Alejandro Campos Ruth
El poeta costarricense, Alejandro Campos Ruth, nace el 25 de Julio de 1998 en la provincia de Alajuela, en el seno de una familia de 3 hermanos junto a sus padres. Desde pequeño mostraba atracción y habilidad para crear arte, y es así como descubre la escritura como una gran herramienta para su pasión.
Su etapa colegial ha sido una de las mejores experiencias en su vida. En el año 2014 entra al Colegio Científico de Alajuela, donde alcanzó a conocer al poeta Alexander Anchía con quien asistió a varios talleres, al punto de finalmente apasionarse con la poesía como expresión de sus sentimientos más puros.
Actualmente está participando en una recepción de obras para una editorial, y ha concluido su quinto año y bachillerato, para pronto entrar a la universidad. Aparte de su facilidad con las letras, también se dedica a la pintura, y a la magia e ilusionismo como fuentes de arte.
Poeta joven
Sus armas no son más que letras
conjugadas en las pupilas de su amada,
su sangre se perfora en la tinta,
y su llanto se plasma en cualquier papel.
No ocupa dinero para viajar por el universo,
y podría entregar su vida
sin pronunciar palabra alguna,
mientras su cobija son versos y rimas,
la luna refracta en su mente
la conquista de la sonrisa dorada
que inspira cada línea de su alma.
Le jeune poète
Ses armes ne sont rien que des lettres
Qui jouent dans les pupilles de sa bien-aimée,
Son sang devient encre,
Ses pleurs prennent forme sur n’importe quel papier.
Son argent ne lui sert pas à voyager dans l'univers,
Il pourrait sacrifier sa vie
Sans prononcer le moindre mot.
Son refuge, ce sont ses vers et ses rimes,
La lune réfracte dans son esprit
Les sourires d’or de ses conquêtes
Qui inspirent chaque ligne née de son âme.
Traduit en français par Athanase Vantchev de Thracy
Paris – France
Solitario en el bus
Apenas subí a este viaje de recuerdos,
mi cuerpo se desintegró del mundo,
y cayó mi inspiración
como el yeso que rearmaba mi corazón.
Estuve tocando la inmensidad del cielo,
y como niño jugaba en las nubes,
tenía la tranquilidad de nunca perderte,
pero ni te había comenzado a conquistar.
Tomé el asiento junto a la ventana
silenciosa, sola y translúcida,
y ahí mi corazón sufriría aún más,
podía verte en cada suspiro,
y sentía tu esencia con solo pensarte.
Amor perdido en altamar
Cuando se pierde la luz,
aclaras la tempestad,
el timón se destroza,
sus astillas crujen en mi alma.
Se sumerge el ancla,
y con ella mi existencia,
el mar me regaña,
pero lucharé por tu amor.
Le ofreceré mis tesoros a la tempestad,
que la profundidad carcoma mis huesos,
vaciaré vino y aceite,
y que los espíritus del océano vistan mis joyas,
mientras el mar no me robe el recuerdo de tu esencia.
Mis mapas volarán como albatros,
navegaré sin sentido hasta encontrarte,
yo era el capitán,
pero tú eras el equilibrio de mi destino.