Amanda y el ríoAmanda le gustaba ser montada por el río.y el Río; que por esos días sufría los deshieloscordilleranos. a pesar del frío. las piedras afiladas que rasgaban sus riveras. los nubarrones que amenazabancon encadenar sus brazos de plata y un sol a medio parir que mordisqueaba su espalda.La abrazaba largamente hasta que la piel de la Doncella se convertía en pétalo de luna. El úl ...
Amanda y el ríoAmanda le gustaba ser montada por el río.
y el Río; que por esos días sufría los deshielos
cordilleranos. a pesar del frío. las piedras afiladas que rasgaban sus riveras. los nubarrones que amenazaban
con encadenar sus brazos de plata y un sol a medio parir que mordisqueaba su espalda.
La abrazaba largamente hasta que la piel de la Doncella se convertía en pétalo de luna.
El último deseoEn el punto más alto de la montaña. donde solo Dios y la muerte consuman sus cosas. me he reservado un lecho lejos de la escarcha de las almas y las agudezas de las lenguas. Un lecho de sueños tan míos que solo en agonía los puedo recordar. Un lecho donde no existen rincones sombríos o pupilas de neón, solo hiedras sonrientes y guijarros traviesos.
Capricho en florSi la Azucena tuviera alas. ¡magnas y radiantes!. se aferraría a la roca madre con mas fuerza que un Titán. incluso si la borrasca exhalará su hálito sombrío sobre sus pétalos o las nubes entonaran su canto arengador y la tierra fuese un gran prado de péndolas de estiércol. la Flor cándida y hermosa, preferiría el páramo seco y pedregoso que la resucita cada primavera.
biografia:
Efrain Pedro Pavlovic LizanaPoeta de aliento candente, vida honrada, pasos ligeros y pluma inquieta.
Dodekarion@gmail.com