Al AmparoSi una luz ardiente me persigue,O una sombra abismo negro me acorrala,Al amparo de tu amor, seré equilibrio y persistencia.Si las dunas del desierto me destierranY las olas del mar me toman por acantilado,Al amparo de tus manos, desnudaré los posibles daños.Al asomarse la luna en la pendiente de tus ojosY tus caderas como locas golpeando mis sentidos,Al amparo de mi cuerpo dominaré co ...
Al AmparoSi una luz ardiente me persigue,
O una sombra abismo negro me acorrala,
Al amparo de tu amor, seré equilibrio y persistencia.
Si las dunas del desierto me destierran
Y las olas del mar me toman por acantilado,
Al amparo de tus manos, desnudaré los posibles daños.
Al asomarse la luna en la pendiente de tus ojos
Y tus caderas como locas golpeando mis sentidos,
Al amparo de mi cuerpo dominaré con estribillos,
Ese perfume espléndido que tiene tu sombra.
Si en mi pradera corro contigo,
Si en mis sueños, te estigmatizo,
Nos amparamos en nuestro nido.
El SenderoEl sol en poniente acaricia el horizonte
Sobre el sendero paralelo a la playa,
Mientras las olas del mar en su espuma golpean
Las laderas de los cerros que se resisten quebrantadas.
La mañana se asoma fresca e interesante
Los pelicanos agitan sus alas, las gaviotas revolotean,
Sobre las rocas los cangrejos negros se deslizan,
Y las caracolas a la deriva me dejan su canción de estigma.
Los cedros espinosos se levantan impetuosos,
Las hojas secas recogen a sus nativos silvestres,
Camina el pizote sigiloso e incoloro,
Mientras las urracas anuncian su presencia medrosa.
En el árbol de almendro, se escucha como un trueno
La presencia de un tímido oso hormiguero
Que provoca en su festín mañanero
Que las iguanas le ignoren sin ningún consuelo.
Un venado cruza como un desvelo el sendero,
Los monos congos aúllan hacia el firmamento,
Las hormigas de fuego en su safari carnicero
Y la aleta de un tiburón anuncia que se calienta el cielo.
En el tronco hueco los murciélagos chillan
Esperando la noche y que muera el día
Un mono cara blanca en su cola se mece
Y un mapache cruza como ladrón con su familia.
Este sendero no improvisa nada,
Con un poco de silencio y unos pasos floreados,
Cruzas el día de un solo trago,
Y bañas la noche, con las estrellas que han dado.
Canto del Yiguirro Los itabos en fila, nos daban en verano ese espetáculo,
racimos de flores blancas, como las flores del bambú,
hacían una hilera finita de deleites a la vista,
y en sus hojas firmes y puntiagudas,
semejaban un protector contra la codicia del hombre.
Sus troncos se atornillan al suelo, sus troncos gruesos y espigados,
daban la sensación de su probable longevidad,
y mirando para adentro las sombras de los cafetos
y los árboles frutales que se imponían en el paisaje.
Ahora solo queda ver, esas maquinas siniestras,
arrasaron con las historias, con los caminos de hormigas,
con las flores naranjas de los poros,
con el grito insolente de los pericos de febrero.
Al pasar y ver tanta desolación, aquella tierra negra y fertil,
cubierta por piedrillas trituradas y estériles,
aquel edificio, con su gran rótulo en la entrada,
el estacionamiento, los carros, devolviendo la la luz.
A pesar de todo, entre los restos de los itabos,
con su color no llamativo, se oía el canto inconfundible,
de un yiguirro, esa ave que nos avisa el invierto,
y que no se ha dado cuenta, que ya no existe su cielo
biografia:
Donald Quesada BaltodanoNací en Montecillos de Alajuela, un 25 de diciembre de 1968, desde entonces escribir ha sido para mi, parte intrínseca de mi vida, siendo en todo mi proceso educativo parte fundamental de mi vida, acutalmente soy docente de Estudios Sociales, y he sido directivo de los principales gremios de educadores de este país por lo que estoy en una constantelucha, que es parte de todo aquel que tiene alma de poeta.
donq_ba@hotmail.com