De “Hacia La Senda del Valhalla”AscensiónMinutos grises y largas horas Trescientos sesenta y cinco clavos de triste vacioAgónicos recuerdos de felicidad, ahora dormidaAbundante esperanzas de vida, pocas probabilidadesAnsias postreros días de libertarios vuelos Dejando tu prisión de carne alejándote del suelo Despertarás de tu sueño eter ...
De “Hacia La Senda del Valhalla”
Ascensión
Minutos grises y largas horas Trescientos sesenta y cinco clavos de triste vacio Agónicos recuerdos de felicidad, ahora dormida Abundante esperanzas de vida, pocas probabilidades
Ansias postreros días de libertarios vuelos Dejando tu prisión de carne alejándote del suelo Despertarás de tu sueño eterno elevándote sobre el hades No necesitarás dioses ni seres celestiales
Ahora lamentan tu partida criaturas terrenales Necios egoístas [¿o ciegos ignorantes?] Oran por tu alma, piden indulgencia Amantes de ésta vida sufren por tu ausencia.
Delirium Tremens
A “El Dragón” hermano, amigo, poeta que tuvo que morir para volver a soñar y a existir… Navegando una noche de delirio en mares de pensamientos Intentando escapar de la realidad, del sufrimiento Mis pupilas presenciar pudieron maravillas en el firmamento En el teatro estelar de la noche en el que espectador soy de lúgubres tormentos
Bañado bajo la luz lunar un ser alado de impresionante envergadura Liberarme pude de toda falsedad al cruzar mirada con tan magnífica criatura De austero pecho con garras de l bestia proveniente de una era medieval ¿Con cuántos valientes tuviste batallas encarnizadas? al final siempre venciste guerrero sin igual De tu boca creas fuego con tus alas huracanes Tus ojos brillan cual luceros desde tiempos ancestrales Como a mi te deleita ver la etérea luz lunar al anochecer y te deslizas entre sus raudales
De repente mi faz humedecida; una lagrima rodaba sobre mi mejilla Mas de mis ojos no habría salido pero si del cielo me ha caído Entonces pude comprender la angustia de mi amigo pues de su vida ya todo ha perdido
Se termino el tiempo del escudo y la espada ya no hay caballero ni la doncella amada los castillos hoy son ruinas y sus reyes osamentas el honor ya se perdió y tu solo te lamentas
En un momento en el cielo te perdiste dejándome enmudecido y triste No es el alcohol en mis venas que delirio en mi han provocado Esta noche en el tiempo hacia la antigüedad he viajado No han sido ilusiones no he tenido delirios es solo el deseo de haber existido; en ese mundo antiguo.
II. De “Amores, oscuridad y épica…”
Incierto Desenlace
Alegría de Dios padre hecha carne Tristeza del hombre que en las noches te extraña El corazón de medusa que petrifica mis huesos cuando te ven Y la llama eterna que alimenta tu lejana mirada de fuego
Buenas nuevas del Arcángel mensajero Obituario triste que desoje en el diario vivir Intrínseco destino en el tejido de las parcas videntes Quinta esencia en una aguerrida revolución de amor
Luz divina de eternos astros Bella fémina de callejones nocturnales Helénica mirada de diosa alucinante Bastión viviente del poderoso deseo
Descanso eterno de mártires crucificados Odre de vino del ebrio errante Melodía divina de valquirias guerreras Indomable mujer de ósculos épicos ¿Caerán acaso sobre mí, los inciertos azares de la afición...?
BIOGRAFÍA: Carlos Fernando Pérez- Raudales. Vio por vez primera la blanca oscuridad de la negra luz en Flores, Comayagua, Honduras, Centroamérica en el año de 1987. Poeta, Narrador, Entusiasta de la música Rock y l. Militante Socialista… Cursó estudios de Ingeniería Agronómica en La Universidad Nacional Autónoma de Honduras [CURLA]. Radica en La Ceiba, Atlántida. Posee una extensa colección de poemarios y cuentos inéditos. Correo electrónico: