Rica región del Valle, donde los uvales sueñan el encanto de los dioses y las garzas azules, de sus nidos invaden los parajes, y decirle al sol rodeado de samanes: cuan bella es la tierra de La Unión Valle, antes el famoso: Ato de Lemus. Mi Patria chica acoge mi nacimiento un bello y bullicioso 24 de Diciembre; la alegría de pitos, villancicos, aguinaldos y novenas se escribieron en mi alma.
En medio de mi casa y la hacienda de mi abuelo en esos parajes, permitieron contemplar en mi niñez, los bellos amaneceres y frescas tardes vespertinas. De mi abuela materna: Carmen Rosa Osorio de Sánchez y Giraldo, matrona regia, madre de 18 hijos, llevo en mi sangre el amor por las bellas letras, mi despertar temprano por la escritura, la pintura, la vena de maestra formadora y la creatividad en mi servicio
Mis estudios primarios, secundarios me recibieron con calor humano, en un mismo colegio de Hermanas Franciscanas. Allí en "María Auxiliadora", supe amar y prodigar la sapiencia y formación impartida, haciéndome maestra. Sufrí el abandono de mi padre, mi amorosa madre: Entre sus labores de casa; máquina de coser, agujas, telas y dedales sembraba y construía con su ejemplo, la luz para seis rosas y un geranio, hoy profesionales. Maestra de todos los niveles dedicada a promover el amor por la literatura, día a día me ingeniaba estrategias para degustar con mis estudiantes la utilidad, la práctica y la belleza de la literatura. Poco a poco y ya realizada como esposa me permitió mi bello compañero hacerme Licenciada y luego especialista en Lengua Materna.
Mi capacidad de educadora creativa me permitió descubrir talentos en mis bellos hijos adoptivos (estudiantes); innovaciones, concursos a nivel colegios, ciudad, comunidades marginadas y olvidadas salieron a mi encuentro. Hoy a mis años pensionados, no sé cómo pude alternar, familia, compañeros, estudiantes, empresas, mi estudio y servicio a la comunidad que sigo realizando. Interactúo anualmente desde hace 14 años con el encuentro de mujeres poetas en Roldanillo Valle, hace pocos años en el Encuentro de Poetas de Antioquia, Plenilunio en Cali y asisto como jurado y visitante a otras ciudades de Colombia.
Hago parte como Delegada Cultural en este país de la Unión Hipanomundial de Escritore"UHE" con sede en Perú; Asociación de Artistas y escritores de Venezuela "SVAI". Invitada colaborar con mis escritos "Diario El País" Cartago Hoy" del valle. "El Cartagüeño " y a, colaborar con la Revista El Parnaso".
MI GRATITUD
Hoy y siempre
el brindis será eterno,
el canto de turpiales en su nido
beberán contigo y con nosotros,
ese bello trinar en la alborada.
Siempre eres amigo en la jornada,
estás presente entre blondas y claveles
de ti se escapan las mañanas,
para adornar con flores la jornada.
Es un canto tu labor...
es la luz que vienes pregonando,
y en rayos de bondad por tu trabajo
llegan a mi, los suspiros de tu encanto.
Entre tantos amigos del encuentro,
entre todas tus obras tan valiosas
seré la primera, de querer queriendo
apoyando la paz, voy construyendo.
Gracias Joseph por escribirlo.
PAZ Y BIEN , 2.Enero 2014
Ma. Adiela Londoño
MI GRATITUD
Hoy y siempre
el brindis será eterno,
el canto de turpiales en su nido
beberán contigo y con nosotros,
ese bello trinar en la alborada.
Siempre eres amigo en la jornada,
estás presente entre blondas y claveles
de ti se escapan las mañanas,
para adornar con flores la jornada.
Es un canto tu labor...
es la luz que vienes pregonando,
y en rayos de bondad por tu trabajo
llegan a mi, los suspiros de tu encanto.
Entre tantos amigos del encuentro,
entre todas tus obras tan valiosas
seré la primera, de querer queriendo
apoyando la paz, voy construyendo.
Gracias Joseph por escribirlo.
PAZ Y BIEN , 2.Enero 2014
Ma. Adiela Londoño
HERMOSA CREACIÓN
Un día, sí, un día...
cuando la noche
besaba con su canto la ternura,
y la luna sorprendía, la mirada
apareció Ella.
Perfume de diosa, silente su canto
avecilla tierna de una madrugada,
cantaba la nana, arrullaba su astro
llena de cariño por quererlo tanto.
Las nanas se esconden y juegan un tanto
para entretener estrellas y astros
para que se duerma, madre y niño juntos
soñando querubes bajo el lindo manto.
La madre no duerme, contempla a su hijo,
se inspira en su sueño que bello sonríe
parece que salta, el gran acertijo,
besando a su mama para que lo cuide.
Toda Ella es cielo, es enredadera
es una doncella que Dios trajo al mundo
llena de virtudes, henchida de dádivas,
ánfora de auroras en bella pradera.
Madre Si
Eres ese canto, que entibia mi alma,
cuando en la distancia, te busco, te llamo
eres madreselva bañada de lunas
por eso Dios recreó en Tí, su bello milagro.
Ma. Adiela Londoño de Copete
Cartago Valle
"En el ánfora de mi alma, existe la sed de amar cada día
el almíbar de la bella palabra"
PILARES DE LA HUMANIDAD
Ma. Adíela Londoño de Copete
Los cimientos construidos, emprendidos con horas de sueño, hambre y muchas dificultades por nuestros grandes literatos, corresponsales en máquinas de escribir o con pluma y frasco de tinta, ¿ perdieron su tiempo? ¿A cuántos se les vio como héroes, no de papel sino humanos, correctos, cerebros pensantes, visionarios de un futuro inexistente? Ya no importa, solo tenemos la ironía de quejarnos de lo qué pasa con la niñez y la juventud porque ya no quieren leer ni escribir. Ellos/as se pasan horas y horas devorando juegos, chateando en el anonimato de sus juguetes cibernéticos olvidados del encanto de las reuniones familiares, el placer de sentarse a la mesa y compartir la cena con sus padres, y escuchar luego las historias de los abuelos de antaño. Ahora, todo forma parte del pasado, todo yace en el baúl de los recuerdos, quizá una caja de cartón o una triste bolsa negra. ¡Qué tiempos aquellos! Acaso los maestros que se han preparado para formar y orientar a los estudiantes en las diferentes disciplinas, ¿Ya no sirven? ¿Cuál es su labor si todas las materias están al alcance de un computador? No concibo la pérdida de la escritura a mano-- cartas, cuentos poesías, adivinanzas, en fin, son tantas las actividades prácticas literarias que pueden realizarse. Nos queda esta reflexión como un paradigma de este siglo de transformación total de todo lo que un día fue sagrado para nosotros los educadores de antaño.
Autora: Ma. Adiela Londoño de Copete
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