Leonardo Rodríguez Borges
Poeta uruguayo
Tus manos
Dame tus manos ásperas de tiza
las acariciaré con anticipado
hartazgo
hasta ser infiel
no olvidaré mi desierto
serás
zanja cerrada
de lluvia estanca
haré un monumento
de pasto recién cortado
a tu memoria
tabernáculo tosco
de mi pulcra religión
en la noche
lo penetrará mi sombra
en atardeceres oxidados
sacrificaré
intimidades rebuscadas
papeles con olor a nafta
arderán para ti
y recordaré el dogma
te amaré como a mí mismo.
Las horas
Faltan algunas horas para volver a verte
no tengo ganas de contarlas
solo quiero que salten cercos
que ofrenden su falsa cercanía
que tiren muros perplejos de contemplar
la sagrada alquimia que nos repele
que rompan las vidrieras de la avenida
y solo pueda ver tus ojos en las lágrimas rotas
que murmuren junto a las aceras
de verme hablar solo y saltar charcos sin agua
solo quiero que las horas ardan
de pensarte detrás de un escritorio
que me separa y me une a ti
y a un barco casi invisible
solo quiero poder contar
las luces de los edificios que te rodean
los patios que se interponen entre nosotros
los semáforos a los que no les haces caso
faltan algunas horas para verte
no son horas que conozcan segundos ni agonías
no son horas que se disuelvan en la arena
no son horas tuyas ni mías
son horas de fábula de mitad de encuentro
son horas de Dios...
Eterna
Como descubrirte
en tu ensimismada belleza
como enredar la luna
a tu pelo suelto de anocheceres
como crear en un microcosmos
la ternura de tus ojos
como llegar a lo alto de tu juventud infinita
que asume miles de secretos perdidos
como describirte tan solo con palabras
cuando eres más que la suma de todas
las letras del universo
que se expande y te crea en cada momento
como acercarme a ti
tan vasta en tu hermosa lejanía
en la noche un murmullo pasajero rozara tu gracia
sabrás que te pienso y serás eterna.