Rosy Lechuga Ramírez
MI NIDO DEL DELIRIO
Tus palmas que son mi nido
tan suaves, sahúman mi rostro.
Tus labios como un libro;
huelen a hojas nuevas y cortan mi piel cuando mis dedos los asen.
Tus ideas vagamundas del amor; propiedad de mis bellas artes
son de tu ingenio perspicaz,
uno muy tonto y tierno
que le adoro sea o no la verdad.
Una vida ingenua llevas, ni el más despistado ser lo hace
aún así me atrapas en tu nido.
Admirando sin prejuicio
tus desvaríos, tus delirios
me adentro en tus fantasías
comienzo a perder como tú la cordura.
Estoy en tu nido, aprendo tus vuelos sobre el mar,
por un mundo incierto
lleno de locuras
cual si fuésemos un ave rapaz.
HÁBLAME DE IMPOSIBLES
Supe aquel día que debía dejar de enamorarme.
Pero dime tú como se le pide al sol que no brille cada mañana, a las olas no rompan en la bahía, al cielo no se tiña azul día con día.
Dímelo, como evito lo inevitable, como se toca lo intangible, háblame de imposibles tú que bien lo sabes.
Dime como separo mis llamas de tu sol, como borro tus estrellas que titiritan trémulas en mi firmamento.
Como haré para ya no hablar al mundo de amor, para que no seas mi verbo y conjugarte en futuro, que haré dímelo tú.
HACIA EL FARO
Fugaz tu recuerdo
me grita con cautela
te busque lejos de la ciudad.
Allá vas volando
nadando entre las estrellas.
Mariposa, piel de seda
te llevan las nubes pasajeras.
Vienes y vas con el mar.
Olas que visten tus cabellos.
Corazón tapizado de espuma.
Arena y corales
aguas tibias, tocan tus manos
nadando en tu piel, los peces van.
Un brillo de lava
tus ojos alumbran el cielo
desde lejos admiro el faro.
Aunque lejos
cabalgando a ti
sigo la luz que me guía.
Sobre tus altares voy
tu viento también me sopla
iza mis velas.
Tus aguas me bañan.
A ti voy a llegar.