EDGAR ALEXANDRE
Poeta ecuatoriano.
SIN PALABRAS
Aunque nunca obtenga
El premio de tu perdón
Lo mismo he de quererte
Sin palabras.
Como aman los que sufren
Los que quieren en secreto
Te llevo en el alma
Como si fueras un sueño.
Benditas sean las horas
Tus recuerdos
A solas, en mi cuarto
Sin mirarte yo te veo.
En ese viaje inalcanzable
Que se llama pensamiento
Me lleva a todas partes
Y me grita que te quiero.
Porque me has enseñado a quererte
Desde lejos, con los ojos, con el alma
Y sin palabras.
APRENDÍ
Aprendí a despintar colores
Sentir el llanto de la lluvia cayendo al mar
Caminar en el fango con el alma descalza
Perseguir las sombras en noches de tormenta.
Aprendí a pintar aromas
Peinar árboles en complicidad con el viento
Encontrar el néctar en soledad
Detener el alba en su esplendor.
Aprendí a embriagarme
Sin alzar la copa
En el vino añejo
De tus calcinantes besos.
Aprendí a navegar
En olas de cristal
A sucumbirme
En el enjambre de tu pasión
Más, no aprendí, a romper el eslabón…
BRISA TEMPRANA
Besando el atardecer
Ni siquiera veinte, apenas dieciséis
Tú en el umbral del alba
Yo en el ocaso del abismo
Gritan tus ojos
Refugiados en la ciencia
Un amor nace
La historia calla
Compartes el lecho del deber
Con el frío del calvario
Trémula por el desvelo
Tu piel me sabe a licor.
El viento me recuerda
Que eres manantial prohibido
Beberé
Aunque cargue la cruz de la despedida
Galopando entre las sombras
Llegaré a tu alcoba
Brisa temprana
Encadena tus labios a los míos
TUS LLUVIAS
Que nadie se entere
De tus lluvias
Aunque no lleguen al mar
Invaden tu alma.
Di que eres feliz
Que son lluvias pasajeras
Huye, huye de la tempestad
Refúgiate en mis brazos.
Vives horizonte sin sol
Te acompaña el desamor..
Tus momentos felices
La clase de ciencias.
Ignora al ebrio
De sus bohemias
Que beba una y otra vez
Tú, beberás mi vino.
Embriagados
Déjame recorrer
Tu verde ramaje.