Adalberto Mieles Gómez. Cascajal, Bolívar, 1955-.
Nacido en Cascajal, Bolívar, popularmente llamada la tierra del sombrero y de la arenca, un 10 de Julio del año 1955. A la edad de tan solo 12 años se escapa de su casa para ir a la ciudad. Sin haber terminado siquiera la educación básica, llega al Corralito de Piedra donde realiza la mayoría ...
Adalberto Mieles Gómez. Cascajal, Bolívar, 1955-.
Nacido en Cascajal, Bolívar, popularmente llamada la tierra del sombrero y de la arenca, un 10 de Julio del año 1955. A la edad de tan solo 12 años se escapa de su casa para ir a la ciudad. Sin haber terminado siquiera la educación básica, llega al Corralito de Piedra donde realiza la mayoría su formación profesional.
El autor es Licenciado en Filosofía y Letras de la Universidad Santo Tomás de Aquino. Especialista en Investigación de las Ciencias Sociales de la Universidad de Cartagena. Especialista en Gerencia Educativa y Diplomado en Docencia Universitaria de la Universidad de San Buenaventura. Diplomado Simposio Permanente sobre la Universidad Tecnológica de Bolívar. Especialista en Pedagogía para la Docencia Universitaria de la Fundación Universitaria del Área Andina.
Ex-catedrático de Humanidades de las Universidades de San Buenaventura, seccional Cartagena y Tecnológica de Bolívar.
Fue coordinador del Departamento de Humanidades de la Tecnológica de Bolívar, Campus Manga.
Se desempeñó como Director del Departamento de Postgrado de la Universidad de San Buenaventura, seccional Cartagena.
Ocupó cargo como Docente de Lengua Castellana y Literatura en la Institución Educativa Oficial Juan José Nieto.
Durante toda su vida, la gran preocupación de Adalberto fue su formación y la de los que estaban a su alrededor. De ahí que la gran parte de su vida ha pasado entre colegios y universidades. Desde el año 1989 que terminó sus estudios de pregrado, se ha especializado en el correr de los años 90’s en diferentes áreas como la investigación, la gerencia educativa y la pedagogía. Esto hizo que mereciera a puestos de grande honor dentro de las instituciones donde trabajaba, fue director de departamento de Postgrado de la Universidad de San Buenaventura y rector del Colegio Liceo Pedro de Heredia en Cartagena.
En el año 2011, después de sufrir un Accidente Cerebro-Vascular que le deja como secuelas una Afasia que le impide seguir en los salones de clases, sale como jubilado por invalidez de la Institución Educativa Oficial Juan José Nieto.
Publica a finales del 2013 el libro “La ciudad de mis dolientes” y en 2014 participa en la antología poética “MaríaMulata” de Santa Bárbara Editores.
CIUDAD
Homenaje al “Tuerto” López.
Ciudad que llora
en sus viejas piedras,
Ciudad de magia
sus galas nuevas.
Ciudad que navega
en sus propias olas,
Ciudad que canta
en sus noches solas
Ciudad de poesía
y huérfana de poetas locos
todavía palpita hembra en su miseria.
Ciudad de puentes
y de breves islas
que sigue andante caminos y trillas
Ciudad de dulces en el portal viejo
y de palomas blancas en los aleros,
Ciudad de risa blanca y morena
dibujando el rostro en los aljibes de soleras,
Ciudad de plata, mi Cartagena,
en cada ataúd tu a mí me afliges.
Y allí te alejas,
Ciudad del poeta verso en galope
la pipa intensa se rió del mundo
cuna sagrada del Tuerto López,
risueño poeta que vio el mundo.
Ciudad de sol, de MaríaMulatas
que tienen hambre de pan y plata.
EL TEATRO
No, no vengo a representar,
en este teatro del absurdo,
la comedia de mi propia locura,
vengo a seguir el juego
sin entrar de modo directo en el.
Vengo a agarrarme de los diálogos
para vivir soñando por cada personaje.
Vengo a hacer parte de la trama
pero no de la parodia.
Vengo a sufrir, pero no con el alma.
Vengo a cantar, pero no con mi voz.
Vengo a ser posible dentro de los imposibles.
Vengo a conjurar con los nuevos sortilegios.
Vengo a conducirme hacía el horizonte de los otros.
Vengo a llorar con las lágrimas de Dios
ese fenomenal y nostálgico vagabundo omnisciente.
Vengo a navegar en los mares
de la ilusión y de la fantasía
que siempre anida en el espíritu
de quien lucha con las armas de otro.
Vengo a ser amante en la piel
germinal de todas las mujeres hermosas.
Vengo a escuchar el rumor de los pasos
de todos aquellos que se fugan
para encontrarse en el sueño de los gigantes.
Vengo a conocer
las olas de los mares violentos
fugados hacía el espacio de la nada
en cada beso de la playa.
Vengo a conocer,
los NN que hay en tus ojos.
Vengo a reír con la risa
de la hiena y de las ovejas
de los demonios y de los ángeles.
Vengo a recibir el amor
que los otros vivieron y desecharon.
Vengo a convertirme en enano
para saber lo frustrante
que es ser un gigante sin sombra.
Vengo a conocer
todas las cosas desconocidas.
Vengo a saber cuán vital
es la existencia de todo suicida.
Vengo a ver a los grandes
y clásicos parricidas.
Vengo a creer la fé increida.
En fin, vengo a enredarme
en todos los hilos de la vida y del encanto
supongo que esto es el teatro.
LA CIUDAD DE MIS DOLIENTES
Soy peregrino de tu amor, sin albur, somnoliento,
abandonado en el último burdel de tu despecho.
Y una mustia pared abre en el paisaje
Las fauces de un demiurgo burlón.
Mientras el sol cansino en su propia fatiga
es de cristal en los rompeolas.
Allí, la legendaria voz de los semidormidos cantizales
trae los trechos y estelas de este mar
que tiene los cursos poseídos de marinos, caracoles,
amenazas, naufragios, fantasmas y dolientes.
La tierra entonces comienza en tus aceras
la triste mirada de tu oscura moral roída.
Y un hombre extraño que ama las tumbas
en tus calles flota en pájaros de muerte.
Y tus grises paisajes con paralelos y singladuras
ofrecen escombros sin hojas.
Y yo me digo entonces: Esta es la guerra.
mis ojos hastiados estragados de guerra.
Enceguecidos de guerra.
Estrábicos de guerra.
La guerra que no nos perdona
porque de ella no nacimos.
Esta es la guerra que tantos llamamos
a las fugaces puertas de la vida espigada.
Y sólo nos responde con las eternas voces de muertes
donde se silencian y florecen los más humildes corazones
sin el oropel vergonzoso
de ondeantes y falsas banderas.