COMO UN COLLAR DE LLUVIA[Cuando llovía sobre un Madrid de Junio]Como un collar de lluvia te ciñes a mis sienescuenta a cuenta, ensartado en hilos invisiblesy me arrullas con lluvia la aridez de los labiossin tocarlos siquiera, como un rumor de aire.Me humedeces los ojos con tu mirada larga[larga como la lluvia al trasluz de la sed].Y los ojos se empañan como si fueran ni&ntild ...
COMO UN COLLAR DE LLUVIA [Cuando llovía sobre un Madrid de Junio]
Como un collar de lluvia te ciñes a mis sienes cuenta a cuenta, ensartado en hilos invisibles y me arrullas con lluvia la aridez de los labios sin tocarlos siquiera, como un rumor de aire. Me humedeces los ojos con tu mirada larga [larga como la lluvia al trasluz de la sed]. Y los ojos se empañan como si fueran niños que lloran en silencio un juguete imposible. Me alimentas la piel hecha de deserciones, trémula de abandonos, rasgada y dolorosa y te ofrezco la piel como si fuera tierra ansiosa de empaparse en tormentas de estío. Llueve, llueve a lo lejos, allí, sobre un paisaje de apenas un segundo cargado de arrebatos; y salgo a la intemperie sin cautelas que cubran mis manos desangradas en arenas estériles.
Un rayo de distancias parte en dos el deseo. El collar de la lluvia vuelve a desenhebrar una a una, sus cuentas como lágrimas rotas por un sol implacable que agotara la niebla.
Y el ocaso se aturde reflejado en los charcos. Gaviola en Marineda en un 17/Junio/2007
[135]
ALZHEIMER
Mengua la luz. Luciérnaga en ocaso que se apaga en silencio, en la foresta. Voz que rabiosamente flaquea, duda de sí como un latido rítmico, suicida, atemporal, palabra por palabra, hora a hora. Anochecer del aire disoluto que no encuentra orfanato de pulmones, memoria que se duele como un niño acunado por abrojos.
Después llegó en carro de olvido la indolencia.
Gaviola CasaMora. 4.11.2005
46/2007
QUERIDA NIÑA AZUL [Para aquella muchacha que un año muy lejano tuvo un vestido azul]
Querida niña azul: Escribirte esta carta es asustarme de volver al color de las violetas y al olor de la fruta cuando verde.
Y es que los viejos -bien que lo sabes tú- somos como zorzales de ciudad: torpes y asustadizos.
¿Es que no eras feliz mientras dormías el sueño encanecido del hastío? ¿Acaso quieres ser como el siroco que muda demudando las veletas y tienta a los cimientos de las torres a levantar un vuelo inalcanzable zozobrado en el caz hacia el abismo?
Pero yo. ¿qué me digo si soy sólo una vieja liada en los telares donde el silencio teje mansedumbres hechas de desencanto.?
No me hagas mucho caso, querida niña azul, recalcitrante contra el tiempo sicario del amor. No me hagas mucho caso.
Y ésta que lo es [sin deber serlo] y nunca se olvidó de aquel azul que fue su primer beso enajenado no quiere entretener con reprimendas tu última locura.
Gaviola en Marineda. En un 8/07/2007
biografia: Mª Socorro Mármol Brís Nacida en Bedmar [Jaén] Maestra Nacional, Abogada, Profesora de Mediación en la Universidad Nacional de Educación a Distancia. Escritora