A LA MEMORIA DE EDGAR ALLAN POE
Pues, la poesía puede ser
un sustituto de la flor del olvido
y curar la enfermedad del tedio.
Hsu Ling
Entrañable poeta,
en noches de diciembre,
gélidas y sombrías como las tuyas
que ahora son mías,
te imagino sentado en tu viejo sillón
frente a la ventana de tu cuarto
con la cabeza recostada
sobre ese mullido cojín de terciopelo púrpura
como la luz de la lámpara
proyectada sobre las sombras de tu soledad.
Te imagino como un nepente que sueña
preguntándole a ese hórrido,
a ese pájaro de antaño
de los santos días idos,
que impávido, entró esa taciturna noche
de congoja en tu alma,
por la ventana de tu alcoba,
y fue a posarse justo en el busto de Palas Atenea.
Te imagino preguntándole
a esa agorera y adusta ave de ébano,
“¿dónde está Leonora?”
Cuánto te sorprendió
que ese visitante nocturno,
esa infeliz ave de desgracia,
te respondiera
y pudiera hablar tan claramente
con semejante nombre:
“Nunca Más.”
Y cuánto más aun te asombró
que ese misterioso, hórrido
torvo y desgarbado cuervo
que te visitó esa noche de lúgubre invierno
en la penumbra de la angustia y el olvido,
en ese laberinto de tedio en el cual te hallabas
preso de amarguras por la muerte de tu Leonora
repitiera ese fúnebre estribillo,
“Nunca Más.”
Te imagino inquiriéndole
a ese pajarraco nocturno
que si en el remoto edén
había visto a esa radiante doncella
llamada por los ángeles, Leonora
a tu desaparecida ya por siempre,
Leonora.
Comprendo tu aflicción
se lo que se siente en las grietas del alma
porque yo también sentí esa angustia ácida,
ese dolor,
tedio agudo y puntilloso,
que desgarró las fibras de mis nervios,
y calcinó los tendones que amarraban mis huesos
[como una decantación de todos los sentidos]
cuando ese mensajero fúnebre de la noche
te respondió,
“Nuca Más.”
Siento igualmente tu melancolía,
esa demasiada nostalgia,
ese llanto mudo de lejanía,
esa divina amargura en el alma
por la pérdida irreparable ya para siempre
de la mujer amada,
porque yo también tuve mi Leonora
que ahora
yace igualmente en el remoto edén
del cual no volverá jamás,
Nunca Más.
GUIRNALDA DE PALABRAS
Toma esta guirnalda de palabras rosas
amapolas y violetas, porque se marchita flor a flor.
Guárdala en tu memoria,
para que la evoques cuando más difíciles sean tus días,
y recuerdes entonces, que no hay sortilegio imposible de conjurar.
Mas, si la esperanza ha huido,
no en vano guardarás esta guirnalda de palabras,
hija de mis noches aciagas,
porque ella porta el polen
que el viento ha de llevar por los abismos del tiempo,
para perpetuar en otros espacios
lo que en nosotros fue pensamiento y memoria.
Y si en ti fueron mil guerras que vulneraron tu alma,
en mí fueron más, sin tregua, batallas que desgarraron mi espíritu
y el estigma que marcó nuestras vidas entonces áridas
es ahora la flor de lis que aún pende de la guirnalda
que mis manos tejieron para ti.
Pero si la flor de lis cae como sándalo herido
igualmente caen las palabras prometidas
el tiempo se volverá hielo
y congelará el incendio de un amor en declive.
Toda la ternura y el embrujo de tus ojos de tiniebla
que inspiraban al poeta
será entonces la realidad de una evasión fallida,
una saeta clavada en una grieta del pensamiento.
Y en el desierto del olvido
el recuerdo será un oasis
y en el bosque de la nostalgia
el poeta será un sándalo talado
será tan sólo el perfume derramado
de ese árbol herido.
“MUNDO FELIZ”
Tal vez este mundo sea el infierno
de otros planetas…
Aldo Huxley
No sólo es el infierno
pues, un excelso novelista
un humilde cataquero
creador de un mundo mágico
llamado Macondo
y ganador del Nobel de literatura
refiriéndose al mundo,
dice, “Tal vez sea mucho menos: una aldea sin memoria,
dejada de la mano de sus dioses en el último suburbio
de la gran patria universal. Pero la sospecha creciente
de que es el único sitio del sistema solar donde se ha dado
la prodigiosa aventura de la vida, nos arrastra sin piedad
a una conclusión descorazonadora: la carrera de las armas
va en sentido contrario a la inteligencia.”
Y así es, porque “La potencia de aniquilación
de esta amenaza colosal,
que pende sobre nuestras cabezas
como un cataclismo de Damocles,
plantea la posibilidad teórica de inutilizar
cuatro planetas más que los que giran alrededor del Sol,
y de influir en el equilibrio del Sistema Solar. Ninguna ciencia,
ningún arte,
ninguna industria se ha doblado a sí misma tantas veces
como la industria nuclear desde su origen,
ninguna otra creación del ingenio humano
ha tenido nunca tanto poder de determinación
sobre el destino del mundo.”
Conforme a escrituras bíblicas en simbolismos
y designios apocalípticos
una nación sionista
con gran poder económico y militar
por temor a ser atacada sin razón alguna
por una nación persa
lanzará con su catapulta de terror
la primera piedra atómica de la magna catástrofe,
la infame ojiva nuclear del terrible espanto
que caerá como la espada de Damocles
sobre la cabeza de este “mundo feliz.”
Un “mundo feliz” que según las predicciones
escritas en los pérgamos de la historia humana
sería arrasado por un viento vertiginoso
y lanzado a los oscuros abismos del universo
como la aldea sin memoria que es
dejada de la mano de su dios: el hombre.
Breve nota boi-bibliográfica:
Nombre: Carlos Segundo Quiroz Quintero.
Dirección de residencia: Calle 12, Número 29-101 casa 2, Barrio Santa Lucía, de Santa Marta, Magdalena, Colombia.
Móviles: 315 7 51 58 94 y 301 4 29 19 24
Fecha de nacimiento: 13, 11, 1948, en Santa marta, Magdalena.
Estudios Primarios: Liceo del Caribe, Santa Marta.
Estudios secundarios: Instituto Tecnológico Industrial, PASCUAL BRAVO de Medellín.
Estudios superiores: Universidad de Antioquia.
Miembro de La Asociación de Escritores del Magdalena.
Miembro de La Fundación Literaria Argentina Internacional.
Publicaciones: Revista de la Universidad de Antioquia.
Diario El Informador de Santa Marta.
Cargo ocupado:
Profeso U de A
Libros inéditos:
ESPEJISMOS DE LA NOSTALGIA, poemas.
EL PRECIO DE CRIAR CUERVOS, cuentos.
Poemas publicados en Chile: A la memoria de Pablo Neruda, César Vallejo y Miguel Hernández.