ELLOSIndustriales del ocio, los poetasmecen sus tramas con las sístoles;reclinan colorespara convertirlos en palabras,y las palabras, para hacerlas música;y vuelven con las diástolesa rememorarse a sí mismos,una y otra vez.Tal vez en otra era.Ese arbusto florido y taciturnoque hace primaveras en otoñoy cruje por melancolías.El que pone silencios al olvido,y castiga con risas las desgracias.E ...
ELLOS
Industriales del ocio, los poetas mecen sus tramas con las sístoles; reclinan colores para convertirlos en palabras, y las palabras, para hacerlas música; y vuelven con las diástoles a rememorarse a sí mismos, una y otra vez. Tal vez en otra era. Ese arbusto florido y taciturno que hace primaveras en otoño y cruje por melancolías.
El que pone silencios al olvido, y castiga con risas las desgracias. El que ilumina los tristes con los verbos, y le aplaca las locuras a la materia.
Ese, propiamente, viajero sustantivo, ataviadado con cantos y leyendas. Ese dador que, si es mujer riela sus labios con locuras nuevas, y perfuma la tarde del encuentro con reclamos de flores para el canto. Esos, después, todos cantores, de las rías sublimes y aliviadas.
Con esa gente trato y me complazco. Luego salgo, con manos en bolsillos, por una calle que lleva hacia el retorno. Y los sueño, y los toco en la distancia, cual si fuera mi brazo una alabanza. Por los tercos y tersos a la par.
Ellos, que nutren los reflejos de los charcos que piso en mi vuelta, cuando los llevo en mi bolsillo izquierdo. Por ellos, sin dinero para el brindis, basta el agua bendita de los versos para tenerlos en la mano, juntos, cada tarde de vinos andariegos.
No importa que no vean mis deseos. Yo adivino, señores de mi afecto, que en un puño de mi mano izquierda también caben los altos del poema y las sacerdotisas del proemio.
¡Quédense aquí, soldados de mi afecto! ¡Aprieten este espacio de mi adentro, sin tiempos, latifundios ni mareos. Porque somos iguales: una sarta de locos al acecho, para atrapar metáforas sonoras en el puño voraz que sostenemos.
Señores del amor, ¡Jamás sean cuerdos.! Poetas, él o ella, os llevo en mi bolsillo izquierdo.
No hubo.
No hubo un sacacorchos sobre un cascanueces, ni tampoco nueces por allí en Belén.
Sólo una señora con su humilde esposo y un pesebre ahíto de amor y de bien.
No hubo entonces un pino nevado, ni un pavo asado; muchísimo menos un Papá Noel. Era la ternura de un niño bendito; los animalitos entibiándole.
No hubo pan dulce; ácimo era el pan; ni tampoco sidra; eran aguas rubias del Jordán.
Sin dulces, turrones, delicias; sólo algunos dátiles que trajo algún pastor. La leche de madre, sacrosanto seno; el lecho de paja,
la estrella en el cielo, y todo era bueno, sereno y mejor.
Tenía el destino número marcado: treinta y tres, el dado que el hado clavó; porque la Grez sucia, necia de pecado, con su sacrificio sus culpas lavó.
No hubo un cascanueces sobre un sacacorchos, ni mucho menos un corcho por allí en Belén.
Sólo una señora con su humilde esposo y un pesebre ahíto de amor y de bien.
NUEVE MESES
Moré nueve meses en tu vientre de vos y de tu pecho libe. Desde Dios hasta tu adentro, Y luego.la vida. Cierto, así, verdadero, por amor, Amor de por vida. ¿Cómo soslayar aquel alimento? El cariño-alimento, permanece en mí, Mienten que vuelas cuando adulto Cuando el dolor nos vuelve a tí, a pedir un renacer limpio y sin penas. La poseo, como los ríos, Los pájaros, y . los lobos, lo tibio de los nueve meses, cobijados, protegidos.
Volviendo a ti siempre A LA MADRE
biografia: Julio Lewitt Año, lugar y país de nacimiento:1931, 14 de mayo, Capital Federal, Buenos Aires, Argentina. Lugar y país de residencia: Ciudad de Diamante, Provincia de Entre Rios, Argentina Profesión : Escritor, Artista Plástico y Cantante de Tangos Artista múltiple por naturaleza: pintor, poeta, músico, poseedor de la misma luz, armonía, vibración y sustancia pictórica que su tío londinense, el famoso pintor y poeta Jan Lewitt. El hombre, sus sentimientos, dramas... Es la constante de Lewitt, la riqueza de su técnica virtuosa, es posesión de Lewitt desde su origen. Es imposible clasificar dentro de alguna tendencia su obra. El es como un luthier que crea su propio instrumento. Prepara sus telas para obtener los efectos que requiere. La teoría de J. Elliot acerca de la relación entre todas las artes concuerda en las obras de Julio Lewitt, incluyendo libros artesanales. Artista moderno pero interesado por el drama humano como tema y