Rodolfo Hlousek Astudillo
Rodolfo Hlousek [Astudillo] (Chillán, 1977). Autor de Persistencia del Alba (Ripio ediciones, Santiago de Chile, 2007), 0 (orden) (Bajo el aura del sauce, Buenos Aires- Argentina, 2010), Cancionero (Jinete azul y Taller casa azul, Chillán de Chile, 2011), entreotros libros en diversos formatos.
Ha publicado ensayos de literatura: Chillán: poe - ética de la década del 90 (Facultad de filosofía y humanidades de la Universidad de Chile, 2010). Panorama de la poesía de la región de la Araucanía (Facultad de Letras, Pontificia Universidad Católica de Chile, 2010) y una aproximación política a la obra de Nicanor Parra, titulado: Alza del pan provoca otra alza del pan (ganador del concurso de ensayo de la carrera de pedagogía en Castellano, Facultad de Humanidades de la Universidad de La Frontera, Temuco, 2010).
Ha escrito diversos géneros periodísticos: crónicas, entrevistas, reseñas a libros, para diversos medios, entre ellos diario La Discusión de Chillán, diario la Estrella (Chiloé) y en el Suplemento de arte de la Biblioteca municipal Volodia Teiteilboim, Chillán y, en el sitio web letras.s5.com y escribió el prólogo para el libro De Contrabando, de Erik Varas (editorial Lar, Concepción, 2013).
Ha trabajado en video-poemas, con el artista visual de Valdivia: Patricio Curihual. También ha sido investigador y guionista del documental “Eluwün: el sentido de la muerte en la cultura Mapuche”.
Fue creador del festival de poesía Chillán Poesía, también ha participado en jornadas de literatura y lingüística en esferas académicas. Actualmente es © a magíster en Lingüística de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Músico emergente en ejecución del bajo.
Sol de Rarinco
Donde los caballos
Son los chicos malos
Y las moscas copulan en la mesa,
Las abejas se sacrifican por endulzar tus ojos
Reflejados en los árboles que tiene nombre.
La paciencia y la ternura son como el pan;
Las estrellas similares a la leche
Hirviente en tu cuerpo,
Mas no dejan de adornar
Tu cabello que se posa
En los manteles policromáticos
Que te envuelven, la miel
De sus senos
Maduros como el tren de las 6 p.m..
En Sol de Rarinco, musicaliza el Colihuacho,
Los Sauces y Cipreses
Te hablan de sus sombras
En las ventanas rotas de rito,
Cuando el sol ilumina la sabia presencia de resina
Multiplicada por la fe
Y el coloquio de hora de once.
Los niños crecen como hierba azul
Prendidas
En formas de espinas
En las manos que tienen pozos
Y recogen los huevos amarillos de las una.
En Sol de oro
Los caminos tienen memoria
De los cuatreros y las armónicas
Que se alzan en caminos
“Donde todos los caminos llegan a la mesa”.
Ni la técnica, ni la ingeniería
Hacen fecundar el trigo
Sino la lluvia de los hombres
El padre y las hijas
La fé y la frágil existencia
De las burbujas que se soplan
Con flautas de Cicuta.
Los perros expresan su necesidad
Cuando aparece la madre con su sabiduría
De andén de mimbre.
En Sol de Rarinco las flores
Atisban colores en tus manos abiertas, muchacha
Es plena la altura de no exigirse
Más allá del viento
Como los choclos ágiles de granos circulares
Y no abunda el terror bajo los parrones.
Sí hay algo que sana, es el azufre
Y la ternura despierta como campana
De pueblo.
Carahue
Castillos, pirámides, fuentes Europeas,
pero de todo, nada.
Lo único natural
Es la reacción de los niños jugando en la plaza,
Los estudiantes en las bancas,
El hombre descansando su memoria,
El vendedor de helados
De chupalla macilenta,
Los amantes en los prados repartiéndose sus alas,
Las casas de rostros desarreglados,
Orgullosas mujeres de sus experiencias.
“Esso”, “Banco del Estado”
Frente a las feriantes con las manos llenas de tierra,
El teatro orando a dioses extranjeros,
Mientras los árboles sangran sus ramas.
Qué sucedió con las palomas
Quizás se encerraron
En los templos
Llenas de vergüenza y miedo.
La madre de Carahue
Es mi madre
Fuertes sus brazos y sus senos
Como el vuelo de los gorriones,
Las que esperan
Con la pérgola en los vestidos
Repartir su pan y su mesa
Al hombre que sueña en las cantinas
Con sus ponchos ya amarillo
De tanto día.
Es así Carahue
Por un lado Jack Londón,
Por otro Carlos Gardel,
Su cielo cubierto en plástico de feria
Y el viento como niños
Jugando en mis orejas.
El Natre
"Los muertos han venido y está moviendo las coronas, cantando suavemente a través de los papeles"
Pa\' Que Coman Las Almas; La Muerte En El Alto Loa
Claudio Mercado
Cerca de la vía férrea
pasan mapuches en bicicleta.
Yo te aseguro haber "despertado el ave de mi corazón"
¿Y tú?, te diviertes dándole cáscaras a un chanchito de naranja.
Atrás, el cementerio y sus cromáticas coronas de papel sujetas a las cruces de madera.
En el cielo reposan
las nubes
y se dibujan las aves
de atardecer.