COMO LUCIERNAGANo me mires con ojos de luciérnaga dormidaNo levantes vuelo cuál gaviota errante-alada espuma con picoen búsqueda de otros mares-para interrogarme incrédula como quienconsulta un oráculo en desusoNo me prestes la atención que las caracolas le prestan a un viento nómada e indecisoni me dejes caerpor las laderasde tus farallones de olvidoNo me conviertas en calendario gastadoen ...
COMO LUCIERNAGA
No me mires con ojos de luciérnaga dormida No levantes vuelo cuál gaviota errante -alada espuma con pico en búsqueda de otros mares- para interrogarme incrédula como quien consulta un oráculo en desuso No me prestes la atención que las caracolas le prestan a un viento nómada e indeciso ni me dejes caer por las laderas de tus farallones de olvido No me conviertas en calendario gastado en barco encallado en catacumba de tu amor No me hagas sentir el dolor lacerante de esas lágrimas ardiendo
No me ubiques a través del recuerdo
CIUDADANO
Vine desde adentro desde las viscosas zonas del olvido caminé explorando rostros y contornos que pasaban veloces desconocidos contemplé mezquitas sinagogas catedrales templos de un solo signo y quizás de un mismo Dios
Anduve mustio entre la opulencia de colores pasé de largo ante una multitud ojerosa que no salía ni sabía de su estupor vital
Sin embargo a pesar de todo cuando dicen el próximo entrego mis señas y mi nombre para que me enrolen con un simple y largo número en ese ejército anónimo que llamamos nacionalidad
INICIACIÓN
Descubrí el sexo en el primer brotar de mis ramas cuando aún mis letras eran adverbiales y las frases poseían una simetría involuntaria Era el tiempo de Adviento Pentecostés había pasado escondido en copones de eucaristía Supe de enredaderas humanas de húmedas intersecciones de hendiduras septentrionales
Conocí el canto del roce el trino de los cuerpos bebí aguas coloras gustosas y saboras al tiempo que crespos jardines se abrieron para permitirle paso franco a un huésped desconocido que llegaba desde lejos
biografia:
Enrique Viloria Vera es venezolano por convicción, nacido en el caraqueño valle del Ávila el año santo de 1950; lasallista, mal atleta, abogado por la Católica Andrés Bello de Caracas en 1970 y doctor en derecho sin ejercicio por la Universidad de París en 1979.
Gerente diverso y petrolero estricto; es sobre todo académico por vocación, lector impenitente, polígrafo complacido, coleccionista de arte apasionado, admirador de los Mercedes Benz y alérgico certificado.
Desde su temprana adolescencia tuvo su pluma fuente en ristre para proponerle combates diversos a la racionalidad y a la emoción. 100 títulos bibliográficos expuestos en reconocidas bibliotecas, incluyendo la Nacional de Venezuela, son suficientes para darle reposo a las neuronas comentan los más amigos, los no tanto guardan un comprensible silencio funerario.
El escritor prefiere, sin embargo, que sea la muerte, al lado de su mujer de siempre y de sus muy hijos escogidos, la que seque definitivamente su tinta, y aspira también, como cualquier mortal esperanzado, a que la posteridad le sea favorable.