Rafael José Espinosa Ortega
Rafael José Espinosa Ortega, nacido en Barrancabermeja, Santander, Colombia, el 03 de septiembre de 1960. Abogado de profesión activa y, desde temprana edad, amante de la fotografía y la literatura, sus queridas actividades de perenne placer. Actualmente, en Bogotá, D.C., cima de los Andes colombianos, es donde reside.
Las tumbas son crucifixión
B. Cappó
En la cripta de barrotes
y eslabones de yerros,
fluye el temor, entre ansiedades.
Si se abre la tumba
con agobio y congoja,
es celda de esperanzas
cruz de anhelos y sueños.
Revivir el porvenir
con fantasmas de culpa
y elfos de contrición,
fina el resucitado.
Un futuro, libre de amargo candar,
es el tiempo para oxidar martirios.
Sepulcros abiertos, redimen horizontes.
Glorifica los nuevos linderos del manumiso,
y tumbarás la crucifixión, tumba tumbada.
Poema sin flores
Desadaptado poema,
con regusto a piedra
y soberbia, tufo a orgullo
vencido, pústula del desamor.
No teje tropos ni finuras
sólo palabras a contra verso,
huérfanas de sensatez.
Nace para decir: El miedo
tiene aspas y desatado el huracán
sólo se escuchan cantos de sirena.
Curado de temores ajenos, juro
que soy tu talla y horma,
tú, mi sexo justo, el opuesto preciso.
Si sólo te convences
con el rumor de la voz florida
vana gloria vendrá, vano poema será.
Heráclita
Los fieles de la barbarie,
oran adversos:
¡A la bala alábala!
¡Arre y zapa la paz, yerra!
Clones de la repetición
palíndromos de la crueldad.
Camuflan paz con guerra
inocencia con enemistad.
Al elegante madero en cruz,
lo visten como mazo de hereje.
Al equilibrado lazo de unión,
lo ascienden a yugo de horca.
Ante el espiral de metrallas
la gracia del soldado de plomo
torna en desgracia hacia la lid.
Y aunque el agua pase y no repita
ondas, lo mismo vuelve y lo mismo es.
El infiel de la barbarie clama:
¡Za!. Para mí: Si la mano tira
bala, barítona, malísima, rapaz.