Blanca S. Padilla de Otero
Nací en San Juan, Puerto Rico. Me gradúe de la Universidad de Puerto Rico, con una concentración en español y pedagogía. Trabajé como maestra de español en Puerto Rico y Florida, USA. Estoy retirada. Amo la lectura. Mis géneros favoritos son: la poesía y la literatura. Escribo poesías, cuentos y semblanzas en forma de poesías. En la actualidad trabajo en la redacción de una antología de cuentos y vivencias de pacientes sobrevivientes del cáncer de mama.
Recuerdos
Quiero recorrer los caminos
que de niña yo jugaba.
Jugar con mis amigos
que tanto yo amaba.
Escuchar las historias
que mi padre me narraba.
Leer los cuentos de hadas
¡qué tanto me gustaban!
Sentarme en el regazo
abrazada a mi madre.
Oler su aroma único
de mujer muy trabajada.
Volver a mi alma mater
tesoro de mi infancia.
Escuchar a mis maestros
hablar de la enseñanza.
Visitar la iglesia
que de niña frecuentaba.
Rezar un Padre nuestro,
Hincada frente al padre.
Jugar la pelegrina
con los chicos de la calle.
Elevar una chiringa
con un rabo muy grande.
Hablar con mis amigas
por horas incansables.
Leer mis novelitas
a escondidas de mi madre.
Volver al cuarto humilde
con dos camas muy grande.
Y escuhar las ocurrencias
de mis hermanas al hablarme.
Sentarme frente al mar
contemplando su oleaje.
Imaginarme que viajo
en un barco muy grande.
Contemplar las mañanas
brillantes de mi patria.
Sentir la brisa fresca
rosándome la cara.
Mirar a mi abuelita
rezando su Rosario.
Jugarle con su pelo
canoso por los años.
Correr por las praderas
del Morro encantado.
Soñar con los fantamas
vestidos de blancos.
Sentir la lluvia fresca
del mes de mayo.
Dejarla que me moje
y saltar en sus charcos.
Grito de Mujer
En el edén durmió Dios al hombre,
y de su costilla creó,
un ser humano precioso
y mujer le llamó.
En secreto dijo al hombre:
-“No la maltrates nunca.
Ámala con devoción.
¡Es frágil como la flor!”
El hombre muy orgulloso
Al Señor respondió:
¡Es bella como la luna!
Merece mi admiración.
Cogiditos de las manos,
Él les dio su bendición.
Unidos van por la vida
expresando su amor.
Los días fueron pasando
y al hombre se le olvidó
de su promesa ya hecha
al bendito Creador.
Un día sin darse cuenta
la mujer descubrió;
el maltrato y los golpes
que del hombre recibió.
¡Bendito sea Dios mío!
Con dolor ella exclamó:
-“Mira las marcas en mi cuerpo
no merezco tal traición”.
Caminando va por la vida
buscando una explicación.
Por el daño recibido
del hombre que Dios le dió.
-“Me levantaré nuevamente
y justicia yo buscaré.
No cubriré más el maltrato
y al mundo yo gritaré.”
-“Mujeres que hoy escuchan,
mi lamento y mi dolor,
dile NO a los golpes.
¡Mujer, creación de Dios!.
El discurso de Juan Bobo
Señores: -“un servidor.
Juan Bobo yo me llamo.
No ha pasado mucho tiempo,
en que yo les visité.
Fui invitado otra vez,
para hablarles un buen rato
cual academia española
del idioma castellano.
No soy tan bobo amigos,
del español yo si sé.
Yo asesoré a Cervantes
y don Quijote también.
Puedo explicarles muy breve
de la historia de mi Puerto Rico,
a Colón conocí en la isla
cuando yo era muy chiquito.
Ahora me encuentro yo aquí,
respondiendo a un llamado
abrazando a mis hermanos
en un re-encuentro feliz.
Muchos de ellos se ausentaron
a viajar por mundos anchos,
con la música y su entusiamo
a países muy lejanos.
Otros ya se incorporarón,
con costumbres y linaje,
con un bagaje muy grande
que a los gringos espantarón
Todos ellos entusiasmados
con el sueño Americano
las estrellas alcanzaron
con orgullo y con coraje.
Sus huellas ya se han quedado
en carreteras, cielo y mares
Sus nombres ya se han grabado
en todos los litorales.
Herencia de mis abuelos,
historias involvidables,
negro, indio, español
que recorren por mi sangre.
Nunca olvides tu bandera,
tus costumbres e ideales,
dale un abrazo al amigo,
que aquí hoy encontrastes.
Yo soy Juan Bobo señores,
decendiente de españoles,
del campo, de las praderas
de los ríos y de los valles..
Un coquí yo les traigo,
envuelto en mi bandera,
una amistad muy sincera
hoy les quiero yo dejar.
No importa por donde andes
tu patria debes honrar,
como Betances, De Diego,
y don Rafael Hernández.
Dios te bendiga hermano
de patrias hispanoparlantes,
gracias por ser mi amigo
en esta historia amigable.