PASARAN LOS AÑOS… Pasarán los años pero nosotros en el vergel de nuestro olvido recordaremos cada ósculo en cada respiro. Pasarán los años pero nosotros seguiremos siendo los mismos amantes que se revuelcan entre las sábanas de un aura sin aliento. Pasarán los años pero nosotros no pasaremos con la misma fragilidad en que ...
PASARAN LOS AÑOS…
Pasarán los años pero nosotros en el vergel de nuestro olvido recordaremos cada ósculo en cada respiro. Pasarán los años pero nosotros seguiremos siendo los mismos amantes que se revuelcan entre las sábanas de un aura sin aliento. Pasarán los años pero nosotros no pasaremos con la misma fragilidad en que el viento muere al salir el sol de los años. Pasarán los años, tú virgen y yo casto bajo dos metros de tierra que cubren nuestras cabezas ¡gozarán de la fornicación de nuestros huesos muertos...!
NUNCA TE HE AMADO COMO JAMAS TE AME
Nunca se tuvo lo obtenido, ni dado lo entregado. Porque después de haber perdido. se entiende que nuca se ha ganado. La vida nunca se ha vivido Ni el gozo se ha gozado. De la herida de un herido. De la condena de un condenado. Se nace de lo nacido. Para desarrollarse de lo desarrollado. ¿Por qué después de haberte querido? Dejas todo lo llorado.
ADICTO SOLITARIO
Aquí encerrado en este cuarto, algo de ti me ahoga en el sueño feliz de tu recuerdo. Como quisiera poder arrancar otro besos de tus pálidos labios. Pero te has ido... Te has ido con la mañana enfriando este café cargado de tantas soledades juntas. Y quien sabe si vuelvas. Y te escuche rodando por la cocina, renegando porque el panadero no llegó o porque yo aún no despierto. Pero te has ido... Fumo en la sala libremente. Estoy solo. No hay quien diga: esa adicción te llevará a la muerte. Y trate de apagar el cigarrillo mientras yo enciendo otro en la mano izquierda. Ahora comprendo porque tardas. El humo del cigarrillo no se va de los muebles ni de las cortinas que tanto te gustaban De las cuales pasabas las tarde de verano contemplándolas como vírgenes. Esas mismas cortinas que me llamaban a los celos. Ahora soy yo quien las contemplan pero ya no como vírgenes. Si no como la innata esencia de tu piel canela y la luz lejana de tus ojos negros. No tardes en regresar. Recuerda que aquí te espero, al lado de tus cortinas. Y prometo que cuando llegues mi cigarrillo estará apagado.