Camila Charry Noriega nació en Bogotá, Colombia. Tiene publicado el libro Detrás de la bruma editado por la Fundación Común Presencia, Colección Los conjurados. Sus poemas y reseñas han aparecido en antologías, revistas y magazines del país, España, Portugal, Argentina, México, Chile y Canadá. Es ...
Camila Charry Noriega nació en Bogotá, Colombia. Tiene publicado el libro Detrás de la bruma editado por la Fundación Común Presencia, Colección Los conjurados. Sus poemas y reseñas han aparecido en antologías, revistas y magazines del país, España, Portugal, Argentina, México, Chile y Canadá. Es Profesional en Estudios Literarios de la Universidad Javeriana y trabaja como profesora de Arte y Literatura. Ha dirigido talleres de creación, poesía y cuento, para jóvenes. Hace parte de la antología Una mirada al Sur, Argentina y de la próxima a salir en Colombia, Poesía colombiana del Siglo XX, escrita por mujeres editada por el Ministerio de cultura. Recibió mención de honor en el I Concurso de poesía organizado por la Revista Abisinia de la Universidad Javeriana de Bogotá y ocupó el II lugar en el XVI concurso de poesía Ciro Mendía.
La muerte no la conocéis, y sois vosotros mismos vuestra
muerte. Tiene la cara de cada uno de vosotros, y
todos sois muertes de vosotros mismos.
Francisco de Quevedo (El sueño de la muerte)
Noche adentro
El perro muestra frenético sus dientes
y corre con su presa entre la boca
llanura adentro;
ha sido largo el suspiro exhalado por el que ahora es un cadáver
banquete que entre mordiscos el hambre y el instinto riñen.
El perro cruza luego la noche
la tiniebla que para él resulta el mundo humano.
Jadea, lame las magulladuras de sus días
sabe entiende
qué son la soledad y el destierro
pero desconoce la función del tiempo
su impostergable cometido;
envejecerlo todo acabarlo todo.
Como el perro
mis labios riñen con la vida y tragan luz
jamás sacian su hambre,
ya adentro la luz es un rayo
y se extiende por las entrañas del cuerpo
que también cruza la noche
magullado solitario
consciente de que será cadáver
banquete del tiempo;
ese otro perro
que llanura adentro noche adentro todo lo devora.
Habrá que hacer como las hojas en otoño
caer sin retorno y esperar el tránsito de lo desconocido
que surca y esquiva
el recuerdo del árbol que un día se habitó.
Lenguaje
En esta hondura que es mi cuerpo
laten el agua el miedo
el goce de mirar tus ojos
calmos
limpios
como cualquier palabra
muerta.