Mariluz González Hidalgo
Ni escritora ni poeta, aficionada a las letras y empedernida lectora; defensora de los animales y la Naturaleza y, por supuesto de las personas.
Participante en las antologías:
- “1000 poemas a César Vallejo”
- “1000 poemas a Miguel Hernández”
- “Antología Luz del Corazón”
- Libro, edición papel: “Concurso de Paradela”
- Libro, edición papel: “Aquella Otra Navidad” de La Esfera Cultural
- Libro, edición papel: “Con un par de narices” de La Esfera Cultural
De forma no presencial en:
- II - III y IV Encuentro Literario Internacional Luz del Corazón (Miami)
- III Encuentro Internacional "Las letras de la Posada", Montellano (Sevilla)
Poemario publicado en papel:
- “Divergencias en un espejo”
Al viento - a Miguel Hernández
Con la muerte apagaron tu vida,
tu futuro, tu presente,
pero nunca tu voz
ni tu semilla.
Fue la muerte el mejor amplificador
de tus versos
el abono inmaculado
para tu semilla
esparcida por el viento del pueblo,
para todos los pueblos.
Quienes quisieron tu muerte
han hecho de ti un poeta libre,
vivo en el pueblo para siempre.
Quienes callaron tu lamento
dieron voz al hambre y la guerra
al amor y la amistad en duelo,
al hijo y a la madre... a la tierra.
Contigo, siempre volvemos a la tierra.
Te quisieron muerto, en silencio
entre barrotes –enfermo, sin voz y muerto.
Pero, dime Miguel:
¿quién puede poner alambradas al viento?
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(Mariluz González Hidalgo - España)
En el camino a la batalla (A César Vallejo)
A qué cantar tanto a la luna
y mirar al mar buscando suspiros
si el romanticismo ha muerto
solo y olvidado en una esquina cualquiera.
“El dolor crece en el mundo a cada rato”,
dijo César Vallejo;
y yo aquí llorando suspiros vanos
porque de tantos frentes abiertos,
me perdí en el camino a la batalla;
sin oraciones que decir,
sin amor que regalar,
riendo a carcajadas
por cada humano convertido en marioneta
en un escenario olvidado.
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(Mariluz González Hidalgo - España)
El chivo expiatorio
A orillas de un mar muerto
yace la impudicia de los poderosos
en ofrenda permanente
por nuestros ilusos deseos de ser iguales.
La descarnada ambición
de los de abajo,
elevados a categorías impensables
en épocas no tan lejanas,
ha superado la avaricia
de los dominadores del bienestar.
El alumno aventajó al maestro
y éstos cargan su derrota
contra las bases de todas las sociedades.
Se borró la fina línea
que separa dignidad de dignatario
y entre Sodoma y Gomorra quedó petrificada
-como estatua de sal-
LA JUSTICIA.
El chivo expiatorio de una sociedad maltratada.
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(Mariluz González Hidalgo - España)