Ciudad sagradaLa ciudad sagradaestá aferrada a los cerrosque besan el cielo;como una lengua extemporánease abre paso en el vale heroico.Los mártires han pintadoesta tierracon lucha indelebleinviolable, insoslayable.Los muros milenariosse alejan valle adentro,como buscándolos a ellos,los dueños de estas tierras,los empujados por la infamia,la violencia, la conquistay la voracidad invasora.La j ...
Ciudad sagradaLa ciudad sagrada
está aferrada a los cerros
que besan el cielo;
como una lengua extemporánea
se abre paso en el vale heroico.
Los mártires han pintado
esta tierra
con lucha indeleble
inviolable, insoslayable.
Los muros milenarios
se alejan valle adentro,
como buscándolos a ellos,
los dueños de estas tierras,
los empujados por la infamia,
la violencia, la conquista
y la voracidad invasora.
La justicia irrenunciable
aúlla y crepita en el monte
blandiendo las armas ancestrales
contra las reinventadas
y remaquilladas
mismas miserias de los hombres.
En la ciudad sagrada
se respira el dolor de mis ancestros
y se oye un latido
de dignidad.
Antes, mucho tiempo atrás,
cuando la tierra era fértil
y el hombre era un fruto más de ella,
la oscuridad vino de lejos.
Mucho después, los miserables
que quieren apagar las luces infinitas
no son otros que mercenarios compatriotas.
La herencia es inmaculada
la luz, inextinguible
la lucha, intransigente
como el tiempo.
Entre el polvo y el silencio
del monte y la siesta
desando los pasos
por pesados senderos de historia.
La carcel de la mariposaEn las burbujas aguardan los sueños,
en las aguas quietas duerme el hombre digno.
El viento se ha olvidado de soplar
y es una marioneta de los vacíos.
Las sombras deambulamos torpes,
agobiadas bajo el sol calcinante
junto a los perdidos se nos ha volado el alma
y aferramos una estela del sueño fundante.
En la tarde eterna se hace ya difícil ver
quién se adueño del destino,
las flores adormecen en quiescencia
amontonadas inertes en el camino,
hijas del sopor, no conocen el sol
y la vida es impotencia.
No hay lenguaje en el estanco limbo
las palabras mueren al nacer
y los opiómanos del olvido
como maleza no dejan de crecer.
Los niños son instrumentos
de una monstruosa creación,
ineptos y exiguos, con sus ojos apagados
se ha disipado la imaginación
y la vida es un éxodo.
Un muro de ficciones eclipsando sus frentes
La tierra se sumerge en una espesa noche,
tras barrotes y esposas, aguardan las mariposas.
AnocheceEntre tu aliento y el mío,
solo habló el amor
y sus misterios.
En los veleros que se llevó la tarde
echaron a andar silencios.
Tus labios,
urgentes creadores,
tallan siluetas en el aire
y besos que me arropan
en el frío de la barbarie.
El mundo se diluye en tus ojos,
germen y destino de mis instintos.
Un aguacero celeste
se desnuda sobre el alma,
éxtasis que atesoran tus pupilas,
deliro, y se que nunca terminaré de abrazarte,
con besos, con palabras, con letras,
con silencios, con lágrimas,
con sueños, con preguntas,
con caricias y locuras.
..
Cuando languidezco,
como sombra herida
al atardecer
tus brazos me sostienen
y me recuestan en la lenta noche;
hay que sumergir el alma
en la soporífera oscuridad
y enlazado a tus sueños
van los míos a la eternidad.
biografia:
Emiliano J. SalvucciMicrobiólogo de profesion. Naci en San Genaro , Santa Fe, y actualmente resido en Tucumán, Argentina.
Participé de talleres literarios en el ambito universitario.
Desde entonces he escrito poesia y he participado en algunos certámenes.
Formé parte de la antología Pluma, Papel y Vino, auspiciado por el Gobierno de La Rioja, España.
Semifinalista del certámen de poesía 'Atina Argentina', Noviembre 2010.
Tengo dos poemarios inéditos.
salvucci.emiliano@gmail.com