DIA DE LA MADRE.
Cualquiera mujer, la que imagines,
la del rancho más humilde en la vereda
o del Pent House dúplex en la ciudad,
la que pasea a su niño en la cintura
o el en coche convertible blanco nieve,
la que amamanta de su pecho alicaído
o del seno erecto y encumbrado,
la que hace con fécula de plátano
el sustento alimentic ...
DIA DE LA MADRE.
Cualquiera mujer, la que imagines,
la del rancho más humilde en la vereda
o del Pent House dúplex en la ciudad,
la que pasea a su niño en la cintura
o el en coche convertible blanco nieve,
la que amamanta de su pecho alicaído
o del seno erecto y encumbrado,
la que hace con fécula de plátano
el sustento alimenticio de su niño
o aquella que sustenta con la lata
más cara del mercado a su criatura,
la que ata su niño a sus espaldas
para sentir que le acompaña en sus labores
o la que tiene institutriz porque su cargo
de ejecutiva le impide su presencia,
la humilde campesina de la sierra
o la profesional tan citadina,
hoy se nivelan por el hecho de ser madre,
y no importa si recibe un ramo entero
o la flor unitaria de los pobres,
y vale igual la serenata de concierto
que aquella a capela y destemplada.
Es el hecho de ser madre lo que cuenta
y no la alcurnia de la madre para el caso.
ni si es madre de cesárea o parto idóneo,
ni madre de obstetra o comadrona,
que el hijo es bienvenido en cualquier forma.
La madre no define nunca el modo
de la celebración comercial del día asignado.
¡Es el hijo quien hace que el festejo
le sea a la madre merecido,
y bien puede pasar inadvertido
este efímero día si todo el año
se ha dado a la madre su respeto
a cambio del cariño recibido.
Convido de este modo al hijo bueno
A hacer innecesario este festejo
Y a dar a nuestras madres todo el año,
Ese sitio especial que se merece
Y no esperar que el consumismo nos indique
Que es hora de agasajo momentáneo,
Que es tuyo madre amada, cada día.
Valledupar 2.012.
PÉRDIDA DEL PRIMER Y SEGUNDO SENTIDO.
I
La melódica sinfonía de tu voz
es cada vez más vaga a mis oídos,
solo un leve murmullo, que aún me adormece
embelesado, divaga en mis ondas cerebrales.
preferiría estar quedando sordo
a la cruel posibilidad
de un eventual desafino tuyo.
Descifraría las gesticulaciones armoniosas de tus labios
e igual, sería música para mis oídos.
¡No te calles jamás!
II
¡Habla!
Sola, si quieres,
¡Pero habla!
yo permaneceré callado.
Háblame de cosas intangibles
como si no estuviera, ¡Como si no estuvieras!
Háblame de desproporciones
lejanas a mi logro:
Háblame de idilios etéreos realizables,
no de las posibilidades terrenales de las que antes hablé;
háblame de las maravillas ansiadas e insatisfechas,
no de lo que pude darte y te di;
Háblame de Dios y sus costumbres,
no del verbo pecaminoso que conjugo;
háblame de Byron o Verlaine
o confúndeme la mente con De Greiff,
no de las simplezas que te canto
y que se pueden mancillar con la mano,
¡ sin levantarla siquiera!;
Háblame de ti,
de ti, tan extraña y tan difícil de entender;
Háblame de ti,
que yo permaneceré callado.
III
¡Es mejor callar!
Falta comprensión al mundo.
si confunde tu palabra,
es mejor callar.
Si rehúsas a hacerlo,
habla fuerte y claro, pero no uses la parábola,
porque el mundo no la comprende todavía.
desgrana tus frases, hazlas digeribles,
para que no digan que dijiste lo que no dijiste.
Encuentra eco benévolo,
no uses verbos resquebrajables,
Usa epítetos mortales, no hirientes
(Solo si decides usarlos, no usarlos sería mejor).
Dale melodía a tus palabras,
para que el mundo baile a tu compás,
pero si ves que la ronda
es cada vez más pequeña,
¡es mejor callar!.
IV
Y si a fuerza de callar, te enmudecieras,
ya sordo y ya mudo,
no dejes extendido jamás
el dedo del medio mientras recoges los otros dedos
de tu diestra mano,
¡Podrían entenderte!
y el mundo no te quiere entender.
Entiéndelo tu poeta,
entiéndelo tu.
Maracaibo.
PRESIENTO QUE ESTOY VIVO.
Presiento que estoy vivo,
la espera me azuza los talones
y yo la ignoro;
mi ingrávido querer, no te hace mella
ni el tiempo atemporal de aquella hora
asoma a tu ausencia permanente.
presiento que me miras todavía
a pesar del año-luz que nos separa,
siento en la nuca tu mirada
salvando mi cerebro laberíntico
y brotando a mi nariz,
tu vítreo asomo.
Tú dices solo estar en donde estás,
pero a mi tu omnipresencia me persigue
y te veo, en mis seis colores primitivos,
en la espuma capuchina del café,
en la gota vacilante de algún pétalo
y en el vapor de la ofrenda en cremación;
te presiento en la mañana temerosa,
en el vaivén de la mano del adiós,
en el péndulo indeciso que no acierta
ubicarse resignado en un rincón,
en la reverberación del trópico a las doce,
en el grito del infarto,
en las curvas del solfeo,
en el grito, la grosería y la lágrima
del dueño del dedo martillado
y en la gota postrer de quién se ahogó.
Ya de tanto presentir me siento vivo.
¿De qué sirve saber que sigo vivo,
si para ti, ya muerto estoy?
Maracaibo 2.002.
Álvaro Maestre García.
(Villanueva-Guajira. Colombia 1951) De profesión carpintero, ha sido acusado de depredador del medio ambiente, pero él defiende la teoría de que los carpinteros no son depredadores sino ecologistas: un carpintero recicla los cadáveres de la tala. (Ver http://maestresalvaro.blogspot.com/) . De él dice Silvia Betancourt “que hace puertas que son puertos para el amor. Comenzó a estudiar economía y desertó para estudiar carpintería. Ha publicado El Triunfo de la Palabra (2 004) y Tejido de Viento, una Antología en Venezuela y aparece en una Antología de los poetas del Caribe en Méjico. Tiene para publicar un libro de sonetos (El Descaro Abismal de Confesarlo) y La Segunda Huida, en poesía. Su obra además aparece en la Revista Puesto de Combate, la Revista Letras y la Revista El Parque. La Huida Definitiva es su primera novela.
http://maestresalvaro.blogspot.com/