LUIS FERNANDO MARTÍNEZ PACHECO
Escritor bogotano, penúltimo hijo de Enrique y Gilma Cecilia, nacido en 1974; y muerto en cada escrito que es leído por un tercero. Abandonado a la lectura y la escritura desde temprana edad; considera escribir y declamar primero para él y luego para satisfacer las necesidades básicas: buena comida, libros, cine, Rock and Roll y ajedrez. Con un afilado gusto por el ají y el buen baloncesto, hace de su lanzamiento de tres puntos un arte, que suele demostrar en no pocas oportunidades a sus estudiantes, dentro de su faceta como docente de Ciencias Sociales.
Es en ese contexto precisamente resulta la apología a lo hermoso, su hija Daniela, de quien hasta el día de hoy, tenemos, como de la mayoría de niños, todo por aprender. En su recorrido por la escritura ha participado y ganado algunos concursos en Cuba, Venezuela y nuestro país.
Jazz de Mora
Jugo de mora para acompañar
La melodía del piano
Que exacerba los sentidos
La lluvia colmada de frio
Golpea incesante el tejado
Como galope incontenible de pasos
Mientras que el humo de disipa lento,
Haciendo que el reloj
Detenga su paso cansado.
Momento justo para evocar
La presencia del cuerpo ávido
De las manos que se entrelazan
De los labios que se abren
De la humedad que mana
Del sexo desbordado
Como melodía desenfrenada
Que vuela del saxo de Charly Parker
Cadenciosa nota que embriaga
El abatido lapso del no sueño.
Jazz, lluvia y tu imagen
Recorriendo el camino de mi habitación
Tu fragancia que incita al encuentro
De la caricia retenida en mi piel
Que perturba el instante en que te enfrento
Y detengo mis ansias en otro ensueño
Mientras la aurora ahuyenta el oscuro
Inundando de sol el día nuevo
Niña de chocolate
A mi hija Juana Daniela
Como un rinoceronte ciego
Daba de topes al muro cotidiano
Buscando sin encontrar
Rastros de luz.
23 de Junio, 9 y 38
Golpes de silencio
Incendian el universo
Remiendo mi ternura
Para abrigarte entre mis brazos.
Juana; naciste
Para salpicar de belleza
Mi tránsito
Hacia la muerte
Ella
Ella
La que respira nuevos aires
La que sueña y me ensueña
La que amanece más bella
La que impaciente espera
La que me libra de la pena
La que acarrea mis horas
La que me abre camino
Ella
La que me invita a soñar
La que en sueños me lleva
La que me piensa en plural
La que me libra del egoísmo
La que se inventa los viajes
La que me tiene en un viaje
La que alcanza las metas
La que genera alegría
La que mis manos quisieran
La que mi cuerpo demanda
La que mis pensamientos alberga
La que mora mi alma
La que custodia mi ruta
Ella
La melodía encantada
La banda sonora de mis noches en vela
La poesía de mis versos
La tonalidad de los colores de mis atardeceres
La calidez en medio del frio
La suavidad del aroma que excita mis sentidos
La sensual caricia que me alimenta
Ella
La que transita con paso seguro
La que en cada instante se entrega
La que se ofrece en pos de la vida
La que me escucha intentando encontrarme
La que me mira amorosa
La que me observa intranquila
La que sin dedal no da puntada
La que calla y su silencio dice
La que poco calla y siempre opina
La que tiene la palabra justa
La que resuelve mi acertijo
La que camina el laberinto de mi vida
La que sacia la sed de amor que tengo
La que ilumina la noche sin nombre
En que habito…