Carlos Botto Abella
Nacido en Montevideo, 1947 Médico. Poeta. Integró fugazmente el grupo Vanguardia de poesía en Uruguay en los 60’. Emigró a Venezuela (1979) durante la dictadura militar que azotó su país de origen. Miembro fundador (1981-1982) y Director (1995-2000) del Centro Amazónico de Investigación y Control de Enfermedades Tropicales (CAICET), grupo multidisciplinario de trabajo en salud en el trópico y autor de mas de 50 publicaciones sobre este tópico. Dedicó los últimos treinta años al trabajo en salud en poblaciones indígenas del Alto Orinoco y del sur de Venezuela. Habita en el estado Amazonas de Venezuela, a orillas del río Carinagua, afluente del Orinoco. Participó en el 4to (2007) y 5to (2008 Festival Internacional de Poesía en Puerto Ayacucho, como invitado especial. Primer premio IV Concurso de Cuento Breve y Poesía de la Librería Mediática, Caracas, Abril, 2007. Reconocimiento como poeta regional homenajeado V Feria Internacional del Libro, Amazonas, Venezuela, 2009. Participación en el VIII Festival Internacional de Poesía, Amazonas, Puerto Ayacucho (2011) y en la 8ª Feria Internacional del libro de Venezuela (2012). Libros publicados: “De selvas y vuelos” Editorial “El perro y la rana” Caracas, 2007 (Reseñado en entrevista publicada en “Todosadentro” /Entre Libros y Autores/Septiembre 29, 2007). Reeditado en Buenos Aires por Editorial Colihue (2011). Textos publicados y inéditos son recogidos en una antología de la poesía amazonense (“Agua Plata: voces amazonenses. Caracas. En prensa).
(Poética del silencio en: De selvas y vuelos, C. Botto, El Perro y la rana, 2006)
Abriendo silencios
El silencio
que rompo
de viva voz
con mis poemas
no en un cenáculo literario
sino
en plena
calle
en medio de una selva
en una fábrica
una casa
o un río
este silencio
dulce, paciente,
impaciente, ruidoso
o estridente
y también suave, delincuente
secuestrador de imágenes
o de palabras
este silencio
que inesperadamente
me conceden
para que me
exprima
el alma
como se exprime
una uva
este silencio estremecido,
subversivo,
este silencio colocado
como una bomba
dentro del pecho
esa bomba aspirante,
impelente
inhalante
desafiante
que es el corazón
partido en dos pedazos,
el corazón que deja
que su sangre caliente
moje el pan
de las palabras,
en esta primera o última cena
en la que
se va a servir
la vida
en esta comunión
de los espíritus
presidida por
ese gran alquimista
que va a transformar
el mundo
no se si Cristo
o el subcomandante Marcos,
su rostro descubierto ahora,
transparente,
a través del cual
se ve
el ojo
que mira
y el silencio
donde se reconstruye
la imagen,
en ese laboratorio fermental
de la
memoria
donde nacen
los sueños
escondido solo
en su misterio,
del cual ha empezado
a despojarse
en este strip tease
con sujeto, verbo y predicado,
este silencio
que convoca
al poema
que habla
de alguna
forma
de la geografía
del sujeto
o de la sujeta
amada
de sus ríos y selvas
y montañas
y hondonadas
de los múltiples ocultos
multívocos sentidos
de la palabra
este silencio
urgente
tierno
desesperado
ardiente
que rompo ahora
que
derramo
sobre esta página
para que la queme
es el fuego
donde se hornea
la palabra
Aquí vuestra casa
Aquí vuestra casa
De majawa y bejuco
Grandes troncos
Que cayeron un día con estrépito
Se levantan respiran
Guardan el aire de la selva
Helechos maravillosos
Crecen en su techo
Ella vive
respira
Se mueve lentamente
A través de nuestras vidas
Objetos inverosímiles
de lugares distantes
acechan
un reloj marca el tiempo
de la infancia
una brújula el sur
las palabras no dichas
esperan por sus bocas y lenguas
ser nombradas
las velas arden
como todo material inflamable
espíritus combustibles
encienden la vigilia
en esta vela de armas
guerrilleras del verbo
quijotes del discurso
y la semántica
todos vosotros
que aquí habéis estado
pasan dos veces
por mi corazón
vuestro es el aire de esta casa
insaciable espera
por
el milagro
de
la
palabra
Reforma agraria
En estos tiempos
de cambios
en estos
cambios
de tiempo
con esta
distribución equitativa
de los sueños
mi corazón
ha sido
objeto
y sujeto
de reforma
agraria
ha sido abierto,
repartido y sembrado
con todos
los amores
de la tierra
aún por los lugares
antaño mas oscuros
inhóspitos y huraños
caminan
pequeños
duendecillos
que traen y llevan
buenas nuevas
y hacen cosquillas
con sus pies
descalzos.
Todos
los amores
recibidos durante
tanto tiempo,
el olor de la tierra
el beso en la mañana
el jadeo nocturno
las sonrisa del niño
que descubrió
el sonido
de una palabra
la mirada intensa
de la adolescente
casi niña
que leía sus poemas
curripacos
los Yanomami de Irocai
riendo como locos
mientras nos abrazaban
Los Woothuja
demarcando sus tierras
pintando sus ríos
y peces y dantos
Y lugares sagrados
Aquí en Amazonas
está ahora mi corazón
repartido
Tiene tierras oscuras
Y fértiles
con cenizas volcánicas
donde crecen enormes árboles
Tiene algunas piedras precámbricas
vestidas de musgos y esperanza
Tiene selvas
Tiene jaguares
Tiene montañas
de pendientes abruptas
por donde se despeñan
ríos de aguas claras.
Por el caminan
mawaris
Y anacondas.
Cada uno de vosotros
Tiene aquí una parcela
En la que
Una pequeña
semilla
Está
creciendo