María Eugenia Astudillo Pizarro
Poeta narrativa, en su estilo literario costumbrista en todas sus artes libres, de la alegría, a la comedia, de la vida, la sociedad, de la metáfora al canto poético.
Vive en la ciudad balneario de Los Vilos, IV Región de Coquimbo, Chile
Las letras son parte de ella desde los 12 años, participando en diversos concursos literarios tanto nacional como internacional, siendo muchas veces semifinalistas y consiguiendo mención honrosa y distinciones. Años atrás perteneció al Centro Cultural Puerto Azul (2002) y Revista de Letras: Circulo literario “Agua Clara” de Los Vilos (2005). Agrupación Ecos del Mar, Los Vilos.
Se destaca por ser una persona activa y participativa en los eventos culturares de la comuna. Como así participando en antologías con distintos poetas del mundo, las cuales recorren el mundo:
Antología de Poetas y Escritores de Los Vilos, Los Vilos, año 2010
Antología “Un poema a Pablo Neruda”, poetas del mundo, 2010
Antología Poemas Oceánicos 2011, El Salvador
Antología Poetas del Mundo, Un canto de Amor, “Mil poemas a Pablo 2011
Participa por primera vez en Concurso “Premio de las Artes Y Cultura Región de Coquimbo 2013” , pasando a la semifinal
Participa en primero encuentro de mujeres escritoras del País, desde Arica a Los Vilos, 2014
Publicación de su primer libro en solitario, “Lloranza, a orillas del Mar”, Los Vilos 05 de Diciembre 2015
maria.elsie.astudillo52@live.cl
El día, Que el mundo despertó llorando.
(Dedicado a las victimas tsunami)
Un día atrás,
La tierra brillaba como doncella hacia la vida.
Sin embargo hoy sus suelos tienen sed,
Sus mares en oriente soplaron,
En sangriento lamento al amanecer,
De los que reían bajo el sol.
De las vida,
Que asesino en un día.
Más no vale ver.
La tierra llora en sus huesos rotos,
Como niña herida.
Y gritaba el niño, la madre y el anciano.
Que el guerrero embravecido surco en sus caminos.
No hay razón para Poseidón,
Que fue la muerte, de su mano,
Que le sale afuera con su traje de luto.
Cuando hoy al mirarte, los mosquitos en los charcos,
El diablo juega en un barranco.
De las velas que se encienden porque la tierra
Ha muerto de la mañana, como esclava al tiempo.
No son solo mis lágrimas,
También son las de ellos.
Dios no está lejos,
En su amor en la tierra.
No me niego al escribir.
No me niego al escribir, al deseo que siente mi corazón. Si de pronto me
digo que la historia continua, tras cerrar la ultima puerta a mis
espaldas.
Cerca o lejos nadie puede ver al personaje que les relata en su síntesis
mental por ser real. ¿Qué es real esta noche?...si miras hacia fuera
durante un tiempo y solo ver cuando se acaba una historia.
Ahora estoy en mi casa y a quien le importa...la pena de mujer que
llora. ¡A quien le importa sus penas, si yo las oigo!...quiero su
sonrisa, pero se que va a llorar. Hoy lo he visto en sus pupilas por la
herida que muere con el día, sin despedirse por la noche. Le salió la
voz y estallo en contra de mí. Y aquí me tiene con el corazón agitándose
que solo soy dueña con el desencanto de mi propio destino. Piensa en
aquello quejándose a lo largo de la noche. Muchos años necesita hacia
delante que no la conozco como yo. Protesta y sonríe a carcajadas. ¿Y
tú, quien eres?
Tu, ahora.
Lloranza, [María Eugenia Astudillo Pizarro]