Ania Belotti
Nací en Lima .mi ciudad natal, mi país Perú. Mis padres fueron Agustín Belotti Canaval y Esperanza López Villavicencio. Escribo desde los 17años. Estudié en el Colegio Saint Georges School, Secretariado Ejecutivo Bilingüe, Media Comercial, Estudié dibujo por correspondencia en el Instituto Modern School. También soy Master en Reiki. Empecé con Acrósticos, luego escribí un cuento ,continué con la Poesía que cultivo aquí en mi país. Tengo familia de escritores y de Artes Plásticas por la parte de mi madre.
He publicado en varias revistas como Revista Demencia, La lupa y el Búho, Argentina, Sfera Eonica en Rumania, Revista Guatiní y la Revista Intropia. En el año 2016 en mi país me hicieron una pequeña entrevista por la televisión en un programa llamado Caras de la cultura y en la Radio de Periodistas del Perú, He publicado un poemario hace un año y la Revista Palabra en Libertad en mi país. Tengo dos Antologías en España y Argentina.
Buscando la paz
Si el fin del mundo aconteciera , imperaría el caos en el universo.
A favor de la paz arremetería, hacia el prójimo inmerso.
Inclinaría mis rodillas ante el Altísimo, clamando lo inverso.
Intentaría controlar la calma, respiración, y salivación para no entrar en pánico.
Reinaría el desorden, carecería de armonía el cosmos.
Surgiendo vientos huracanados, terremotos , augurando destrozos.
La población trataría de evacuar ,saliendo algunos airosos.
Si la tierra desapareciera, buscaría a mis parientes distanciados,
aspirando que los ausentes lazos de amor, caigan dominados
por el perdón , el dominio del existente rencor , sean superados.
Si la emergencia fuera apremiante , en voluntaria me convertiría.
Apoyando la tribulación del desafortunado, producido por la conmoción
de un suceso inesperado por la población.
Confiaría en un ser supremo lleno de gracia y misericordia, llamado Dios.
Postrada a su merced, acataría con humildad sus designios.
Creyendo en la salvación de nuestra alma con la vida eterna.
La traición
Desilusión anida en su noble corazón.
Luce la huella malsana de la traición.
Ponzoñosas almas cargan el veneno en un aguijón.
Perversa daga habita en la llama que late de su pecho.
Perforando su espíritu contrito, logrando destruir su brío.
Sangran y caen sus heridas en el vacío, expuestas al frío.
La sombra de la traición se vistió de ángel custodio.
Alas disfrazadas de bondad, simulando ser un buen acólito.
Engañoso atuendo que al menor movimiento , surgió el zarpazo .
Envuelta en tinieblas se hallaba para no ser descubierta.
Hiel e hipocresía derramaba su silueta.
Oculta tras una amistad, conquistando su agonizante inocencia.
Traicionó su confianza, logró engañarla con fingidas promesas.
El viento la arrastró , sin retornar, nunca jamás.
Alfombra de hojas traicioneras cubrió las florestas.
El gorrión herido
El gorrión herido lanzaba quejidos por haberse caído.
Cual rama desprendió del árbol, su nido.
Agitaba su ala rota sin poder volar, sumido en el miedo,
deseoso de alzar vuelo a la cima del cielo azulado.
Aguacero cayó sobre su delicada pluma malherida.
Con esfuerzo trataba de regresar a su pajarera.
Valiente gorrión aleteaba, la pérdida de su equilibrio
le impedía echar vuelo, retornando a su refugio.
La gorriona, afligida madre, lo evocaba con su trino.
Semejante a la aflicción de las madres con sus retoños.
Migran, vuelan del nido que los arrulló.
Aprenden a elevarse como libres aves, desafiando obstáculos.
Fortaleza en su piar había en el dolor del gorrión.
La madre emprende vuelo hacia el rescate de su cría.
Transportando semillas en su pico que lo alimentaría.
Lo envuelve en su alón, regresándolo a su lugar de origen.
Cicatrices
¡Dios Mío¡ ….Envuelve sus heridas con tu manto blanco.
Cicatriza las confusiones que fluyen de su cansado recorrido.
Sus huellas laceradas se abrazan a tu reluciente cuerpo.
Noches melancólicas empaña su ánimo.
A oscuras, vive ,carece de entusiasmo,
regresa su indefensa luz que irradió a solas, sin reprimo.
Posa tus milagrosas manos e hidrata de amor su dañada esencia.
Sedienta de tu infinita misericordia.
Convierte su dolencia en una alegría.
Cólmala de tu santificada custodia, sorbiendo tu halo celestial.
Falsas promesas tejieron , aspirando su cuerpo astral.
Dejando agotada su energía jovial.
Ilumina su lúgubre cicatriz con colores luminosos.
Vístela con colores fastuosos,
Renace sus grietas que lastimó sus quejosos sollozos.
Benefíciala con tu túnica divina, llévatela,
y que nadie vuelva a dañarla en su ciudadela.
Tristezas
Agotada cavilo en la penumbra de mi habitación, la guerra del diario luchar.
Mis pasos tambalean tristezas sintiendo la vida pasar.
Abatida despierto escuchando por mi ventana los pajarillos trinar.
Observo los árboles, a las aves anidar.
Los días corren, el hoy está presente, no existe el después.
Lamentando un pasado que no renacerá, ni reparando antiguos errores.
Burbujas de soledad recorren mi cuerpo, dormido de alegrías.
Misterioso rayo de oscuridad entristece mis albricias.
Elevo una plegaria al cielo suplicando despoje este desazón alojado en mi contrito corazón.
Consuelo no posee mi sentida alma. Abrume mis días de
larga nostalgia.
Nostalgias instaladas en mis pensamientos .Alejándose de mis recuerdos anhelantes.
Mi espíritu vagabundo muere un poquito cada día , aguardando renacer en una noche menguante.