Dayko Alejandra Rivas Ochoa
Desde siempre he estado involucrada con las letras, con los sentimientos que generan hasta las más mínimas cosas, la sensibilidad es algo con lo que cada individuo nace en una cantidad diferente y lo transforma a algo en su realidad, mi manera de expresarlo es a través de la poesía, la libertad de crear mundos, de materializar los sueños y los deseos se ven reflejados en unas líneas.
A corta edad me llamaba la atención las diferentes maneras de expresión cultural, pero fue hasta los 12 años que empezó de manera formal la escritura de la poesía libre, fue algo que creció cada vez más con el tiempo, fue la manera de expresarme y volcar mi interior hacia el exterior de mi realidad. Formé parte de varios grupos literarios, siendo muy importante para mí, ser miembro del “Taller Literario Pablo Ochoa” el más antiguo de la Ciudad de Chihuahua con una extensa trayectoria, a cargo del Escritor Chihuahuense Mario Arras, durante todo éste tiempo, participé en varios concursos, en muestras literarias, en blogs de libre difusión y en pequeños panfletos, soy parte de la antología “6 lustros de letras”, antología conmemorativa por 30 años de la creación del “Taller Literario Pablo Ochoa” en el 2014.
Participante de la primera edición y parte de antología web de literatura femenina chihuahuense Mukí ra’ íchari: Mujer Palabra, como nueva creadora, un proyecto propuesto para recopilar la poesía, narrativa, ensayo y testimonio escrito por las mujeres del estado de Chihuahua, buscando como primer objetivo promover y difundir la expresión escrita de las mujeres chihuahuenses.
Parte de la antología del III encuentro internacional “Mujeres poetas en la cuenca del Papaloapan” 2015, titulada “Lloraré un río”, publicación de la unión internacional de poetas, artistas y escritores en la Cuenca del Papaloapan en su colección Papálotl, bajo la coordinación editorial de Elvira Mora Mora.
Ponente en la mesa de jóvenes promesas de la literatura chihuahuense en la jornada cultural de muki ra´ichari por el día de la mujer 2016.
Actualmente miembro del El Taller Municipal de Poesía “Alí Chumacero” a cargo del escritor Enrique Servín.
Nadie nunca sabe.
Nunca es sabido
Como decir adiós
Después de los silencios
Entre dos seres que se amaron.
Suavemente el dolor
Recorre todo el cuerpo
Y lo invade lentamente
Quedándose como un huésped
Callado e incómodo
Que revisa los cajones más íntimos
Descubriéndolo todo.
Después llega el olvido,
Nadie sabe cómo olvidar…
Por lo tanto se vive con un dolor
Que se esconde en las mañanas,
Y llega en la soledad de una cama vacía,
Extrañándose y resignándose al olvido,
Entonces se intenta dormir en vano
Y así recomenzar cada día.
Nada de ti.
Ya no queda nada
En éste cuerpo deshabitado,
Solo tu recuerdo
Que inunda el vacío lentamente
Incienso que perfuma el aire
Y desaparece casi sin sentirlo.
No queda nada de ti,
Solo las noches de insomnio
Viendo al vacío.
No…
No queda nada de ti
Solo el sabor amargo
De tu adiós frio e indiferente.
No queda nada…
Nada de ti…
O tal vez no quede nada
De lo que un día a tu lado yo fui.
Cuando el sol se nos muera.
Cuando el sol se nos muera
Caerá la calma de la tarde encendida
El adiós breve de un espacio etéreo
Donde trascienda la vida de la mariposa
Y en un instante muera.
Cuando el sol se nos muera,
Caerán las hojas del otoño
Llegará la hora de partir,
Volarán las aves hacia el sur,
Las estrellas comenzarán a surgir.
Entonces amor mío,
Soltaré tu mano lentamente
Para continuar el camino,
Seguiré a solas mi senda
A las playas lejanas de lo eterno.
La negra noche caerá,
Como un manto de brillantes perlas negras
Un recuerdo inundará la noche
Que perfumará la brisa que pasa suavemente
Entre los árboles que están a la orilla de la vereda.
Luciérnagas efímeras aluzarán el camino
Hasta que el alba haga su presencia
Y el lucero de la mañana despida mi tristeza,
Entonces veré despertar al sol
Como un espejo refulgente.
Entonces y sólo entonces
Encontraré la calma.