Luis Xavier Collado
Embajador de Poetas del Mundo - Panamá
Escritor, jurista, crítico de arte y literatura. Obras: “Vértigos y peces”; “Poemas perpendiculares”; Versos para desenfundar el alma” “Imagen y semejanza”. Aparece en varias antologías nacionales e internacionales. Parte de su obra ha sido traducida al ruso.
AL OTRO TIEMPO NI MÍO NI TUYO
I
Aquí a la intemperie
De tu cuerpo de harina
Constelado y líquido
Aurora boreal en las manos
País de las manadas escurridizas y silentes
Y de súbito tu sol en mi sol
Tu nieve en mi fuego
Tu lluvia en mi nube
Ti devastado pía en el hambre del mío
II
Te marcha cara de día
Regresas cara de noche
Abeja en tus diurnas mieles
Hormiga de costumbres inveteradas
Del olor de la grama
Al panal que te encierra
Al otros tiempo ni mío ni tuyo
Laborante en el reloj ajeno
Con eclipsis de quince en quince
III
Y yo aquí abrevando
Tu paz lunar de cataratas
En semicharcos de luz
De verano molido
Donde arquea el verdín
A la puesta del deseo
IV
Y somos harina de nuevo
Y somos nuevos de harina
Equinoccios de trigo
Donde saltan como peces
Los soles por la tierra dorada
Y se queman raíces y canelas
Por la blanda azúcar de tu sudor
Y cae la levadura inerme
Y nos hacemos pan de nuevo
Y nos hacemos de nuevo pan
V
Pan para mitigar el fastidio
Pan del análisis cúbico de las perezas
Pan de mendigo de la mendiga esperanza
Pan solar que se eclipsa
En la puerta de la noche
Pan de panaderos de las yerbas
Pan de los suicidas
Pan violado por patas de hormigas
Pan nuestro de cada día
No de cada uno de cada nosotros
Solo pan de día no pan de noche
Pan peligroso de robar
Pan de la superstición y el rito
Pan del tótem y tabú
Pan desigual sin simetrías
Pan de nuestros tormentos
Infortunios
Invasiones
Cárceles
Y manteles rotos
Pan energúmeno del subconsciente
Y la pesadilla diaria
Pan de enemigos nuestros líbranos Señor
Por la señal de la cruz santa
Del espíritu en nombre del hijo y del padre
No de la carne del padre ni del hijo
Ni del vino que perdona los hambrientos
Ni del hambre que devora los silencios
Ni la montaña inamovible de la espera
Sólo de un esqueleto metafísico
De un topus uranus que vuelve a reencarnarnos
Que refleja la sombra exacta de nuestro pan fantasmal
Milenario y lejano a todos los comienzos
Y a toda cosmogonía de la desesperanza Amén
VI
Aquí a la intemperie
De tu cuerpo de harina
Me castigo y me fundo a mi mismo
Como una hogaza en el aire
Brizna tal vez de mi anhelo no vencible
Que se desprende contranadando
Como el que va muriendo hacia su origen
Y solo encuentra retazos de tu boca en la memoria
Tu boca de hambre no de palabras
Donde me hago cóncavo y reflejo de tu misma agua
Triturado al ingerirme mal cernido
Entre dentelladas que mastican el aire alucinante
Hasta que la vida nos separe
Y la muerte nos reúna
Por quien cantó:
“Contra la realidad de sabernos momentáneos
Contra la finitud obligatoria del contacto
Contra el vacío y la intemperie
Que nos hace padecer todo universo”
Y que aún así podamos encontrarnos
En tu devastado silencio.