Nací en un país pequeño, en un barrio donde la gente se saludaba en la calle aun sin conocerse demasiado.
En una casa acomodada dentro de una clase media que salía cada día a trabajar por lograr sus objetivos de salud, alimentación y vida.
Conocí en el jardín de mi casa a grupos de tamborileros callejeros que mi madre invitaba para escuchar ...
Nací en un país pequeño, en un barrio donde la gente se saludaba en la calle aun sin conocerse demasiado.
En una casa acomodada dentro de una clase media que salía cada día a trabajar por lograr sus objetivos de salud, alimentación y vida.
Conocí en el jardín de mi casa a grupos de tamborileros callejeros que mi madre invitaba para escuchar sus canciones y ritmos, que la deleitaban y le promovía bailar.
Compartí desayunos con chicos, que mi madre invitaba, pues no tenían para desayunar.
Nací escuchando a Gardel, Corsini, Vila, Gómez, Raciatti, Darienzo, Canaro… y a mi padre, cantar tangos y música afín.
Comencé a escuchar lo que él escribía, luego lo que había escrito mi abuelo y bisabuelo y otros antecesores en nuestra familia. Al amor, a sus hijos, a sus ideales, a su patria, a la vida…
Recibí los mejores ejemplos de vida de mis padres. Solidaridad, respeto, educación, acción, proyección, visión en el futuro…
Escribí desde pequeño. Allí anoté en rimas regulares mis sentimientos. Por mis padres, mis pérdidas, mis anhelos, para luego anotar ideales, sanos, profundos, juveniles…
Ya las primeras traiciones que sufrí, fui haciéndolas cómplices del un papel…
También cuando me llegó el amor… que gracias a Dios aún me abraza…
Le puse música a algunos de mis versos y fueron canciones…
Le canté a cada uno de mis 5 hijos… y compuse para que llegaran a sus nóveles oídos palabras de bondad y no ásperas cual cuentos de lobos y gigantes…
Sigo escribiendo al amor. A las situaciones de vida. Al desengaño. A la injusticia. Nuevamente al amor… A quienes nos han dejado y nos esperan en otro mundillo… A los valores morales… A lo que me sorprende… Al dolor… A las desgracias… A pensamientos… A actitudes… escribo…
Con ello he aportado a la educación de mis hijos… Canto en reuniones de amigos versos que hablan de amor, piedad, solidaridad, de cosas que deberían ser nuestro pan y nuestro aire… frases que si las pones aisladas se reirán de ti… pero encerradas en versos… son otra cosa.
Algunos de mis versos infantiles se conocen en escuelas del interior. Porque alguna madre los llevó y quedaron…
Sin firma, sin nombre de autor, sin más presentación que lo que dicen o promueven.
Eso son mis versos…
NO MUJER
No mujer, no me preguntes
Por qué me sientes distante
Ni pidas explicaciones
Pues no quiero lastimarte.
Tantos años de pareja
Tantas vivencias compartidas
Si parece que es de siempre
Que unimos nuestras vidas.
No es que deje de quererte
Ni que me ensañe contigo
No busco a otra más bella, mujer
Ni la juventud persigo.
Pero sí, mirar al cielo
Muy tomado de una mano
Compartir una canción, una caricia
Sintiéndome enamorado.
Bailar bajo las estrellas
Mirar como el sol se esconde
Pintando de rojo imposible, el mar
El mar y el horizonte.
Escuchar dulces palabras
Y en un beso prolongado
Recibir todo el cariño
Y la magia
De saberme enamorado.
Mujer, si haces memoria
Encontrarás que hace años
Compartimos esto y mucho más
Pero hoy se ha apagado.
No es tu culpa ni la mía
O los dos somos culpables
Por no mantener encendida
La llama que ahora no arde.