Ketty Blanco
Ketty Blanco Guáimaro 1984. Poetisa y narradora. Miembro de la Asociación Hermanos Saíz, de jóvenes creadores cubanos. Egresada del Curso Nacional de Técnicas Narrativas “Onelio Jorge Cardoso” (La Habana, 2005). Participó en el Primer Festival de Narradores Jóvenes (Ciudad de la Habana, 2008), y en el primer curso impartido por el Centro de Formación Literaria Hotel Kafka, de Madrid (Ciudad de la Habana, 2008). Licenciada en Ciencias de la Religión, por el ISECRE (La Habana, 2012).
Ha obtenido premios y reconocimientos en diversos concursos literarios, entre ellos:
- Primer Premio en el Concurso Provincial de Poesía “Riesgo de decir” (Camagüey, 2005).
- Primer Premio de Poesía en el Concurso “Ada Elba Pérez” (Ciudad de La Habana, 2006).
- Primer Premio de Poesía en el Concurso Nacional “El Camello Rojo” (Ciudad de La Habana, 2006).
- Finalista en el Certamen Internacional de Cuentos Cortos “Art Nalón Letras” (España, 2006).
- Finalista en el Certamen Internacional de poesía “La Garua” (España, 2008).
- Primer Premio de Poesía en el Concurso “Alfredo Torroella” (Ciudad de La Habana, 2009).
- Primer Premio en el Concurso Nacional de Poesía “Regino Pedroso” (Ciudad de La Habana, 2009).
- Primer Premio en el Concurso Internacional de Minicuentos “El Dinosaurio” (Ciudad de La Habana, 2010).
- Primer Premio en el Concurso Nacional de Cuento “Ernest Hemingway 2010”.
Obras suyas han sido publicadas en revistas y antologías, entre ellas:
- Jornada laboral y otros minicuentos (Editorial Caja China, Centro Nacional de Formación Literaria “Onelio Jorge Cardoso”; La Habana, 2005).
- Antología del Certamen Internacional de Cuentos Cortos ART NALÓN LETRAS 2006 (España).
- Revista El Caimán Barbudo (Ciudad de La Habana, septiembre-octubre/ 2006).
- Revista digital La Jiribilla (Ciudad de La Habana, 2007).
- Revista digital Muchachas (Ciudad de La Habana, 2008).
- La calle de Rimbaud. Nuevos poetas cubanos (Editorial Capiro, 2014).
- El árbol en la cumbre. Jóvenes poetas a las puertas del milenio (Editorial Letras cubanas 2015)
Ser
El helado se derrite en mi mano.
Una gota cae sobre el vestido.
La dejo ser.
Las religiones se disputan el ser.
Los filósofos discuten sobre el ser.
Mientras,
una mancha rosa
es
en mi ropa.
Sábanas de la tarde
Esposadas al cordel, luchan contra los azotes
del viento, la burla de la lluvia. Confían
en que su dueña las guardará en la gaveta,
las doblará con ternura al final del día.
No saben que se ha ido
y las ha dejado a merced del tiempo.
Marioneta
¡Quién tira tanto el hilo;
quién descuelga
sin piedad nuestros nervios…!
César Vallejo
Acaba por encorvarse.
Siempre que tiene problemas, mira abajo
o se tumba en la cama como un cuerpo sin nervios.
Con los nervios rotos, mejor dicho.
Todo está en su cabeza,
las soluciones, digo.
Las empleará un día.
¿Mañana?
Por ahora, permanece tendida
contemplando el suelo.
Palabras sueltas
En la duda,
las sílabas sin cuerpo
se amarran al piso como
la maldición de un poeta.
Serpean seguras de la lengua
que sostiene su nombre
ante el fuego.
Forman su caparazón, dentro calientan
el espacio vacío de otra boca.
Y se sueltan del agujero
y se adhieren a las calles.
Irritadas, se traslucen en alguien
que sí quiera darles cuerpo.
A José Lezama Lima
Días como hoy
Seguir pensando
en panes porosos y verdes
tendida como estoy en el piso
entre cajas, montones de cajas
desaliñada, flaca y más vieja
creyéndome la gran protagonista.
Alguien predijo esta grandeza.
Ratones caminan por encima
y debajo de mi cuello.
La Milagrosa
Tu hijo, acaso trapecista, camina hasta ti por el ombligo, traspasando la bruma que eres. Guiado por un seno de leche que no mana, ¿qué le darás entonces? ¿El gusano que se enrosca en su garganta como un mal augurio, y enturbia sus ojos de semilla? Di, Amelia, ¿qué sientes cuando él intenta abrir las manos recién nacidas, y como un dedo atravesado en el bostezo, se frustra el gesto por la piedra? ¿Tu corazón no se abre de ganas? ¿De dolor por la leche, el aire que el sollozo pide? Sí, se abre. Se abre tanto que al final estalla. Y mueres. No una, ni dos… Setenta veces siete.
La poseída
No soy Helena, pero soy bella,
le digo cada mañana al espejo.
No necesito una ciudad a mis pies,
la ruina de una ciudad a mis pies
para saberme dichosa.
Mi nombre es otro, mi nombre
clavado por lanzas de inútiles palabras.
No soy Helena, pero al voltear estas cenizas
algo habrá sido diferente.
La inocencia
Amo a Dios en sus designios fatales.
A la Virgen, náufraga entre violines y aguardiente.
Igual amo a mi madre con sus cuerdas rotas.
Y me amo en el centro de todo
como amo al murciélago que duerme
debajo de mi cama.
Los musicantes
Poesía, silencio en lengua de locos. Los demás tejemos músicas triviales. Pobres de nosotros, criaturas que apenas escuchamos palabras. Pobres de ellos, vagabundos implacables de la soledad. Yo estoy en feroz contienda contra los poetas. No saben la nada que los aguarda.