Tú, alta roca árida, fuerte, prepotente que vive siempre mirando el horizonte mirando más allá de la muralla que hace el cielo y el mar en la distancia.
Danzando a tu lado inventé nuevos pasos movimientos internos plácidos de la mente se volvieron bruscos tan de repente que terminé exhausta y sin un aplauso.
Danzando en la tristeza de saberte inerte recordando tiempos donde todo fue mejor de puntillas y talón no aguantar fue inminente y rodé de rodillas llorando de dolor.
Olvidé los pasos que llevan el ritmo del cadencioso vaivén del amor olvidé que nada se aprende en un día llevándote a la prisa nos caímos los dos.