Eduardo R. Bobrén-Bisbal
Eduardo R. Bobrén Bisbal nació en Guayama, Puerto Rico en el año 1940. Sus estudios universitarios los realizó en la Universidad de Puerto Rico y se graduó de Bachillerato en Artes en Educación, con una concentración en Estudios Hispánicos. Comenzó su vida profesional como maestro de español en l ...
Eduardo R. Bobrén-Bisbal
Eduardo R. Bobrén Bisbal nació en Guayama, Puerto Rico en el año 1940. Sus estudios universitarios los realizó en la Universidad de Puerto Rico y se graduó de Bachillerato en Artes en Educación, con una concentración en Estudios Hispánicos. Comenzó su vida profesional como maestro de español en la Escuela Rafael López Landrón, donde estudió la escuela superior.
Más adelante, el Teatro se hace una necesidad en su preferencia y se convierte en Maestro de Teatro, con el entrenamiento del Profesor Leopoldo Santiago Lavandero. Comenzó estudios graduados en diseño y dirección técnica teatral en Estados Unidos y, más adelante, terminó una maestría en Administración y Supervisión Escolar. Ha dedicado su vida profesional al teatro profesional, la educación y a las artes de la representación, en diversas instituciones educativas, universitarias y entidades del quehacer cultural en Puerto Rico.
Tiempo de Amar es su primer poemario y tiene preparado otro trabajo poético con el título de Poemas: Carpeta Confidente en el cual recoge de un sinnúmero de poemas de diversa temática.
Mi secreto
Como taza que guarda
dulzura apetecida,
tu nombre al fondo pongo
para libar ternura.
Como en chispa que arde
en la flama perdida,
tiernos besos propongo
de candente premura.
Como el día retarda
su claridad vencida,
reclamo la blancura
conque mi alma procura
prolongarle a mi vida
tu bendecida carga.
Vuelvo
Vuelvo a las cadenas
de las que, brevemente,
me sentí liberado.
Vuelvo a las rutinas
y al aburrimiento
del alma.
Vuelvo a la nada
de donde sólo
tu amor me rescató.
Vuelvo a la tristeza
que solamente borra
el torrente
de todos tus recuerdos.
Vuelvo a flotar
en las dichas cercanas,
y en la espera
de volverte a encontrar
entre mis brazos.
Nunca
Nunca es
el adverbio doloroso
que no permite el tiempo
ni concede otra vez.
Nunca es
el absoluto
que nos destroza el alma
y nos cancela el ser.
Nunca es el retardante
que nos opone
al sentimiento puro
y nulifica el verbo
del sustantivo Amor.
Nunca es
el adversario despreciable,
que en su tormento,
nos impide conjugar ensueños
y alimentar el alma de esperanzas.
Nunca es
la soledad
el dolor de distancias,
la lágrima escondida,
y el pesar contenido.
Nunca es
vivir sin vivir,
sin merecerlo.
¡Que no nos sea nunca
en nuestras vidas!
Estancia de mieles
La Amada me recibe en su estancia de mieles
y mis ansias pretéritas de pronto se detienen,
al contemplar las formas que en sus salas se mueven,
y a admirar las volutas de sus suaves dinteles.
Mis pasos se desplazan por la alfombra de pieles
de formas epicúreas que en cadencias contienen
ardorosas esfinges que a exacerbarnos vienen
y proponer, de súbito, adoración de fieles.
La Amada me recibe con rosas y ternuras
y pródiga me abraza para elevarme a alturas
de goces indecibles en su acogida hermosa;
y al sentir sus latidos en ansiosa premura
se colma mi existencia de su dulce blandura
y se llena mi vida del olor de su rosa.
TRIBUTO
Con respeto, a Federico García Lorca
De amor se irán dando rondas.
Aquí en mi esquina una sombra.
Norte abierto.
Sima incierto.
Campanas de ronda cantan.
Campanas de duelo tocan.
Se quedó sin alegría,
se despojo de esperanzas,
la nana que lo dormía
se convirtió en añoranza.
Que no quede de comer,
que no quede de tomar.
Campanas de duelo tañen
por la sombra que lo arropa
y lo cubre de pesar.
No le queda ni una nana de consuelo.
No le queda una ronda de esperanza;
sólo una sombra creciente
para un recuerdo menguante.
De amor se irán dando rondas
y en pozo oscuro quedaste.
5.23.98