El miedo que no se vaDejarme conducir por la corrientedel agua de la vida y sus hazañas,perderme en el ardor de sus entrañasy saber que la muerte está presente.Conseguir que tiemblen mis pestañassin lágrimas ni dicha permanente,pensar en lo perdido con la mentelejana, deshacer sus telarañas.Ésta es de mis miedos la premuraque borda de alhelíes mi pasadonegándome la paz y la ternura.Ésta ...
El miedo que no se vaDejarme conducir por la corriente
del agua de la vida y sus hazañas,
perderme en el ardor de sus entrañas
y saber que la muerte está presente.
Conseguir que tiemblen mis pestañas
sin lágrimas ni dicha permanente,
pensar en lo perdido con la mente
lejana, deshacer sus telarañas.
Ésta es de mis miedos la premura
que borda de alhelíes mi pasado
negándome la paz y la ternura.
Ésta es la suerte de mi dado,
la calma que me pinta la figura,
el chorro que desgasta mi costado.
El muroDicen que el muro habla con su saber de roca.
Lo miro y me enternece, miro su boca.
El sol, por la mañana, le da de cara.
Yo miro sus grietas que la luz daña,
y un sabor de papaya o de pomelo
me enciende las encías, mueve mi centro.
Quince minutos antes de los suspiros,
el muro con su carga negra de siglos
se lava los pañales, los tiende al viento,
limpia sus chirimoyas, cruje sus huesos.
Luego me mira. Mira tembloroso
y hondo suspira. Me canta una copla.
Dice muy quedo que aunque me quiera
seguirá quieto.
Y yo lo admiro
con su solana blanca
con los suspiros,
con sus grietas añosas que paren sapos
con su jazmín de flores, flor en sus flancos.
¡Muro bordado, suspírame en la boca
hondo y cansado!
La paz en el parqueLa niña corre en el parque
con la brisa por la cara.
En la mano, una paloma.
En la cintura llevaba
un cinturón de colores
que su vestido adornaba.
Alza las manos al aire
y dice: 'Paloma blanca,
vuela a decirle a la gente
que la paz está guardada,
di que tiembla, sola y triste,
que la paz, ayer, lloraba,
que los ruidos de la guerra
la entristecen'. ¡Calla, calla!
La niña mira las nubes
y dice: 'Paloma blanca,
vuela por los aires, vuela,
que la paz se nos desmaya'.
Y la paz, que era paloma,
tiembla, ríe, llora y calla.
Y sale sola, volando.
Vuela vestida de gala.
biografia:
Angela Munuera BassolsNace en Madrid hace un millón de años.
Realiza incursiones en la literatura creativa desde siempre, pero se ocupa poco de mostrarla a los demás. No ha puesto hasta ahora demasiada ilusión en hacer envíos a concursos ni en entrar en contacto con editores. Al estilo de Emily Dickinson, va llenando arcas que ya desbordan de papeles.
En 1988, estimulada por sus amigos, la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Segovia publica 'Jugamos', un libro de cuentos y poemas para niños. El mismo año publica un libro de poemas, 'Conversación de la Noche,' en Ediciones Torremozas y por esos años gana algunos premios en concursos literarios, como el José Rodoao, en Cantalejo, Segovia; El Foro, de poesía, en Pozuelo, Madrid; el Jeromín de Cuentos, en Leganés, Madrid; y algún otro perdido en la noche de los tiempos.
Lleva a sus espaldas ya dos divorcios y una vocación inconfesada de madre soltera que llena sus horas. En realidad, aparte de escribir, pasa la mayor parte de su vida educando niños, pues además de ser profesora es madre de ocho, cinco biológicos y tres adoptados. Su creatividad nunca descansa, pues sigue llenando arcas y cajones con relatos, cuentos, poemas y novelas siempre en progresión, siempre inacabadas..
Actualmente sobrevive en un pueblo de la Vera, Cáceres.
angela.guiomar@gmail.com