Rachid Boussad (Jenifra, Marruecos; 1983) tengo un Máster Especializado en Traducción y Comunicación (Casablanca); Diploma del Centro Pedagógico Regional-Tánger “Formación de profesores de español”; Diploma del Centro Superior de Lenguas Modernas de la Universidad de Cádiz- España; “Curso de formació ...
Rachid Boussad (Jenifra, Marruecos; 1983) tengo un Máster Especializado en Traducción y Comunicación (Casablanca); Diploma del Centro Pedagógico Regional-Tánger “Formación de profesores de español”; Diploma del Centro Superior de Lenguas Modernas de la Universidad de Cádiz- España; “Curso de formación metodológica y actuación lingüística”; Licenciatura en estudios lingüísticos-Universidad-Sidi Mohamed Ben Abdellah Facultad de Letras y Ciencias Humanas- Fez; Diploma de Estudios Universitarios Generales en Estudios Hispánicos.
Desde 2010 soy Profesor de Español en el Instituto Ibn Toufail- Beni Mellal.
En 2012 gané el Premio Cervantes Casablanca de Poesía
Tengo varios poemas publicados en las revistas Tántalo, Almiar, Ahazar, Archivosdelsur…
El néctar ponzoñoso de tu pasión
“De la contemplación
Nace la rosa;
De la contemplación, el naranjo
Y el laurel:
Tú y yo del beso aquél”.
Miguel Hernández
¿Cuántos campos de recuerdos
Te guardas del ósculo aquél,
Socorrido por alambradas, ejércitos
Y ametralladoras?
Y entre mis amorosos navajazos,
Te derretías cual rocío,
Rocío entre las densas arboledas,
Agredido por los colmillos del sol.
¡Ay princesa de los siglos y sus siluetas!
¿De qué sombras, de qué estrellas,
Amapola y gloria de verano,
Te olvidas y te escapas?
¡Oh, planta sagrada! ¡Ven a mí!
Déjame regar mi cráter vulnerable
Con aquel néctar
De fuegos salvajes.
Gritos silentes
“Écrire, c’est hurler en silence !”
Pénélope Damman
En los pómulos de la luna,
El firmamento populoso de estrellas infinitas,
Dibuja sarcásticamente…injustamente…
Tu óbito escamoteado.
En la cuna de estas sombras sonoras
Saltan y resaltan mis desmadres,
Nacen y fenecen mis manantiales,
Y mora mi vida sufrida, desdicha imperecedera.
¡Ay, qué ayeres y qué hoyes tan reñidos
En este mar de bramido proceloso!
¡Ay, qué bravías luchas huérfanas entabladas!
Todo falta do faltan las fragancias de tu palmeral.
En el santuario de mis noches de insomnio,
Deseos suicidas el alma entona.
Recuerdos de arco iris y relámpagos
Yacen sin soliloquio.
En el umbral de mis hoyes insurgentes,
De rayos y truenos sobrantes,
El céfiro circula asaz curioso
Queriendo rastrear mis silencios sonantes y tonantes
Y con voz urgente me echa a la cara:
¿! A quién embalsamas decentemente
Estos gritos callados, estos barrancos amigables!?
A Majakech, eterno nombre. Idilio sempiterno.
Madrugadas jocundas
A Majda Meskrot
He aquí que mi canto descorazonador,
Está tan cansado, tan cansado, tan cansado.
Reyertas tan fieras
Entre auroras y ocasos
Agotan mi corazón albo.
Mi alma desmantelada
Se rindió a la Verdad Ingente
Que maneja mi edad de pluma.
Mas, se nutre a diario y sin tregua
De esperanzas celestiales y oceánicas;
De esperanzas menudas y embrionarias.
Heme aquí con mi espíritu malherido,
Abrasado por el sol de la olvidanza.
Una jauría de golpes y empujones
Me cincelan con insolencias,
Y con promesas pérfidas.
¡Qué helor, qué temblor herculano,
Qué dolor tan alto,
Y qué pesadilla tan altanera!
Si mi voz en mí muriera
Llevadla al sur
Y enterradla en aquella tierra roja.
Enterradla bajo una palmera.
Enterradla con sus sombras perfumadas
cuyas soledades ella domesticaba.