Himno a Monte Grande Yo regreso del pasadoen caballos de nostalgiay te ofrezco emocionadoeste un canto y una flor. Bajo el cielo de tu montepor tu alfombra vegetalrecorrí tus horizontesque algún día pintaré. Hoy cambiaste tu ropajees tu rancho un rascacieloy el cantor de tu paisajeun casete o un Cidí. ¡Pueblo suave, siempre estásEn primavera!.¡Monte Grande, quien te conocióJamás te olvid ...
Himno a Monte Grande Yo regreso del pasado
en caballos de nostalgia
y te ofrezco emocionado
este un canto y una flor.
Bajo el cielo de tu monte
por tu alfombra vegetal
recorrí tus horizontes
que algún día pintaré.
Hoy cambiaste tu ropaje
es tu rancho un rascacielo
y el cantor de tu paisaje
un casete o un Cidí.
¡Pueblo suave, siempre estás
En primavera!.
¡Monte Grande, quien te conoció
Jamás te olvida!
Las Dos Estrellas Y… también está la noche que Dios,
enfermo de furor y de amargura
porque el hombre
le había resultado malo,
recorriendo el Universo
en busca del delito más reciente
para descargar en el autor su ira,
descubrió que faltaban dos estrellas.
Decidió castigar a tus padres
que las habían robado
para tus ojos al nacer.
Pero al verte, los perdonó
porque se fueron su ira y su amargura.
Segismundo, el chico más repudiable del mundo
[Cuento] El profesor Chadopiff, Premio Nobel de la Física, estaba dando una conferencia en el salón plateado de la Universidad de Villa 31, cuando una mano del auditorio se levantó pidiendo la palabra, a lo que él accedió gustosamente. Grande fue su sorpresa y la del público al advertir que se trataba de un niño, por más que este disimulase su edad con una larga barba y bigotes postizos. Segismundo, así llamado el chico, empezó a decir:
-Lamento mucho, profesor Chadopiff, disentir con usted. Las investiga-ciones abrucias más turimias demuestran que el electrofonte bepta termicíptico curulante B-85 del eminente físico alemán Kurt Zasch, revelan fehacientemente que el pravulante aspisa surbático AE3 e incluso el Z-85 [atrivardo]del sistema quichua de gravitación interlequia, subroga actualmente todas las ecuaciones varzigolinas atriocas de Einstein.
-Si me permite, jovencito, -respondió el conferenciante,- quiero señalar que yo he demostrado la exactitud de los mársicos pravulantes.
-Desde luego, estimado profe¬sor, pero usted se olvida de los endroicos tejeme¬lílicos Escala 85 del Doctor Kart Stein que, someti¬dos al reactor de Kuperincko Popolieff, irradian reminzos fenílaskas luptílicas. ¿Y las arsepias termifísticas de Kern? ¿Y los unsaicos enfroncios fúrmigos del profesor Lord John Ligustrino? ¿Y los isparcos estrámicos del profesor Pozzolento? ¡Usted los omitió olímpicamente, profesor Chado¬piff!
El profesor, evidentemente con¬fuso y preocupado, se pasaba la mano por la barbilla, notándose en sus sienes perladas gotas de sudor. Acto seguido hizo seña al chico de que se acercara al estrado y lo hizo subir junto a él. Se quitó el collar que colgaba en su pecho con el Premio Nobel y se lo quiso poner al infante, pero éste se opuso tenáz y gallardamente con una reverencia palaciega diciéndole:
-De ninguna manera, profesor Chado¬piff. El premio le corresponde a usted con toda justicia por su aprínico estudio de los entroicos firgú¬leos F-85 que le permitieron separar los opitricos curulantes. Ahora le ruego que siga la conferen¬cia con mi formal pro¬mesa de que no volveré a interrumpirlo. Y perdone mi enzofrílica arzina.
Cuando el repudiable Segis¬mundo re¬gresó a su asiento, la madre, que estaba a su lado, le susu¬rró:
-Si volvés a interrumpir al profe¬sor, te rompo el traste a patadas y no te traigo más a las conferencias. ¿Entendido?
El caradura asintió, pero cuando la madre dejó de mirarlo, sonrió misteriosamente.
[*]Al que esto escribe no se le pasó por alto la persistencia del número 85 en este texto, cifra que es precisamente su edad. Trátase de una rarísima coincidencia, pero no recurriré al Juez para que cambie la fecha de nacimiento en mis documentos por algo tan baladí.
El señor Repeticio
[cuento] El cliente se acercó al mostrador de la ofi¬cina y quiso hablar con el Jefe de Cobran¬zas. El señor Repeticio, así llamado el Jefe, lo hizo pasar a su despacho, donde lo invitó a tomar a siente frente a su escritorio. El cliente, llamado señor Robles, que había optado pro el Plan Triángulo, se quejó porque el cobrador no iba a su casa.
El señor Repeticio le preguntó su ape¬llido y cuando lo supo, se dio vuelta en su silla girato¬ria y tomó unos legajos del pequeño mueble que tenía detrás.
- Señor Robles, - dijo apartando los le¬jajos y quedándose con uno.- Acá está. Bien En su legajo hay unas cuantas notitas. Vamos a ver. Acá dice que fue el lunes y usted no estaba, fue el martes y no estaba. Fue el miércoles y no estaba. Fue el jueves y no estaba. Fue el vier¬nes y no estaba. Fue el sábado a la mañana y no estaba tampoco. ¿Enton¬ces usted no está nunca en casa?
- Bueno, pero habíamos quedado que an¬tes de ir me iban a llamar por telé¬fono, - res¬pondió el cliente.
- Justamente,- prosiguió diciendo el se¬ñor Repeticio.- Acá tengo unas notitas de los llama¬dos telefónicos del cobrador. El cobrador llamó el lunes y usted no estaba, llamó el martes y no estaba. Llamó el miércoles y no estaba. Llamó el jueves y no estaba. Llamó el viernes y no es¬taba. Llamó el sábado a la mañana y no estaba. ¿En¬ton¬ces cuándo está usted?
- Bueno, ya que estoy acá, podría¬mos combinar un día fijo. ¿Podría ser mañana mar¬tes a la mañana?
- Está bien, señor Robles. Pero es¬pé¬relo. No sea cosa de que vaya el martes y usted no está. Va el miércoles y tampoco está. Va el jueves y tampoco está. Va el viernes y tampoco está. Va el sábado a la mañana y tampoco está.
El cliente, un poco molesto, se le¬vantó, en tanto respondía:
- Bien. Mañana martes voy a estar se¬guro, miércoles voy a estar seguro, jueves voy a estar seguro, viernes voy a estar seguro y sábado a la mañana voy a estar seguro.
- Está bien, está bien... No hace falta que me haga todo ese rosasrio. ¡Con decirme que va a estar todos los días es suficiente! ¡No soy un chico!
El cliente se fue dando un portazo y el se¬ñor Repeticio tiró el legajo de notas sobre el mismo mueblecito del que lo había sacado, murmurando para sí:
- ¡Hay que jorobarse! ¡Hay cada gau¬cho en esta pampa!
BIOGRAFÍA:
Primo Domingo Di MartinoNació en Guardiagrele [Italia] en 1925 y radicado en la década del 30 en Monte Grande. Desde chico tuvo gran vocació0n por las artes y las letras. Sus padres: Emilio y Palmarosa Bonanni. Sus dos hermanas: Clara Giovina y Carmen Tessia. Primo hizo sus estudios primarios [iniciados en Italia] en la Escuela nº1 de Monte Grande y Secundarios incompletos en Euskal Echea y en el Mentruyt de Lomas de Zamora. Casado con Eva María Teresa Fernández en 1977.
PINTURA
La primera nuestra pública de óleos y dibujos que se realizó en Monte Grande, fue con obras suyas en Noviembre de 1946 en la Sociedad Italiana de Soc. Mutuos. Posteriormente realizó otra exposición en Instituto Modelo, también de Monte Grande, y más adelante en la Capital y otras localidades del Gran Buenos Aires. Más adelante, en Monte Grande, se exhibieron óleos suyos en el Banco Nación, la Cámara de Comercio, Naciones Unidas, El Telégrafo, la Casa de la Cultura, etc. En las décadas del 40, 50 y 60, en la Capital dibujó y/o escribió en las revistas Cascabel, Humor Deportivo, Dinamita, Tiovivo, Rico Tipo, Stella D’Italia., etc. En el Partido de E. Echeverría hay centenares de hogares que poseen un óleo [paisaje] suyo. Fue el primer artista plástico reporteado por Cable Sur de Monte Grande [1992].
MUSICA
Fue alumno esporádico del Conservatorio Porta. Compuso un Himno a Monte Grande, y piezas dedicadas a sus plazas, calles y personajes notables de la cultura local, grabados oportunamente en casetes y coleccionados por algunos colegas.
LETRAS
Aparte de ser autor de libretos radiotelefónicos en las principales emisoras porteñas de las antes mencionadas décadas y de escribir en las revistas antes citadas, en Monte Grande publicó al jubilarse durante breve tiempo la revista Atelier, con dibujos de sus alumnos de dibujo y posteriormente, durante casi 10 años consecutivos la revista de Artes y letras Taller [en la que colaboraron dibujantes y escritores del Distrito], y actualmente lleva 10 años editando la Antología Poética Argentina. Las dos publicaciones, Taller y la Antología, fueron las de más larga vida en el Partido. Las editoriales Dunkel y Nuevo Ser de Buernos Aires, publicaron sendos cuentos suyos en sus Antologías del 2009. Es Autor de más de 50 libros [entre libros de cuentos, memorias, novelas, psicología, etc.], la mayoría de los cuales se pueden leer en la Biblioteca B. Rivadavia de Monte Grande. Algunas de sus novelas son
Los mutantes, La secta de los artistas, El lunar, Lidia Vanderbild, Kadi, Mariana Mariano, etc. Libros de cuentos: Los diabólicos, Veinte años bajo el felpudo, El primer orejón del tarro, Cuento cuentos, El chancho rengo, etc. En 1994 obtuvo el 1er. Premio de Prosa de la Dirección de Cultura de E. Echeverría. Por su larga trayectoria cultural, en el 2010 el Honorable Concejo Deliberante le concedió el diploma de echeverriano honorífico del Distrito en ocasión del Bicentenario nacional.
Primo Dimartino dimartinoprimo@yahoo.com.ar