Hernán Sánchez Barros
Hernán Sánchez Barros nace en Buenos Aires el 21 de mayo de 1957. En los años 70s, se integra a los talleres de la S.A.D.E. Cuento con Mario Lancelotti, poesía con Atilio Jorge Castelpoggi. Luego, dramaturgia con Carlos Gorostiza. También participa en el Taller de Creación dirigido por Diana Raznovich junto a la escritora Ruth Kaufman y el plástico Pablo Schugurensky. Integra el grupo "La serpiente emplumada" con Mario Sampaolesi, Carmen Colombo y Jorge Guibert. En las Nuevas Promociones Literarias se integra junto con su hermano Arturo Sánchez Barros, Patricia Diaz Bialet y otros jóvenes poetas. Publica en dos antologías de esa sección de la S.A.D.E. En el taller de Poesía Contemporánea conoce a Olga Orozco. Su poesía es comentada por Jorge Luis Borges, Mario Benedetti y Juan Gelman. Es finalista en el premio Universidad de Belgrano 1982. En el año 1983 y con 24 años, parte al exilio debido a su compromiso político contra la dictadura. Bogotá, San Salvador y Costa Rica, van a ser sus nuevos lugares de residencia. En San Salvador forma el grupo "Tareya" con los poetas Ricardo Lindo, Oscar Rodriguez, Miguel Ángel Chinchilla y Mario Noel Rodriguez. En 1986 gana el Premio Internacional "Club 63" en Jaen, España, con su libro "Márgenes de observación". 3er. Lugar Premio del Ayuntamiento de Alcantarilla, Murcia, España; Finalista en el de Quetzaltenango, Guatemala y mejor envío extranjero en el Premio Iberoamericano Javiera Carrera de Valparaíso, Chile.En el año 1994 se traslada a San José de Costa Rica. En el 2005, la Editorial "Perro Azul" publica su segundo libro "Noticias de los senderos humeantes", prologado por el Alfonso Chase, Premio Nacional de Literatura y presentado por el escritor y músico Jacques Sagot. En este país, crea el taller de desarrollo del lenguaje creativo "Mesa Verde". En el año 2010 viaja a Buenos Aires para presentar en la Biblioteca Nacional su tercer libro "Los movimientos invisibles de la marea", publicado por Ediciones Lajuncal. Presentan su libro Alicia Digón, Patricia Diaz Bialet, Cristian Sánchez Barros y Mario Sampaolesi. El embajador de Costa Rica en Buenos Aires escribe el comentario de la contratapa. En el 2011 escribe la obra de teatro "Una flor es una flor en la ventana". En el 2014, reúne 23 cuentos en un libro inédito titulado "Una Fender en el paraíso". También, en este período, se dedica a escribir la letra e idea musical de más de 20 tangos.
Bibliografía
Antología Nuevas Promociones Literarias,S.A.D.E. Buenos Aires 1980
Antología Nuevas Promociones Literarias,S.A.D.E. Buenos Aires 1981
Antología del Premio Universidad de Belgrano. Buenos Aires 1982
"Márgenes de observación" Editorial Club 63, Premio Iberoamericano Jaen, España, 1986
Antología del Premio del los Juegos Florales de Quetzaltenango, Guatemala,1987
Antología del Premio Javiera Carrera, Valparaíso, Chile, 1988
"Noticias de los senderos humeantes" Editorial Perro Azul. San José. Costa Rica. 2005.
"Los movimientos invisibles de la marea". Ediciones Lajuncal. Buenos Aires, Argentina. 2010
"Estoy acá, esperando que la vida me diga" ibook de relatos. Amazon. 2015.
Inéditos: una novela (cuyo título se obvia debido a que está en concurso)
Teatro: "Una flor es una flor (en la ventana es una flor)"
Premios
Finalista en el "Premio Universidad de Belgrano", Buenos Aires 1982.
Primer lugar en el "Premio Internacional Club 63" en Jaen, España 1986
3er. Lugar en el "Premio del Ayuntamiento de Alcantarilla", Murcia, España 1987
Finalista en "Los Juegos Florales de Quetzaltenango", Guatemala, 1987
Finalista y mejor envío extranjero en el "Premio Iberoamericano Caja de Compensación Bancaria, Javiera Carrera", Valparaíso, Chile. 1988
Primer lugar en el Concurso de Cuentos de los "VI Juegos Florales de O.I.N.A.Cos." San José. Costa Rica 2014
Litografía china
Para que la palabra no siga diciendo lo que no es, (ya solo mirar es un deseo)
y que atraviese la ceniza de la apariencia, el desgano de las formas lejanas,
el augurio simple de una ensoñación en los caminos de un cuadro que ya nadie determina,
ahí, en la pared, y que absorbe incansablemente el tiempo.
Miedo cuya medida exacta te desconoce.
a Alejandra Pizarnik
Junto al escrúpulo vacilante de su alegría
la abismal advertencia de la muerte.
Y te enterrabas viva en ese páramo casual
donde vuelven a crecer las ramas secas
que siempre atraerán la noche a tus venas.
Miro tu foto;
la audaz impaciencia que en tus ojos dice:
todavía sobrevivir
es lo eternamente fugaz.
Samarcanda o teoría del cuantum
—Poder poner a prueba nuevas formas
de construir la realidad— me decías
mientras mirabas los barcos irse, lejos
se apreciaba lloviznar sobre todas las cosas
como si fuera un desperdicio exuberante,
el pensamiento y yo,
refugiándonos en la influencia intolerable del polvo
en donde sucedía la quietud.
—A veces me amenazan las campanillas invisibles de la palabra intimidad—
te hubiera dicho.
Lo más notable es que seguí sin mencionar las distancias diagonales
por las que se escapaban los recuerdos;
ese caparazón de incertidumbre que me indujo a no querer descifrar
lo que solo había asimilado como difusamente mío.
(Acodado en la vieja madera,
con la salobre velocidad del viento que insistía en borrarme,
tuve por ciertos los episodios de mi suerte
remotamente imaginados por descuido).