Margarita Leonor Berrios García
Poeta chilena
Subconciencia
Entre encanto, entre llanto, luz
pernocta en la cúspide del alma
a lo que se ama, a lo se que añora
en lo que se olvida, en lo que se cita.
En un desliz o en un acierto
allende juicio, discurre
día a día transita a ciegas
detiene, enerva, juzga
blasona una canción de amor.
Engulle manifiestos
cardos y tiempos
quebranta tinos, vicios
infancia de brisas traviesas.
Congela silencios
jalón de maravillas
contradice, se abolla
se viste de negro
añil anhelo
un latido, lamenta.
Nos destina en el intento
en lo perverso, en el universo
en la ausencia
no por su paciencia
sino por la ciencia.
Cual sereno crece su poder
en los recovecos
con titubeos de la fatalidad
condenándonos a crecer.
Se pronuncia a trazos
una verdad a medias
en evasión el pasado
en una coartada los hechos
los malhechos.
Miles de veces nos mata
miles nos revive
ínterin empollamos la vida
se vuelve vándala
despiadada.
Tras trova a discanto
en mapas de colores, susurra:
“Miradme, sentidme, soy tu lacero
impalpable, palmaria
existo, estoy, soy huella
causa y efecto,
me difuminaré en tu ruina,
-¿Qué razón o tormento te ocasiono, cada vez que me precisas?.”
Margarita Leonor Berríos García © Derechos reservados
SEMPITERNUS
Sentir que mi corazón
late al sonido de tu voz
que mi entresijo es polvo
al soplido de tu aliento.
Revelar que mi linfa
se agita a tus pasiones
que mis labios son el sesgo
miel al roce con los tuyos.
Mi placer, tu dádiva
mi existencia, mi axioma
que solo te vales de un instante
mi alma murria en tu alma.
La sentencia de mi tiempo
es la templanza de mis entrañas,
que me arrullas al oído “quiero”
y mi razón se descalza en tu verbo.
Me desvanezco en mi sosiego
torbellino de deseos, enxebre
eres arpegio en la lluvia
poema de amor en primavera.
Me pierdo en tus manos
me encuentro en tu cuerpo
por mi universo y tu galaxia
aquilato miles de horas
en tu amor sempiternus....
Margarita Leonor Berríos García © Derechos reservados
Mi candor
Entré en franca rebeldía con mis inocencias pasadas
jugué, perdí como una diabla sin compasión
horadé mi coraza en vainas, enconadas mis lágrimas
sintonías de lapsus, los dulces encantos yertos
más no comprenden mi extremo, mi estro, mi vesania.
Mi esclava insana, diosa soledad, una glicina azur en mi alcoba
mi alma se altera si te acercas demasiado y te da por poseer
mi intocada presea, no tengo las ganas que adormezcas mis alas
más carezco de titubeos ante mi labia para decirte que ya he
perdido la inocencia ayer tarde, me dejó indomable, esplendida.
Mi candor; oídme, entré en franca rebeldía como gracia silvestre
mi lívida huella pueril se desdibujó, extravió, amortajó
en matinal bronce, no llores, sin rencores, que dormitas impoluta
en crisoles de bronces velada ,si evocar quiero, te has marchado
en doce corceles vestes de nácar y duermes en lunas plateadas.
Llegó la musa Lalita Tripura Sundari, me sedujo como lid fémina
y si el remordimiento viene a estorbarme, no cesará mi argot
pues me he alzado al desenfreno de la vida, a la belleza del amor,
pomposa sombra del vicio, fulgor de abriles, en capullo los deseos
propicia turbulencia del alma, disfrute de la llegada del goce.
Margarita Leonor Berríos García © Derechos reservados