Nelly Robella Itri
Nelly Robella Itri nació en Montevideo, Uruguay. Es Bibliotecóloga y Profesora de Educación Musical, egresada del Instituto de Profesores “Artigas”. De larga trayectoria docente en la Enseñanza Pública y Privada. Integró y fue directora de coros. Escribe desde los 5 años, pero es después de jubilarse que publica sus obras y participa en certámenes. Ha obtenido numerosos premios y obras suyas figuran en varias antologías de distintos países. Publicó varios libros de cuentos y poemas. Forma parte de un grupo internacional de “Decimeros”.
DÍA EN EL CAMPO
Ya silenciaron su canto
el chingolo y el jilguero
el trabajo del hornero
en la hora del encanto.
El sol recoge su manto
y se oculta tras un cerro.
Se oye el tan tan de un cencerro
de una vaca en el corral,
el relincho de un bagual
y el ladrido de algún perro.
En el campo, atardecer,
el encuentro de dos luces
sobre la tierra, de bruces,
a Dios quiero agradecer.
Otro día me hizo ver
con fajina y con salud.
Ya se fue mi juventud
pero puedo disfrutar
ir y venir, trajinar
esa es mi mayor virtud.
Y a la hora del fogón,
el crepitar de los leños
se entremezcla con los sueños
que cuenta dulce canción.
Palpitar del corazón
compartiendo una mateada
con asado y guitarreada
y entre los labios, un pucho.
El trabajo ha sido mucho
mas, fue buena la jornada.
Al despertar otro día
no bien comienza a clarear
la tarea hay que empezar
con vigor, con alegría.
Digo: “puedo todavía”
y ensillo mi parejero
allá voy por el sendero
en la boca una sonrisa
porque en la cara, la brisa,
me da un beso mañanero.
LLAMADA.
Es mañana de domingo
por la callecita angosta
que baja al sur, zigzagueante
y se encuentra con la costa,
se siente el sonar de un parche,
es del negro la llamada,
otro responde a lo lejos
y una roja llamarada
se alza estirando las lonjas
e iluminando las caras.
Poco a poco se reúnen,
chicos, repiques y pianos,
con algún bombo panzudo
palo y mano, mano y palo.
Avanzan a paso lento
hombre y tamboril son uno
celebran que ahora son libres
o recuerdan su infortunio.
Palo y mano, mano y palo
sobre la lonja y la caja.
Por la callecita al sur
angostita y empedrada
la mañana de domingo
va pasando la llamada.
INVOCACIÓN
¡Oh mi musa! ¿Qué pasa que no vienes?
cuando yo te invocaba, tú acudías
al instante, mi mente esclarecías
con la luz creadora que sostienes.
¿Qué pasó que te siento tan ausente?
Blanca hoja, ante mí, sufre esperando
saber quiere si ya se está secando
el fluído inspirado de mi fuente.
Hoy evoco palabras que dijiste
susurrándome quedo al oído:
“nunca más la nostalgia y el olvido”
Si volvieras yo te prometería
a mis versos vestirlos de alegría
despojarlos de toda frase triste.