Diego Lino
Sub-Secretario Nacional de Poetas del Mundo en Perú
Poeta y artista gráfico, nació en Lima en 1985. Durante quince años formó parte del movimiento contracultural Hip Hop y editó cuatro discos de rap en los que se explora la experiencia poética desde el lenguaje popular. Es organizador de “El Rincón Guapo” espacio de divulgación literaria, integrante de los colectivos poéticos “Fosa Común” y “Rara Avis”. Ha publicado su primera colección de poemas titulada “Música Para Tarántulas”. Actualmente se encuentra preparando su segunda entrega.
Del libro Música Para Tarántulas
UN CUERPO TIEMBLA BAJO LAS HOJAS
Como una manada de caballos luminosos brotando del pecho
entrando y saliendo de las paredes
como el peso de una ola librándote del cuerpo
como alas de mariposa que se hacen polvo entre los dedos
arrebatos del cielo transitan la tierra
hacen del viento nocturno un río de vidrio
flotan los cuerpos cercenados en charcos de luz o semen
no hay una imagen más fiel del amor
no ha sido vista música tan clara manando de labios
nunca carne viva te has parecido tanto a una rosa
saliva cabello recuerdos
todo lo hemos entregado al fuego
carbón azul de nuestros huesos
quemadas las hojas que contenían el mar en imágenes
quemada la bóveda de un tibio seno
donde encogerse hasta que broten órganos nuevos
manos nuevas llenas de venas o raíces
brazos que alberguen aves extrañas
pájaros mudos
de esos que cantan con los ojos
PRESENCIA DEL MAR
“El hombre es el mar, creedle”
Enrique Peña Barrenechea
El hombre se acuesta
cierra los párpados y se diluye
en la líquida oscuridad de su alcoba
los extremos de su cuerpo avanzan
como espuma en las orillas de la noche
o como una manada de caballos blancos bajo la luna
de los brazos nacen ramas alzan vuelo ruiseñores
no hay bajo el cielo ave más pura que su canto
cielo piel tendida nido de estrellas y arañas
llega la resaca y la carne retrocede
el árbol retorna al hueso el canto al sonido
el agua emprende su regreso al hielo
el hielo al frío de unos pies definidos
la sangre celeste del amanecer invade lentamente la alcoba
el hombre abre los ojos antes que suene la alarma
MANIFIESTO DE UN CADÁVER QUE SUEÑA
Hoy tampoco hablaré de amor
ni de cómo el colibrí revolotea
sobre las entrañas del cadáver
sólo cerraré los ojos
como ayer los puños
y soñaré una sombra perfecta
soñaré una caja del tamaño de la muerte
en la que entremos todos
todos
INVIERNO
La lluvia viene
de ojos escondidos
entre las nubes