Alixia Mexa
Alixia Mexa, Lic. En Contaduría. Lic. En Biología, nace en Ciudad Jiménez, Chihuahua, México. Escritora de ensayo poético, poesía, narrativa breve.
Dedicada a la docencia por 16 años, ha diseñado proyectos para jóvenes en el área teatral y concursos académicos. Ha publicado sus trabajos en prestigiosas revistas y medios electrónicos nacionales e internacionales. Ha obtenido el galardón Chihuahuense Destacada por el Congreso del Estado de Chihuahua.
CÓDICE INVERSO
Allá
donde troncos de madera
atrapan las palabras
que emergen de los ojos
donde se hacen piedra las verdades...
en la textura de frescos tulipanes
donde está lo pesado e invisible
donde la vida se encuentra
en las muros bicolores del caracol
que van a parar en un mismo lenguaje
a un igual haz de carne
Allá por donde la sexta luna
(que puede ser de marzo o septiembre)
nos alimenta con versos de sangre
mientras cohabita con hijos de soles
y el juego de las eras se hace presente
Allá
donde se deshace
la umbría del tejedor
se encuentra el códice de mi alma
AMORES MUTANTES
como quemar este silencio del crepitar en el desierto
comer ese cambio de luces
en la oquedad del alba
reescribir tus palabras
en la estela del polvo
Para que jurar promesas
si estas se desgranan en el viento
se van, como humo engarzado en el misterio
mientras allá es de noche
y el día forcejea con las tinieblas
no cabe dudad que el cuervo parlotea
en medio de tus ojos de olvido
y su vibrar inmenso de alas
se desliza entre mis huesos
Yo no quería desearte así, de esta manera
como quieren los amores mutantes
quería quererte siempre con el mismo poema
sembrando azucenas en tu sangre
pero tu caminar no me deja opción diferente
el óleo de color intenso suele sublimarse
así mi corazón camufla para encontrarte
en la cima, en el mar y en las cavernas
por eso a veces su latido es de salitre suave
de agua que corre en los versos
de tinta oscura en las venas
de tormenta
para nunca olvidarte.
CORAZÓN DE LEÓN
Las fibras de tu corazón son semillas sembradas en el tiempo
en su oquedad guardan
tu vigor ceutí
el fragor de tus ojos castaños
como dos faros
recorriendo la oscuridad de la memoria
gotas felinas desde el cenit
rugiendo brevemente
levantando
ecos abisales de tu voz desde el oriente
te encontré en el recuerdo de un viento lluvioso
en un filo degradado
entre una nebulosa de arena
investido de yelmo y doradas armaduras
con el mismo corazón ardiente
hablando del poema
te encontré en el instante
mi corazón era un rubí
una mariposa líquida en tu aliento
ave grana rondándote...
y no me reconociste