Juan Cristóbal
Lima, 1941. Estudié Literatura, en la Universidad Mayor de San Marcos. Trabajé en varios diarios de la capital. Fui profesor de periodismo en la Universidad San Martín de Porres, de Literatura en la Universidad Cristiana María Inmaculada y La Cantuta. Diirigí el Taller de Poesía en el Instituto “José Carlos Mariátegui”.
Gané el Premio Nacional de Poesía en 1971. Los Juegos Florales de San Marcos en 1973. El Premio COPE (3er. puesto) en 1998. Y otros premios más.
He publicado, con mi seudónimo literario, varios libros de Poesía, entre ellos: El Osario de los Inocentes, Estación de los Desamparados, Difícil Olvidar, La Isla del Tesoro (al alimón con Jorge Teillier), Sin salida, Los Rostros Ebrios de la Noche, En los bosques de cervezas azules (antología poética personal), La memoria de lo infame. Final de vida, El libro de los entuertos. Para olvidar a la muerte. La saga: Hórridas mañanas (I), Kaka (II), Cuaderno de las desilusiones (III), Gritos, La isla del tesoro (3ª. Edición, diciembre 2013, Chile), Detrás de las ausencias, Las tabernas y sus canciones, Poemas anónimos de un vagabundo, Desde una aparente serenidad.
Colaboré en la Antología de la poesía peruana con Alberto Escobar. Y la editorial Quipu me publicó una Antología de la poesía peruana (2004)
Un libro de Cuentos: Agüita'e coco. Un libro de Hiperrelatos breves: Sueños, Una olvidada tristeza.
Poesía y prosa para jóvenes: Gidumot, Desde la soledad de las colinas, Lecciones de historia, Conversando con Almendra.
Prosa testimonial social y política: Máximo Velando: el optimismo frente a la vida, Disciplina compañeros, ¿Todos murieron?, Maestra vida, ¿Existe cultura obrera?, Uchuraccay o el rostro de la barbarie, La memoria es un arma (masacres andinas).
En 2005 la editorial Arteidea me publicó Mar de mis entrañas, que es una Autobiografía política y literaria.
En agosto de 2006, Ediciones Clásicos del Pacífico, que dirige el poeta chileno Alvaro Ruiz publicó el libro: “Jorge Teillier: Correspondencia con Juan Cristóbal”.
Ensayo poético-político. En setiembre 2014 publiqué, en fotocopia, Perú: asalto al vacío (ensayo desde la ceguera).
He sido traducido al inglés, al italiano y al portugués.
COMO UNA LUNA POR EL BOSQUE
Como una luna negra por el bosque
Te mueres Africa de hambre
Y tu desgracia arde por las calles
Como la nostalgia
En las huellas del silencio
Es verdad
yo no conozco tu mirada
Ni las semillas o sequías azules de tu mapa
Que se asemejan a las cancioncillas arrugadas de los ciegos
Pero escucho cuando tus madres entierran a sus hijos
En las estrellas maltratadas y hundidas de sus sueños
Por eso te escribo este poema / llorando
Entre las paredes de mi cuarto
Para que tu amor
Pueda ser alguna vez bebido
Como una flor
En las miradas insensibles de los vientos
(poema inédito de Juan Cristóbal, del libro “El llanto / el fuego”)
CONVERSANDO CON MICAELA
"Yo ya no tengo paciencia para soportar todo esto" / M.B.
Desde el fondo del tiempo
Como una señal escondida
Micaela nos mira
Con su rostro empapado de lunas
Y su corazón abierto en el agua
Por eso
Con estas manos desesperadas de viento le digo
Mirando los pueblos y la soledad sobreviviente del alma:
"Micaela yo no soy el Perú destrozado
Ese Perú de viejas e indescifrables palabras
Que jamás quieren decir
Lo que los músicos pobres quieren decir en el alba
Sin embargo / como una paloma en los amaneceres existo
Contemplando el desvelo del día
Y esa corriente de luz que señala
La única duda enredada en los castillos de arena
Comprendo: poco puede importarte si te hablo
De las estrellas brillando en este cielo de musgos
O de las almendras partiendo en dos el destino del hombre
Pero eso es lo que aprendí en la vida
O lo que creí aprender en los libros de historia
Cuando te soñaba cruzar - llena de antorchas
Los puentes y ríos gloriosos del Cuzco
Mientras enarbolabas la libertad
Como una bandera iluminada en tus labios"
CARTA PARA ANTONIO MACHADO
Disculpe don Antonio no haberle escrito antes
Cuando la tristeza era como un vaso de aguardiente
Creciendo en las puertas abandonadas de su casa
Pero su alma
Tan parecida a los mandiles de los niños
Me ha hecho recordar los patios del colegio
Donde usted soñaba caminos de la tarde
Por eso le pido
Desde este bar lleno de azucenas y mendigos
Que nos hable otra vez de los membrillos en el campo
De las amapolas creciendo en la espesura de los bosques
Para no desfallecer como las cigarras en la noche
Mirando la llegada de las nubes
Y la llovizna inexplicable del fracaso