1Que eres bella, mi amor, que eres bella. Detrás de tu mirada tus pupilas están como un trapo de hilos, tejidos en los costados de la colina de pestañas negras. Tu sonrisa está como un deshielo de las montañas, que bajan de un altar y todo lleva en su blancura rebaños de niños nacidos. Ninguno de ellos es impuro. Tus labios están como la cereza derretida y tu boca es la gruta o final de m ...
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Que eres bella, mi amor, que eres bella. Detrás de tu mirada tus pupilas están como un trapo de hilos, tejidos en los costados de la colina de pestañas negras.
Tu sonrisa está como un deshielo de las montañas, que bajan de un altar y todo lleva en su blancura rebaños de niños nacidos.
Ninguno de ellos es impuro. Tus labios están como la cereza derretida y tu boca es la gruta o