Gabriela Bruch
*
Uno puede evanescerse así si más y nadie se dará cuenta. Nadie.
Podrán desMENTIR, podrán blasfemar,
podrán hacer cánticos de alabanzas sagradas
pero
siempre, siempre
negará(s/n) mi nombre
tres veces.
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Leo el vuelo de un colibrí atrapado en el otoño, alitas con agüita del cielo gris, Quiere volar a su verano de néctar. Muchos pájaros emigran, es el tiempo, Pronto el invierno desollará nuestra piel con las bufandas y mar, amante certero, estará lejos y frío, pero siempre hermoso y vibrante. Vivo.
Vivo.
*
Los ojos junto al fuego / el humo del otoño llegando despacio / aquellos aterrizajes / el miedo de no caminar por las calles de Montmartre nunca, nunca.
El peso agobiante de la mochila que me asfixia.
-No existía la montaña sagrada, ni la casa en el pinar,
ni el mar susurrándome su oleaje todas las noches
de mi vida-
Desde mi torre del suburbio, suelo contar piedritas y
monedas y a veces algún que otro recuerdo
me hace llorar.