso final de tu Hegemonía, retorica división del pecado en su esplendido Adelanto. Impúdica suavidad. Impiedad. Tu voz Se rompe en el teléfono, en la calle sobrecargada de suplicios, En el antañón comedor, en el silencio que sube al revés Por intermedio de los grifos anatómicamente abiertos, en el Extraño desastre de la iluminación. Torpe como un tordo Enterrado en brasa, sin brío y sin ganas abres La puerta de la cocina. Constatas. La cola de una constelación Te congela: en este paraíso muy pequeño Blanca Nieves te adorara. Está lloviendo de un modo desconocido, profundidades de níquel Horadas de paraguas rojas, los rizos de plomo de las sombras Piernas licuadas para cuales el caminar es una Imitación inconsciente del modelo fosforescente que anda Adelante con un paso. Impresionismo. Retirados en el último momento De la antecámara devoradora, casi líquidos, corremos Sobre aceras que se cierran detrás, funerarias. El ocaso se está cicatrizando en estructuras venenosas, los dioses Morados se están macerando en úteros colgados en el horizonte Ventiladores transparentes dispersan el olvido: existió, hace tiempo Un Sol, algo parecido, una extrapolación, aunque nos parece Interesante nuestro actual palor, aunque nos vimos tan hermosos En inversiones relumbrantes, aunque nos gusta tanto El infernal ensueño. Algo pasa, una pequeña desinformación. ¿Porque nada escribe en los diarios? Son blancos y secos Adecuados para empapelar diamantes postizos, nódulos Lunarios, ojos que nacieron en el fondo del océano, a raíz de Una relación demasiado fluida. Alguien nos saco la grasa Diciendo que es mugre. Y esta lluvia está regresando En su célula de cristal. El de vosotros quien se comió el Arco Iris Es un caníbal
En el revés áspero de la memoria, nosotros somos los que Desmontamos el demonio en pequeñas sortijas
Labor del Domingo-para que las mujeres sepan por donde irse,
Por donde acarrearse las sonrisas coloradas, la sensación de
Belleza y ligereza-seda sobre los huesos-libramiento
De los iconos deteriorados hasta los adentros santos de miel
Donde la luz minúscula esta germinando. Nosotros remediamos el blanco
Reloj de la torre de la inmortalidad, nosotros cosemos lentejuelas
En el contorno matricial de las horas. Nosotros, aunque blandos,
Desenganchamos los segundos de este futuro frenado
Por nuestros zodiacos que rompen la fortuna en palabras directas,
Inteligibles. Pero no podemos vivir así, nos duele la corona orgánica
Adornada de rubís, topacios, zafiros
Y esmeraldas que crecen directamente en el hígado, durante la noche
En este infinito cuadrado al que Procustes llamo, mezquinamente, lecho
No podemos vivir con esta testa de cristal que una vez fue inmemorial
Que una vez fue Luna omnisciente rellenada de sangre blanca de ángel
Abisal, que una vez fue manzana omnipotente rellenada del sangre
Mineral de los que no pueden nacerse y recomponen la paz
Neolítica del Monte. Sí, me duelen los verdugones que
Yo tengo en el cielo, heridas otoñales en mi cuerpo de luz
Noviajal, fervorosa-estación y sentimiento, surrealismo lucido de una
Muñeca vieja. Mientras tú vives aplastado entre el televisor y el
Refrigerador, yo estoy descubriendo, por intermedio de grandes
Desmitificaciones, mi otro sexo, el de ángel, colmo de la inestabilidad,
Colmo de la felicidad intelectual. Los aperos lunares trabajan en el fondo
Plateado del ojo antenatal, derribando las imágenes empapeladas en frio
Oropel. La línea de depuración corta ligeramente el dormitorio--
Bombonera donde yo tengo que ser el Bombón, vidrio dulce traspasado
Por una espina inquieta, encabritada hasta su desintegración. Con patas de
Gato, genio insensato, tocas el margen de virginidad cósmica, te duermes
Un amor vertiginoso, acidulado en los claustros del corazón. Respiras,
Tigre procaz, empujando tus hambres que horadan en mi lirica
Debilidad. Aunque no puedes salir de tu fascinante ausencia
Te siento aurífero en cada ilusión, flotando embriagantemente, indomable
Mentiroso con sabor a fanfarrón. Esperándote en mi balcón me extiendo
En tu hechizo y me salto en tu ladronera tan lanada, laica
Y burlona, donde escondiste las nueve lunas de mi corazón. Y
Yo tengo que lustrarlas con letras de algodón, con nubes vivos de seda,
Con mi propia imaginación. Oigo todo lo que pasa en ti realidad
De lata, la luz misma tiene eco otoñal en mi vientre, como una
Retrocesión latente de larvas azules. Hipersensibilidad, eco
Visceral de la Creación. El suave ídolo panificado de los pobres
Rompe un nuevo día de su alma mullida y el dolor se difunde en el
Jardín suspendido de este amor-balance medieval dentro de una
Membrana verde de fruta tropical. Las labores del Hombre son
Suplicios del coral: la sangre recobra su dureza mineral, palabras
Sumergidas parecen maravillas fulgurantes, escamas de un pez
Inmemorial cuyos cuentos líquidos se prolongan en la memoria abisal.
Si tienes hambre, ¡muérdete! Si tienes sed, ¡trágate! Si tienes sueño,
¡Suéñate! Cada uno se hizo a sí mismo, con grandes vacilaciones,
En los tenebrios antenatales, a su gusto-pesadilla pesada que devoro su
Nombre para olvidarse de sí y dormir anegada-espeluznante anemia
En el cerebro de mantequilla, apenas coagulado en su inmaculada
Lejanía. ¿Alegría? ¡Ay, si, alegría! Un angeló poniendo en escena
Una comedia, un muy buen amigo que puede dirigirte, a traves del
Humo, hacia tus juguetes de ceniza, hacia El Hambre y La Sed,
Hacia tu cama de césped. Y, también, una barbaría con guantes
Aterciopelados que ahogan lentamente, sin motivos exactos
Tu ingenuidad. Dejaste la palabra caer en tu boca y su ausencia en
El cielo no la suplirás jamás: hablaras y hablaras... Susurrando y
Gimiendo, las palabras mataras. Y, siendo serpiente, la manzana
Encontraras. Vivirás con mucha sencillez esta muerte límpida
Donde los grifos enanos arrojan, letra tras letra, poemas sin
Vascularización. Las líneas de usura de esta luz a la que los dioses
Han abandonado por encima de los cuerpos, para atraparlos,
Te dirigirán hacia tu pupila de mármol. Tu microorganismo negro
Te espera en la simetría infernal. Imitas la fatiga de un abuelo
Empujado en su rincón. Gritos sin ningún sentido anuncian que eres
Ávido y, en esa greguería, nadie sabe todavía donde está el malhechor.
El autor. Lo conoces vagamente, en otra mente, propagado con
El primer pecado, el pecado de la habladuría, el que provoca tu eterna
Penuria. Aunque no sabes eso, eres obstinado como un burro: serás
Prematuro, bien adelantado en tu espejo espectral, feliz en tu ampolla
Transcendental. El sueño del Autor genera esta dulce imponderabilidad,
Las raíces de tu religion sorben agua de verdad. Acabas de inventar la
Divinidad, algo muy resbaladizo, acuático y lujoso, al que no puedes
Proteger, a pesar de tantas oraciones. La garantía para volver a las
Cosas tan amadas que te velaron al nacer. Tienes que enloquecer
Para no perder el sentido. Y tienes que vivificar los grandes misterios
Que te hicieron pensar. Y tienes que vivificar la rueda que te hizo
Adelantar. Y tienes que vivificar la cruz que te hizo pordiosear.
Te han dicho las rosas del infierno que me duermo en una espina, que mi
Tranquilidad vidriosa es un circulo cuadrado, que te extraño en mi
Esquina, que este es un otro tipo de otoño, solamente mío, dentro de cual
Estoy andando con la cabeza abajo, debajo de las raíces, debajo de las
Veredas verdes de vidrio, con los pasos pegados a tus plantas frías
Que me llevan hacia el imperio incomodo de los gusanos. No tengo idea
Que es lo que nos mantiene juntos en esta inútil prolongación retiniana
Cada uno en su cielo magnifico al cual lo rompe con obstinación y
Destacamento de dios mimético y artificial, cada uno con su era glacial
Estallada en segundos de rabia punzadores como los ojos de gato negro
Enterrados en nuestra oscuridad neuronal. Tus ropas oleándose en el
Colmo de la inocencia, con conchas en los bolsillos-eres tan cerca
Del mar, te veo al revés, blanco abajo y muy oscuro arriba, con la cabeza
Vendada de algas, sin ser afeitado, con ojeras por doquier, dejando un
Rastro relumbrante con la frente rebelde en las arenas movedizas de mi
Alma y tengo ganas de gritar: has olvidado que yo fui quien se anego
Que yo tengo que resucitar estos inmensos ángeles que apagan la
Lamparilla de noche para dejarnos dormir en paz. Con movimientos
Fetales nado en tu luz secreta pero me quedo siempre al margen-pétalo
Marchito dentro de un plato hondo lleno de vinagre-interminable
Sumersión dentro de un medio mucho mas solido que yo. Hostil, estanco,
Al cual no puedo alcanzar el Blanco. Las puertas se abren directamente
En la clepsidra de la soledad. Los bibelots producen frialdad domestica:
Este aire hibernal que conserva la fidelidad. El ojo de carne te vio con
Otra mujer, la mujer alucinante del parecer, el espantajo, la birria que se
Planta en el colmo del placer, al que las esposas no pueden proteger.
Me mientes con tanta puerilidad-puede ser esto un cabo de la sinceridad,
El final visible del pecado, el principio de la integridad, el regreso hacia
La perfecta edad, grande astucia de tu inmoralidad. Soportarte en el cielo
Limpio, azul radiografía de mi amor esencial, viendo debajo nuestra
Fidelidad helada, nuestra felicidad nevada, soportando difícilmente la
Altitud-mi altitud ingrata-reducida a estas pestañas carbonizadas que
No se deshacen para dejar el ojo volar dentro del dormitorio desarreglado.
Arranco mis días de tu carne, arrancas tus días de mi carne y esto no nos
Está causando ningún dolor-dioses de felpa guardan la solidez del
Matrimonio, las junturas doradas de este santo tiovivo. Tu primera
Conciencia se sobresalta cuando abandono mi carne para experiencias. Mi
Velocidad interna, el esfuerzo de atravesar espaldas malvas de diablos que
Me adoran, medrosos, frágiles como los huevos de una falsa divinidad,
Todo te hace pensar que soy un espejismo, una novia del fracaso, un
Kirieleisón mudo. Me quiero, Y love me, je m'adore, este sentimiento
Férreo me tiene atrapada en mi misma, en mi edad de piedra. Me adoro,
Me necesito, me extraño, soy mi animal de compañía, mi diosa
Archeopterix y mi poesía. Pero por ti soy una leonesa negra con
Profundidades de marfil que rompe tus lazos cruzados. Esta noche es una
Mina lirica de mi pueblo, con huellas de plata en ella, desde cuando Dios
Se seco las manos con la bóveda, a causa de esta Creación muy grasosa.
Muerto en el pan, el cuchillo muestra la hora exacta, la hora del
Hambre mundano, en torno a la Mesa Redonda. Una cara sensible de
Payaso nos miente que todo es O.K. en esta noche, pero nosotros sabemos
Que el silencio es tan solo una colosal falta de argumentos. Muerto en la
Mujer, el hombre está soñando novelas de caballeros, aunque mañana
Ira al trabajo con el autobús. O, precisamente por eso. Necesitas
Prolongarte en tus adentros, extenderte en los imperios de humo de la
Soledad, horadar pozos en tu subconsciencia llena de cuentos vírgenes
A las que tú, héroe blanco sin identidad, genio ido e inactivo, debes
Reactualizar. El pensamiento ampliamente tirabuzonado parece la famosa
Lana de Oro, la que provoca el descanso total, la conservación mitológica
De los órganos agotados, combustible inestimable de la ilusión. Usurpador
En las ropas de cama, haces girar el cuarto faraónico, pobre larva cansada
Por la evolución. Las babuchas te odian y arrojan tus piernas atrás, en la
Eternidad, en las tinieblas prenatales, en este gabinete de anatomía para
Analfabetos envenenado con respiraciones de conejo. Aquí, en la plasma
Verbal, con las consonantes pegadas en ti, con las vocales fundidas en tu
Boca, te estás hundiendo en la palabrería general: eres un gongorismo