COITUS INTERRUPTUS Por ser viejo gris, canoso,aficionado a los crepusculosy eterno estudiante de la vida,el Ejército de la Dictadura Bancaria del Norte & Co. [EDBNorte & Co.]me ha destituido y privado de todas mis habilidadesprivilegios y ocupacionestales como hilar sombras de coloresamar con ángeles en las esquinasliberar a viejas almas de sus tumbaso simplemente viajar a mi infancia de vacacio ...
COITUS INTERRUPTUS
Por ser viejo gris, canoso, aficionado a los crepusculos y eterno estudiante de la vida, el Ejército de la Dictadura Bancaria del Norte & Co. [EDBNorte & Co.] me ha destituido y privado de todas mis habilidades privilegios y ocupaciones tales como hilar sombras de colores amar con ángeles en las esquinas liberar a viejas almas de sus tumbas o simplemente viajar a mi infancia de vacaciones en las gélidas y oscuras tardes árticas
Sin embargo desafío al EDBNorte & Co. y oculto entre estas noches poderosas grito auxilio encaramado en los icebergs lanzo fuegos artificiales bailo cuecas y tangos Rock y ballet canto óperas de Mozart a todo pulmón y las sombras y los ángeles y las almas se han aliado conmigo trayéndome misteriosos mensajes solidaridades y declaraciones de amor desde lejanas tierras melancólicas en verdes botellas de náufragos:
'No estás solo, agüanta viejo querido!'
'Viejito, te escuchamos y oramos por ti'
'Vamos al rescate, viejo amigo!'
Pero al final:
'Quédate ahí no más viejo loco... Por acá abajo estamos en las mismas con el EDB del SUR & Co.'.
LOS CAMIONCITOS HELADEROS
Cuando las familias nos reunimos a cenar alrededor de la luz de una vela de sebo de acuerdo a la milenaria tradición nórdica se escuchan desde las calles desoladas los melancólicos tilín tilín de los camioncitos heladeros.
Los niños se sublevan inmediatamente los viejos arrojan lejos sus tenedores y cuchillos y las multitudes del continente las islas y los fiordos pierden la compostura saliendo a los caminos a comprar helados bajo las fieras tormentas de hielo y nieve.
Por un momento mágico las ciudades y pueblos se iluminan las iglesias campanean enloquecidas las botellas de aguardiente se descorchan y todos bailan al són de las orquestas folklóricas mientras que los choferes de los camioncitos olvidando la naturaleza de su ofico regalan a manos abiertas los incomparables helados escandinavos.
Y luego regresa el silencio y la oscuridad las velas son encendidas y los cuentos de las abuelas vuelan como hada madrinas alrededor del placentero fuego del hogar.
Los camioncitos heladeros vuelven a sus casas con sus tilines ya cansados sin helados ni dinero pero satisfechos de haber cumplido una vez más tan patriótica labor social.
SOLEDADES
He vivido en este edificio más de quince años y aún hay personas incógnitas para mi. Quince años!
El Milico
Dicen las malas lenguas y las buenas también que la soledad por estos parajes es una virtud, una bendición de Valhalla. El Milico es un viejo octogenario altísimo y flaco como una jirafa que vive solo como un alma en el aún mas solitario séptimo piso de mi noble y centenario edificio sin ascensor. Y este sonriente individuo aún colorín y fresquito como una zanahoria sube y baja los peldaños a gigatenzcos pasos de parada militar.
Nos saludamos cortésmente por las mañanas y se va marchando ágil cual dueño de algún mundo hasta desaprecer en el horizonte escandinavo.
Siempre va consigo mismo jamás lo he visto acompañado no conozco su nombre no tengo idea a dónde va ni de donde viene y menos su razón de vivir.
El Ciclista Solitario
Arrastrando su oxidada bicicleta y con su pesado bolsón colgando de un hombro El Ciclista Solitario va y viene por las calles del barrio con sus mechas rubias cubriéndole la cara y el peso del universo sobre sus espaldas.
Nos encontramos muchas veces en los recovecos y placitas del barrio y le hago una seña con la mano. El agacha la cabeza me mira desconcertado y sigue su camino.
Hay veces en que pienso que no existe.
La Chancha
En el segundo piso del edificio del frente vive La Chancha.
Me observa silenciosa desde su balcón. Con su tez rosada color de cerdi sus ojos de vidrio azul y su hocico rojo y severo elige con asombrosa precisión los momentos en que salgo de la ducha o estoy con mi amada en el sofá y nos levantamos desnudos y riendo felices por la mañanas silencioss.
No se su nombre ni sus porqués ni sus cómos.
Jamás la he visto junto a otro ser humano. A veces la encuentro en el supermercado cargando cajas de cerveza en su carrito y pasa indiferente a mi lado oliendo a viejo sudor y whisky barato ignorándome como si yo fuera un fantasma.
La Muerte
Con su pesada sotana negra su sombrero de alas anchas y su cuello blanco impecable sale a las calles solamente por las noches como la muerte dezlisándose cual sombra anónima pegado a los muros cual molusco o como una figura siniestra escapada de un film de Ingmar Bergman.
Vive arriba en el segundo piso yo vivo en el primero y durante quince años Dios mío he escuchado sus pisadas inquietas caminando de aquí para allá de allá para acá hasta el amanecer.
He divisado su rostro inexpresivo pálido como una sábana de hospital. No saluda no sonríe bailará? Soñará? Tendra un nombre y un apellido? O por lo menos una medallita para este pecador, padrecito?
INVASIONES
En los últimos tiempos del siniestro gobierno del Ejército de la Dictadura Bancaria del Norte & Co. sucesos extraños comenzaron a ocurrir en el universo. Señales misteriosas en los cielos nocturnos descomunales letreros de neón en las estrellas voces poderosas provenientes de las atareadas galaxias y objetos musicales luminosos y estridentes no identificados tocando la novena sinfonía de Beethoven.
Todo esto incitaba al pánico al vicio y a la descompostura.
Temblaron también los cansados pilares de las plácidas sociedades de bienestar y en las otroras sonrientes y amables ciudades reinaba el caos la violencia y la traidora indifere.
Qué hacer Thor nuestro? Qué hacer? era la pregunta cotidiana.
Pero hoy Thor ha contestado.
Las Valquirias fuerte y hermosas guerreras rubias fieles combatientas bárbaras hijas de Odin, secretario de Thor, han salido alharacas y vehementes desde sus misteriosos y oscuros bosques invadiendo el territorio escandinavo.
y andan por aquí ahora entre rascacielos y carreteras en sus cabalgaduras magníficas repartiendo Hidromiel a la población.
Traido directamente de Valhalla, este producto relajante y euforizante ha logrado tranquilizar hasta a las ratas y los nórdicos se abrazan y besan nuevamente así como lo hacían en las navidades.