Jurisdicciones
Necesita el cartel "Fin éjido imaginario".
Pero tiembla.
Y apaga otro cigarrillo junto al teléfono.
Ellos Ganan
Aunque me seco el cuerpo
con una toalla limpia
de cuestionamientos
cuando los días pasan
la moralina arrecia
sin necesidad de soplarla.
Ver por sobre el hombro
Que no hay verde
amor, que no
aunque las ramas estiren sus cogollos
como unas armas en plegaria.
Que no hay rojo
que no, amor
ése frenesí con que se pintan
los labios y las uñas las muchachas.
Que el conglomerado
de violetas y de azules
-amor, que no-
recorre los cauces soñolientos
dónde antes gozaban las cascadas
y cae dentro del seco arco de palabras.
Que ni ante el deslumbrante empujón del mediodía
brillan las entintadas plumas de las flechas
que no, amor, que no:
que no brillan
que no vuelan
que no hay risa.
Que postergar ese acto hasta la tarde
amor, hasta la noche
es simplemente la barbarie.
Ella dice que escribe
Ella es parte del tiempo
otras veces es otra
y muchas veces, es yo.
pero si ella dice que escribe
y que coagula sus letras
pasen
digo yo, ella y la otra
decidimos nosotras
que la puerta está abierta.
para experimentar
estos pedazos y procesos,
propios y ajenos.
no busquen verdad
todo es intento.
Niña Rota
La fascinación de una niña
jugó más que la infancia
arrodillada en la arena.
Recorrió con su lengua
la palpitación de las tardes
primer sujeto del espanto.
Señuela de la vida
no soñó el violeta espectro.
La niña rota
con aroma a copos sucios
ha recorrido con los ángeles
algún camino del olvido.
Pero ¡ay, niña mía!
perfuma todavía
ciertas escenas cotidianas
ella
la que supura bambalinas.
Revelado
Parecía caminar cuando bailaba a otro encuentro
quería volver a esconderme ahí
debajo de esa espalda vencida
volver a la mirada de tu serena mano ancha
por que en mi alegría nunca hay paz
sólo playas arrasadas
pero paraguas de hierro
llegaban también las conservas en lata, horrible
tu maldita cabeza ensenada, horrible
en la estepa de las palabras cerradas, horrible
inmune al afecto en todos tus actos
maldito hayas sido en los seres queridos
en los cuentaquilómetros de los espantos
tan racional para tanto
y tan desastrado iroqués en las flechas, cerebro y acero
trabajo del cuerpo cortado y tan aeropuerto
caída libre en el circulo del viento
de Europa del viento
del mundo del viento
destajo pelota del viento
¡carajo! que ese día te fuiste
con tus ruedas blancas de rejas dolidas
que no más
café y cornisas con leche en las migas del Renault 12
que no
los libros en la arena recortando las baldosas
que no que no
collares de tigre perdidos en medio del campo
¿cómo abrir los puertos de tantos vocablos?
el vino ¾ gritaba en los cuadros
y una cómoda marrón miraba desde su estructura
vigilaba como si fuera el gran ojo que no perdona
tu ojo perdona pero presencias propias
tolera ciertas cosas
pero no perdona ésas que vos pensabas traiciones
no querías sacar del marco a los sustantivos
habían profanado el cuerpo del cielo
en un piso insano te habían herido
habían superpuesto con miedo tus miedos
en los verdes dominios del caramelo
y cosido el costado
elevado el zapato
traído para nosotros la estrella de coco
jamón crudo,
roquefort
y un tinto de aquellos
no quiero rozar al ausente por un cumpleaños
pero me chupa un huevo el Edipo:
quiero a mi papá, de nuevo.
Generosidad al irse
Llevate con vos
este deseo por donde caminamos
y envolvelo en una camisa
y atalo con tu corbata
y dejalo listo en la puerta
del edificio de acero.
No lo quiero despertar
con otras manos.
Cecilia Araceli Olguín nació en 1976 en Neuquén, pasó su infancia en Madrid y su adolescencia en Neuquén. Es Licenciada en Comunicación Social por la Universidad de Córdoba (UNC), ciudad en la que vive. Ha publicado las siguientes plaquetas de poesía “Armas de Fuga” (2008); “En nuevo barro, vieja lucha” (2009); “Ella dice que escribe”; “Revelado” (2010) y por último “Rabiosas” (2011), todas autogestionadas e ilustradas (excepto la primera) por el artista plástico Hernán Ganuza. Tiene un blog en el que publica sus textos de manera habitual: elladicequeescribe.blogspot.com.
e-mail: ceciliaaolguin@yahoo.com.ar
Cecilia Araceli Olguin dice que escribe... y que nació en 1976 en Neuquén Capital. Habría pasado su infancia en Madrid y luego, vuelto a Neuquén a pasar la adolescencia. Córdoba le otorgaría, universidad mediante, una licenciatura en Comunicación Social. Escribió, jugó al basquet, participó en organizaciones politico-sociales, trabajó en radio y revistas -mas ad-honorem que pago- organizó eventos culturales, participo en muestras multidisciplinarias con el colectivo de arte autónomo Dto 6, hace performances “poetico-teatrales-musicales-plásticas”, da clases, escribe, lee. Publicó autogestionadamente cuatro plaquetas. La primera, "Armas de Fuga" (2008). Luego se cruzó con el arte de Hernán Ganuza, quien embelleció desde el diseño y la plástica tanto “En nuevo barro, vieja lucha” (2009) como “Ella dice que escribe” (Abril 2010) y “Rabiosas” (Septiembre 2011). Reside en la actualidad en Córdoba Capital. Escribe habitualmente en el blog "Ella dice que escribe"