Vagón de cola A veces cuando hago un recuento del tren de mis travesuras me vienen a la memoria mis anteriores viajes. Claro que de ese tren imaginario, sólo conocí algunos vagones. El primero estaba medio desvencijado y le entraba frío por todos lados, tenía los asientos de madera y se alumbraba con un farol a kerosén. De ése, pude zafar, me escapé y entré en el famoso coche pullman ...
Vagón de cola A veces cuando hago un recuento del tren de mis travesuras me vienen a la memoria mis anteriores viajes. Claro que de ese tren imaginario, sólo conocí algunos vagones. El primero estaba medio desvencijado y le entraba frío por todos lados, tenía los asientos de madera y se alumbraba con un farol a kerosén. De ése, pude zafar, me escapé y entré en el famoso coche pullman. Tenía los asientos tapizados en cuero azul, mullidos y reclinables, apoya pies y brazos. Luz para leer y comedor de lujo, pero era triste, lleno de gente quejosa y disfrazada de lo que no eran. Me miraban mal porque me reía, me miraban mal porque me apenaba y no pude resistir la ambigüedad. Entonces, para no tentarme, mejor dicho para que no me permitiesen volver, eructé en el salón comedor y volví a escapar, pero esta vez, al vagón de cola.
El vagón de cola es algo así como un departamentito con balcón y tiene una vista panorámica de 300º, no le da el humo de la locomotora y se mece mejor que ningún otro. Por ello lo llené de ilusiones, mucha fantasía, le colgué la hamaca paraguaya y aquí estoy, terminando de escribir este cuentito para vos.
Pascual Marrazzo ©El sanadorNo puedo dejar de parpadear, cuando me llegan las olas azules de tus ojos. Se rompen los silencios entre la mirada intermitente. El amor se adueña de mis deseos y los deshoja como a una margarita. La escarcha lo resucita en otro día más frío, hiere sin cuartel, me quema. Mi locura vuela como un pájaro roto y la música de mi alma suena a llanto de violín.
Sólo puedo mirarte los pies sin pestañar, y en paz, quemar mis manos en las caricias a tu empeine, aliviar el tobillo dolido y la palma. Usar para mi propio escarmiento, mis manos de sanador en el cuerpo de mis antojos.
No me reconozco, siempre me fue fácil pulsear la mirada de una mujer comedora de hombres.¿Por qué entonces, el amor me doblega y me quita la valentía de decir...? Atravieso a nado el hambre de quererte y me ahogo de ternura en tus pestañas húmedas.
Si no fuera que el enamoramiento emboba tanto y tú lo notas porque eres mujer, no tendría la persistencia de querer entrar dentro de tu alcoba. Pero mi pasión no tiene cadencias, es una misteriosa rapsodia que abre las entrañas del corazón, como si este fuese el instrumento de su música.
Pascual Marrazzo ©Aquí, ahoraVoy a llenar la noche de mi cuarto, de ti y de poesía, música de suspiros y agonías. Aquí, ahora, porque es lo único cierto, lo único que está.
No quiero, ni el ayer, ni el mañana, porque no quiero sufrir por lo que nos pueda suceder. El miedo no tiene antibióticos.
Quiero el silencio, sólo como una caja de resonancia de mis propios oídos para poder, como lo manda la naturaleza, escuchar el doble de lo que hablo.
Voy a amarte del revés y del derecho, y agregar diez virtudes por cada vicio que me permitas sostener.
Guardaré el perfume de tus cabellos y el de cada pedacito de tu piel, para batirlo en mi recuerdo y usarlo todas las veces que lo necesite.
Te vestiré de miradas ardientes, ideas y pensamientos de escándalos.
Agregaré en los bordes de la cama una guirnalda de arco iris y parpadeos de luces.
Y para que nada falte, saltaré como un básquetbolista para atrapar la luna llena y embocarla en la punta del placard.
Echaré los fantasmas que roncan en las puertas que se abren o se cierran, que chillan en los cajones de los muebles. Les pondré llave para que no molesten ni presencien nuestras locuras.
No me olvidaré las copas para el brindis, ni la jarra llena de ternura, ni las burbujas inquietas de alegría.
Y mañana... Mañana bien temprano me taparé los oídos, para no escuchar tu adiós.
Pascual Marrazzo ©biografia:
Pascual MarrazzoNació en Olivos, partido de Vicente López, Buenos Aires, Argentina. En el año 1969 se radicó en Cipolletti, Preside El Centro de escritoresde Cipolletti y tiene siete libros editados, Trabaja en todas las ramas de la literatura
pascual@moviman.org