POEMA A LOS POETAS DEL MUNDO
Poetas del mundo de un planeta en peligro
vigila nuestras conductas,
vela por apagar viejas antinomias,
como el hombre en toda su dimensión espera.
Separa los violentos, los corruptos y mediocres
que flotan en un globo de dementes y diezmados.
Sus emisores con Luis a la cabeza,
son seguidores del orden, la razón, la humildad
y la dureza de convicciones fervientes de
no abandonar su raza, sus animales,
sus flores, plantas, agua y todo ser viviente
que pueble este planeta.
Navegar en este mundo casi utópico
donde guerras, muertos, luchadores y proxenetas
entremezclan su sudor
bajo las mismas banderas.
Mucho podemos hacer para recapacitar sobre
nuestra confundida tierra.
Hermanos Poetas del mundo,
bajemos del umbral de la destrucción programada
y pensemos en la vida,
cuando nos ofrecen muerte.
Recapacitemos y marchemos hacia continentes
sin fronteras, empezando por la poesía, aunque mas no fuera.
Palpemos la tierra, la arena
los ríos, mares y también la biosfera
sin admitir, la pobreza, el hambre y las pestilencias,
luchando desde la palabras, con ricos y poderosos,
que amenazan el porvenir desde oscuras intenciones,
bajo ignorantes conductas o violentas emociones.
Nunca más derramar sangre de hermanos
O persecución inútil de dueños ancestrales.
Pactos universales en poemas calientes
lustros de progreso sin luchas fratricidas.
Decenios de luz, sin balas y sin lamentos
Con el único objetivo de milenios de crecimiento.
Ya agradecerán nuestros hijos y nietos
esperando las próximas generaciones
para poblar el hábitat, que les dejamos,
pensando en un mundo sin indolencia,
que se refiere a sí mismo, como soñando
con la fabulosa vivienda, de todos Poetas.
POEMA A LOS NIÑOS PÁLIDOS
Humilde colaboración al 15 de febrero de cada año
Dia internacional del cancer infantil
Pálidos blancos, pálidos tristes
delgados, inapetentes, desconocidos.
miradas perdidas, fiebre creciente,
piel sangrante, pelos ralos y escasos.
vómitos permisivos, diarrea incipiente.
es el onco infantil, que los tiene poseidos.
punto de inflexión, tema de vida
duda peremne,¿ que habrémos hecho?
¿seremos parias, corruptos o solo,
seres humanos oscuros? Y nos prendió
el manto de la espesura, blando y manso
con su látigo de justicia duro y falso.
nadie sabe de donde vino, pero está.
pocos comprenden que es, pero sacude
niños sanos y fuertes, los mueve igual.
pero como salidos de una cofradía,
renacen y aguantan, sometidos a quimio
se infectan y salen, padecen sangrias.
llega el fin del tratamiento, con felicidad
Y con esperanza, en la curacion a ultranza,
o en la mejoría indolora, larga o corta.
decepción si no cede a la cirugía o las drogas.
sigamos luchando, participemos optimistas
Los niños lo necesitan, hasta que el “mal” desista
PARA MI COMPAÑERA, EN NUESTRA BATALLA GANADA
PROSA POÉTICA
Llamo fuerte para que alguien me escuche.
Caigo lentamente y allí al fondo apareces.
Grité para que alguien me oyese y allí estabas.
Tan real: capaz de exprimirme con tus ojos hasta empaparte de mi jugo.
Tu simbiosis de comunicación hacia mí: es como la de un ventrílocuo con su muñeco.
Tu mente: tan poderosa que permanecían sin posibilidad de borrarse cada uno de los caminos de mi laberinto, donde te escondías tras las puertas para sorprenderme a cada instante.
Tu voz: tan potente que me alcanzaba sin separar tus labios y sin mover tus cuerdas vocales.
Tus oídos: tan atentos que escucharon los latidos de mi corazón cuando yo me tomaba por muerto.
Tu cuerpo: tan confortable que me perdía en tus rincones sin dudar en mi recorrido.
Tus manos: tan tenues que acariciaron mis gestos de dolor sin contacto con mi piel.
Y tu corazón: tan cercano que abandonó tu cuerpo buscando el mío, que fue para siempre mi destino.
La Censura o La Muerte
Quiero escribir mis poemas,
aunque quizás no pueda.
Algo o alguien parecen impedir mi vena
Volviendo a languidecer mí pena.
Intuyo una mano dura y fuerte
que viene de la nada y pega.
Me coloca contra las cuerdas.
Hasta atarme con cadenas.
Nadie tomará mis apuntes de oídas
No me permitirán usar mi pluma.
Me arrancarán de mis odas,
Y no volveré a ver nunca, mis rimas.
Las manos duras y crispadas,
verán el lento entumecimiento.
Quedarán mis falanges muy duras
por el fino hielo de los tiempos.
Me batiré, pelearé y renegaré.
Cortaré las cadenas con pinzas.
Gritaré mi verdad sin límites…
o descansaré ya para todos, en paz.
¿Quedará la inspiración apagada
o los grilletes a los ilegales?
¿Sufriré tal vez la censura de los políticos?
¿Quizás la muerte en ese mismo instante?
Opaco y muy triste será aquel día,
en que mi papel, mis versos y mis huesos
se vistan de polvo y piedra.
¿Me robarán la voz de mis musas?
¿O quedará inscripto en mi lápida “poeta",
por hallarme ya dentro de la tierra.
Mauricio Moday:
INVENTANDO
La monotonía y la pereza habían conseguido derrotar al deseo.
Mientras me conformaba con la imagen de la depresión, la imaginación y la iniciativa habían huido, porque al mezclarse con mi indiferencia se pusieron el disfraz de la inutilidad.
Esta noche soñé al fin, por primera vez luego de mucho tiempo. Me despertaba un sonido que provenía de la calle. Caminaba muy lentamente hacia la puerta y abría, sobre el felpudo encontraba un diccionario y un juego de letras plásticas, como las que acompañan al scrabel, percibí un escalofrío que recorría mi cuerpo empujando a las ideas y a la motivación para que fluyeran de nuevo. Busqué a la fantasía, como en el cofre de juguetes de mi niñez, compré montones de ideas. Miré mis pies descalzos y los cubrí de palabras con mi mente.
La desgastada lámina blanca, con mi ensoñación, se fue deslizando hasta quedar tumbada en el suelo. Con suavidad, fui posando mis pies sobre ella, inventando caminos hipotéticos, dibujando pasos e incluso borrando huellas para rectificar movimientos.
Me percaté de que poco a poco la improvisación se iba convirtiendo en arte. El arte se fue convirtiendo en vida, en poesía. El pensamiento se impregnó de alegría y por fin tenía valor. Y así las letras y mis movimientos eliminaron todo lo insípido derrotando al aburrimiento.
En ese momento me arrepentí de haber culpado a la lámina, del vacío que yo sólo había provocado.